Así pueden los hogares abandonar los combustibles contaminantes que usan para cocinar

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  • Muchos hogares de todo el mundo usan combustibles sólidos tradicionales, como la leña, para cocinar, lo que puede perjudicar su salud y la atmósfera.

  • El tiempo que deben dedicar a recoger ese combustible también les resta tiempo para actividades productivas, como la escolarización.

  • Existen barreras financieras y no financieras para que las personas dejen de usar estos combustibles.

  • Las reformas regulatorias pueden ayudar a reducir los costos y a que los hogares adopten combustibles y tecnologías limpios.

«¿Cuál es el principal combustible que se usa para cocinar?», pregunta una encuesta sobre el nivel de vida. Las respuestas se utilizan para seguir los avances hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7 de la ONU: el acceso universal a una energía limpia, sostenible y asequible. Según la Organización Mundial de la Salud, los avances más lentos a escala mundial se registran en África, donde solo el20 % de la población depende principalmente de combustibles y tecnologías limpios para cocinar, frente al promedio mundial del 69 %.

El tipo de energía que usan los hogares es importante porque el uso de combustibles sólidos tradicionales no solo contamina —perjudicando la salud y causando3,2 millones de muertes prematuras al año—, sino que también resta tiempo a actividades productivas, como la escolarización, debido al tiempo dedicado a recoger combustible. El uso de leña también puede provocar la degradación y la pérdida de bosques, en particular enÁfrica subsahariana.

De la escalera energética a la combinación de combustibles

Pero ¿basta con que los hogares sustituyan su fuente principal de energía por combustibles y tecnologías limpios para proteger la salud de las personas y liberar a adultos y niños de estas tareas cotidianas? En la década de 1990, se pensaba que los hogares con mayores ingresos ascendían por la «escalera energética»: en el peldaño más bajo estaba el fuego de tres piedras; en el siguiente, las estufas de leña más eficientes; luego, el carbón vegetal y el queroseno; y, en el más alto, el gas y la electricidad. Los hábitos de cocina y calefacción de los países de altos ingresos parecían respaldar esta hipótesis: prácticamente todos los hogares de las regiones de altos ingresos cocinan y se calientan exclusivamente con gas o electricidad.

Pero un estudio sobre hogares rurales mexicanos puso en duda la teoría de la «escalera energética» y planteó que la combinación de múltiples combustibles y tecnologías para cocinar describía con mayor precisión el uso de energía en los hogares: aunque aumentaran sus ingresos disponibles, los hogares no abandonaban los combustibles y tecnologías de los peldaños inferiores, sino que conservaban varias combinaciones de combustibles y tecnologías. En particular, muchos hogares rurales mexicanos siguieron cocinando con leña incluso después de adoptar el gas licuado de petróleo (GLP), y algunos incluso aumentaron su consumo de leña. La combinación de combustibles plantea problemas para la salud. Si no se abandona el uso de combustibles contaminantes, quizá no se logren mejoras perceptibles en los resultados de salud.

Pero ¿qué nivel de riqueza deben alcanzar los hogares de los países en desarrollo para abandonar la energía contaminante? Un estudio reciente del Banco Mundial analiza encuestas nacionales de hogares de 24 países de África subsahariana. Ninguno tenía acceso al gas natural, por lo que el GLP y la electricidad eran las dos fuentes principales de energía limpia para cocinar. Como en el resto del mundo en desarrollo, los hogares de cada país tendían a elegir principalmente electricidad o gas para cocinar de forma limpia. Para muchos hogares, la escasez de energía y los apagones rotativos dificultan depender principalmente de la electricidad. De los 24 países incluidos en la muestra, en 12 más de una quinta parte de la población —a escala nacional en nueve países o en zonas urbanas en tres— señaló el GLP como su principal combustible para cocinar.

Como era de esperar, quienes usaban GLP como combustible principal se encontraban en el 40 % más alto de la distribución del gasto per cápita. Asimismo, los hogares del 20 % más alto eran los más propensos a abandonar los combustibles contaminantes; su riqueza per cápita era claramente superior a la de otros hogares del mismo quintil que habían señalado el GLP como su principal combustible para cocinar, pero también usaban combustibles contaminantes.

