Por qué la IA será clave para acelerar la transición energética

AI can become an engine of a cleaner, more sustainable future.
AI can help cut emissions by powering climate adaptation and renewable energy solutions.Image: Reuters/Clodagh Kilcoyne
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  • La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un motor de la productividad y la innovación a nivel mundial, aunque su funcionamiento requiere una cantidad importante de energía.

  • Sin embargo, la IA también puede ayudar a otros a reducir las emisiones al impulsar soluciones de adaptación, la protección de la biodiversidad y la innovación circular.

  • El desafío que se avecina consiste en orientar el rápido avance de la IA para garantizar que se convierta en un motor de un futuro más limpio y sostenible.

La inteligencia artificial (IA) avanza más rápido que casi cualquier otra tecnología de la historia. En apenas unos años, ha pasado de la experimentación a convertirse en un motor de la productividad y la innovación a nivel mundial.

Sin embargo, a medida que crece la influencia de la IA, también crece el debate sobre su impacto: ¿puede la misma tecnología que impulsa el progreso acelerar la transición hacia la energía limpia, o socavará los objetivos climáticos?

El estudio global de KPMG, que recoge la opinión de más de 1.200 líderes del sector energético en 20 mercados, sostiene que los posibles beneficios climáticos de la IA superan con creces su huella energética. Este informe, La doble promesa de la IA: posibilitar resultados climáticos positivos e impulsar la transición energética, analiza cómo las organizaciones están aprovechando la IA para impulsar la sostenibilidad y señala dónde debería acelerarse la acción.

La IA como facilitadora del clima y acelerador de la transición energética

La IA está ampliando su "huella climática positiva", que es el impacto positivo de ayudar a otros a reducir las emisiones, al tiempo que impulsa soluciones de adaptación, la protección de la biodiversidad y la innovación circular.

El estudio de KPMG indica que, para 2027, el 62% de los encuestados cree que los principales operadores de datos e IA prevén autogenerar energía limpia e invertir directamente en energías renovables. En conjunto, la IA está permitiendo avances reales en sostenibilidad a lo largo de las cadenas de valor; desde la fabricación y el transporte hasta la agricultura y los edificios, está ayudando a las empresas a hacer frente a su exposición a riesgos climáticos y a crear valor positivo.

Pero el progreso es desigual. Los cuellos de botella en infraestructura, los retrasos normativos y las barreras de financiación amenazan con frenar el impulso. Los próximos 24 meses, hasta 2027, serán probablemente decisivos para cerrar esta brecha.

Con el impulso urgente para eliminar gradualmente las centrales eléctricas de carbón, especialmente en las economías emergentes, la IA se perfila como un actor clave en la configuración del futuro de la energía. El carbón sigue siendo una fuente dominante de electricidad a nivel mundial, que representa más de un tercio de la generación total de electricidad y una proporción aún mayor en las economías emergentes, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Esta fuerte dependencia del carbón supone una amenaza significativa para los objetivos climáticos, ya que se prevé que la generación de electricidad a partir de carbón consuma la mitad del presupuesto de carbono restante para 1,5 ºC. Retirar y transformar las centrales eléctricas de carbón, al tiempo que se asegura la financiación de opciones energéticas más limpias, es un proceso complejo que exige enfoques creativos y una colaboración activa entre un amplio abanico de partes interesadas.

Iniciativas como la plataforma Coal to Clean del Foro Económico Mundial, respaldada por Growald Climate Fund y KPMG en Singapur, demuestran cómo la colaboración entre los sectores energético y financiero y la sociedad civil puede impulsar un cambio transformador.

Al reunir a líderes del sector, desarrollar enfoques de financiación innovadores para la energía limpia y dar forma a oportunidades de inversión inteligentes, estos esfuerzos están contribuyendo a impulsar el cambio. Están desbloqueando capital y construyendo una cartera de operaciones que respalda la transición del carbón a fuentes de energía más limpias. En este proceso, la IA es esencial, ya que ayuda a los operadores de red a mejorar la eficiencia, anticipar la demanda energética e integrar las energías renovables a medida que se retiran las centrales de carbón.