¿Son «más limpios» los hogares pequeños?

Una característica distintiva de los hogares que usan únicamente energía limpia para cocinar era que eran más pequeños que los hogares que combinaban combustibles dentro del mismo quintil. En el quintil más alto, pese a tener mayores ingresos, quienes usaban únicamente GLP y electricidad tenían menos integrantes, por lo que el gasto total de sus hogares era menor que el de los hogares que combinaban combustibles y usaban el GLP como combustible principal para cocinar. Además, el gasto en GLP de los hogares que habían abandonado los combustibles contaminantes era menor que el de los hogares que combinaban combustibles —lo que sugiere que probablemente consumían menos GLP—, pero la proporción del gasto total del hogar destinada al GLP era mayor. A pesar de esas proporciones más elevadas, se mantenían holgadamente dentro delrango asequible: menos del 5 % del gasto total del hogar.

Esto sugiere que a las familias más pequeñas les resulta más fácil cocinar exclusivamente con gas y electricidad. Esta conclusión sería coherente con las observaciones de campo, según las cuales los hogares usan grandes estufas de leña colocadas en el suelo para preparar platos abundantes, sobre todo si requieren horas de cocción y remover enérgicamente de vez en cuando. Sin embargo, al comparar los hogares de los quintiles cuarto y más alto de gasto, el tamaño medio de los hogares que usaban solo energía limpia en el cuarto quintil era sistemáticamente mayor que el de los hogares que combinaban combustibles en el quintil más alto, como muestra la figura siguiente. Estos resultados sugieren que otros motivos, además de la asequibilidad, podrían influir en los patrones de uso de energía de hogares que, de otro modo, podrían abandonar los combustibles y tecnologías contaminantes.

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Comparación del tamaño de los hogares que abandonan o combinan combustibles contaminantes

Comparación del tamaño de los hogares que abandonan o combinan combustibles contaminantes.Image: Cálculos del personal del Banco Mundial a partir de datos de encuestas de hogares.

Nota: Las secciones sólidas representan el aumento incremental del tamaño de los hogares que combinan combustibles. Por ejemplo, en el quintil más alto de Camerún, el tamaño medio de los hogares que abandonaron los combustibles contaminantes era de 2,1 integrantes, y el de los hogares que combinaban combustibles, de 3,9. * = solo hogares urbanos; Q4 = cuarto quintil; Q5 = quinto quintil; abandono = hogares que usan GLP y dejaron de usar combustibles contaminantes; combinación = hogares que señalaron el GLP como su principal combustible para cocinar y usaban combustibles contaminantes al mismo tiempo.

Barreras no financieras para el uso de energía limpia en los hogares

Con mucha diferencia, la barrera más importante para abandonar los combustibles contaminantes es financiera, pero los resultados anteriores apuntan a que las barreras no financieras también determinan los patrones de uso de energía en los hogares. Además de las preferencias culturales, podrían influir factores del mercado: competencia insuficiente, que reduce la calidad del servicio; prácticas comerciales abusivas generalizadas, como llenar de menos las bombonas nuevas; el tiempo y las molestias que supone ir al punto de venta a recargar la bombona; los elevados cargos por entrega a domicilio, o ambas cosas; y la falta de fiabilidad del suministro. Estos factores incluso podrían llevar a los hogares más acomodados a no depender exclusivamente del GLP. Las reformas regulatorias y la aplicación de normas y reglamentos internacionalmente aceptables para abordar estos problemas no solo ayudarán a que más hogares adopten por completo combustibles y tecnologías limpios, sino que también contribuirán a reducir los costos al ampliar el tamaño del mercado y aprovechar las economías de escala. Con el tiempo, esto hará que muchos más hogares adopten el GLP como su principal combustible para cocinar y, finalmente, como única fuente de energía junto con la electricidad.

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