El mercado energético de la IA está llamado a remodelar la producción energética mundial

Según el estudio de KPMG, la mayoría de los directivos encuestados prevén cambios estructurales importantes en un plazo de tres años y están acelerando sus ciclos de planificación hacia 2027. Para entonces, el mercado energético vinculado a la IA debería haber alcanzado un punto de inflexión, en el que el aumento de la demanda, los nuevos modelos de suministro y la evolución de la infraestructura deberían haber remodelado la producción y el uso de la energía a nivel mundial.

Después de 2027, es probable que la escasez defina el mercado: la capacidad de red limitada, los sistemas de autorización saturados y la creciente competencia por los activos renovables pueden llevar a que los costes aumenten notablemente.

Las organizaciones que actúen con rapidez para adoptar la transición deberían beneficiarse de una mayor flexibilidad y de costes más previsibles, mientras que las que esperen podrían encontrar precios más altos y menos oportunidades.

La huella energética de la IA es real, pero su huella climática positiva es mucho mayor. Está ayudando a los operadores de red a prever la demanda y equilibrar el suministro renovable en tiempo real, optimizar la eficiencia industrial, avanzar en la modelización climática, reducir los residuos y acelerar el despliegue de la energía limpia.

Por primera vez en tres décadas de transición energética, la economía y la ética empiezan a alinearse. El rápido crecimiento de la IA está creando una necesidad económica que podría hacer finalmente imparable el despliegue a gran escala de la energía limpia.

Barreras para acelerar la transición energética

A pesar de la gran confianza en el potencial de la IA, el informe de KPMG destaca barreras persistentes:

  • Brecha de compromiso: El 96% de los directivos encuestados cree que la energía renovable puede satisfacer la futura demanda de IA; sin embargo, solo el 13% está dispuesto a hacer del uso de energía limpia un requisito no negociable si ralentiza el despliegue o aumenta el coste.

  • Desafío de plazos: La IA se escala en meses, pero la infraestructura renovable tarda años. Las autorizaciones, las conexiones a la red y los ciclos de construcción siguen tardando de tres a cinco años, lo que puede generar un desajuste entre la demanda impulsada por la IA y el suministro de energía limpia.

  • Limitación de infraestructura: Los sistemas de transmisión obsoletos y la falta de inversión en capacidad convierten la conexión a la red en un nuevo cuello de botella.

  • Estancamiento normativo: La IA avanza a toda velocidad, mientras que las políticas públicas luchan por seguir el ritmo. La inercia normativa puede generar incertidumbre y retrasar las decisiones de inversión.

  • Desafío de financiación y costes: Los costes elevados y la falta de financiación pueden paralizar proyectos, aunque los innovadores estén reformulando los modelos financieros para la adopción de energías renovables.

Principales conclusiones del informe «La doble promesa de la IA» de KPMG. Image: KPMG

Cómo los actores clave pueden convertir las barreras en ventajas

La ventana para la integración y para asegurar una ventaja competitiva se está cerrando rápidamente. Si el mundo quiere que la IA desempeñe un papel significativo en el impulso de la transición climática, será necesaria una acción audaz y coordinada en toda la cadena de valor energética.

  • Hiperescaladores: Impulsar las señales de demanda e invertir por anticipado, acelerando el ecosistema.

  • Empresas de servicios públicos: Transformar las redes en sistemas inteligentes y dinámicos, utilizando la IA para la previsión en tiempo real y la integración de las energías renovables.

  • Promotores: Escalar el suministro limpio con rapidez, innovar en generación flexible y almacenamiento, y formar alianzas estratégicas.

  • Inversores: Priorizar la asignación de capital hacia soluciones energéticas limpias integradas e impulsadas por la IA.

  • Gobiernos: Simplificar los marcos normativos, acelerar las autorizaciones y facilitar la inversión privada en infraestructura de red.

La IA como acelerador del progreso climático

En el debate climático, la IA se ha presentado a menudo como un problema que debe contenerse, más que como una capacidad que debe liberarse.

La investigación de KPMG apunta a una perspectiva potencialmente mucho más poderosa: la IA no es una amenaza para el progreso climático; es probablemente el mayor acelerador del mismo.

El desafío que se avecina no consiste en frenar la IA, sino en orientarla con sabiduría. Si la ambición, las políticas y la innovación pueden alinearse al ritmo al que avanza la IA, el apetito de energía de la tecnología puede convertirse en el motor de un futuro más limpio y sostenible.

Las conclusiones anteriores se basan en datos y resultados de informes de noviembre de 2025.

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