Por qué la innovación ágil de las start-ups es la pieza que falta para resolver la actual crisis energética

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The spark of innovation: early stage start-ups could help improve global energy system resilience – with the right support.Image: Getty Images/iStockphoto/Chepko
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  • El sistema energético mundial genera, transporta y suministra el combustible y la electricidad necesarios para abastecer nuestros hogares e industrias.

  • Pero acontecimientos geopolíticos recientes, como el actual conflicto en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz, han puesto de manifiesto su fragilidad.

  • Las start-ups ágiles en sus primeras etapas están abordando los desafíos energéticos más cruciales, lo que podría contribuir a crear un sistema energético mundial más resiliente.

  • Este artículo se publicó originalmente en Yomiuri-Dow Jones.

El sistema energético mundial es una proeza notable de ingeniería y colaboración. Genera, transporta y suministra combustible y electricidad a través de fronteras y continentes para calentar nuestros hogares, abastecer nuestras industrias y mantener en marcha la economía mundial.

También es intrínsecamente frágil y depende profundamente de la estabilidad geopolítica, de rutas comerciales ininterrumpidas y de cadenas de suministro coordinadas. El actual conflicto en Oriente Medio ha dejado esa fragilidad al descubierto, añadiendo una nueva presión a un sistema ya sobrecargado y proyectando una larga sombra tanto sobre la seguridad energética como sobre las perspectivas de una transición verde justa.

El cierre del estrecho de Ormuz —por el que suele transitar el 20 % del petróleo y el gas licuado del mundo— ha provocado efectos que podrían sentirse durante años. El crudo Brent superó los 100 dólares por barril en marzo de 2026 por primera vez en cuatro años y alcanzó un máximo de 126 dólares, uno de los mayores aumentos mensuales de los precios del petróleo jamás registrados.

Mientras tanto, alrededor de un tercio del comercio mundial de fertilizantes por vía marítima pasa por el estrecho y, a diferencia del petróleo, el sector de los fertilizantes no cuenta con reservas estratégicas coordinadas internacionalmente. Los precios de los fertilizantes se han más que duplicado desde el cierre del estrecho, y el Programa Mundial de Alimentos de la ONU advierte que 45 millones de personas más podrían sufrir hambre aguda para finales de 2026 si el conflicto continúa.

El cierre también amenaza con echar por tierra los avances, logrados con mucho esfuerzo, para poner fin a nuestra dependencia de los combustibles fósiles y avanzar hacia una producción energética más limpia. A pesar de que en 2024 se invirtieron más de 2 billones de dólares en energía limpia, el Índice de Transición Energética 2025 del Foro Económico Mundial concluyó que la seguridad energética se estancó, las emisiones alcanzaron máximos históricos y solo el 28 % de los países avanzó simultáneamente en seguridad, equidad y sostenibilidad.

Esta crisis debería impulsarnos a actuar.

Innovación de start-ups centrada en la energía

Mientras los gobiernos y las empresas energéticas recurren a todos los medios a su alcance para estabilizar el suministro, un grupo de innovadores que a menudo pasa desapercibido lleva tiempo trabajando en tecnologías revolucionarias que, con el apoyo adecuado, podrían ayudar a mantener el flujo de energía durante las crisis, acelerar la transición verde y proteger las economías frente a futuras perturbaciones.

A menudo se considera que las start-ups en sus primeras etapas son demasiado pequeñas, tienen poca experiencia o entrañan demasiado riesgo para invertir en ellas. Esto se refleja en la proporción de la inversión total que reciben cada año: la mayor parte del capital se destina, en cambio, a empresas más consolidadas y a rondas de financiación para ampliar operaciones en etapas posteriores. Sin embargo, el desafío no es técnico. Las innovaciones necesarias —desde las energías renovables hasta el almacenamiento distribuido y las microrredes— ya existen. Muchas son competitivas en costes y están listas para ampliarse. Lo que falta es la voluntad y el capital para desplegarlas con rapidez.

Estas start-ups no pretenden derribar los sistemas existentes, sino ayudarles a adaptarse. Y, algo crucial, pueden hacerlo con rapidez. Son lo bastante ágiles para avanzar deprisa, innovadoras para sortear los sistemas heredados y se centran precisamente en las tecnologías revolucionarias que los países intentan conseguir ahora con urgencia.

Tres países están innovando para lograr energía limpia.
Tres países están innovando para lograr energía limpia.
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Pensemos en los innovadores que trabajan para descarbonizar el transporte, uno de los sectores más expuestos a las crisis petroleras, tanto pasadas como actuales. La empresa californiana Infinium convierte CO2 residual y energía renovable en combustible para camiones, barcos y aeronaves, sin necesidad de modificar los motores existentes. Synhelionproduce combustibles sintéticos a partir del calor solar. SWISS se convirtió recientemente en la primera aerolínea en volar con combustible solar producido por Synhelion.

Snowline, con sede en San Francisco, utiliza unidades de refrigeración alimentadas por energía solar que eliminan por completo el diésel de la logística de la cadena de frío y emplean inteligencia artificial a bordo para controlar la temperatura y el consumo de energía.

Construir sistemas energéticos resilientes

Los sistemas de energía eléctrica también se están adaptando a esta nueva era de volatilidad. Se prevé que la demanda crezca ya a un ritmo dos veces y media más rápido que la demanda energética total para 2030, impulsada por el crecimiento industrial y la rápida expansión de los centros de datos; las redes eléctricas de todo el mundo ya están sometidas a una presión severa.

En Asia, el alza de los precios del petróleo y las olas de calor someten a una presión creciente a redes eléctricas ya sobrecargadas e inflexibles, y obligan a las industrias de alto consumo energético a reducir la producción. Los innovadores en sus primeras etapas intervienen para cubrir la brecha y aumentar la resiliencia.

ElectricFish, por ejemplo, ha creado una microrred inteligente que combina la carga ultrarrápida de vehículos eléctricos con el almacenamiento en baterías y que puede desplegarse rápidamente donde se necesite. El software de XENDEE optimiza fuentes de energía distribuidas, como la solar, las microrredes y las baterías, para reducir los costes.

La start-up belga D-CRBNse centra en algunas de las industrias más difíciles de descarbonizar, como la química y la manufacturera. Su tecnología modular convierte el CO2 en monóxido de carbono, que se utiliza en combustibles y polímeros neutros en carbono: transforma así un producto residual, las emisiones, en una materia prima. La empresa ya está probando su solución en la planta siderúrgica de ArcelorMittal en Gante.

En el África subsahariana y Asia meridional, dos regiones que corren un riesgo extremo de pobreza energética e inseguridad alimentaria, Mandulis Energy, con sede en Uganda, utiliza residuos agrícolas para alimentar microrredes de biomasa y suministrar energía limpia y asequible a comunidades rurales.

Apoyar la innovación de las start-ups

Puede que estas soluciones no sustituyan de la noche a la mañana el suministro perdido, pero pueden ayudar a las economías a afrontar los picos de demanda al permitir la generación local de energía y dar más tiempo a las redes eléctricas para modernizarse.

Pero no pueden hacerlo solas. Las entidades públicas y privadas deben dar espacio a las start-ups para realizar proyectos piloto, ayudar a reducir el riesgo de las inversiones iniciales y crear vías regulatorias que permitan avanzar rápidamente a la innovación.

Sobre todo, estas empresas necesitan ecosistemas que las rodeen: socios, financiadores, redes y apoyo institucional para convertir un proyecto piloto prometedor en una solución escalable.

La innovación en sus primeras etapas no es una solución milagrosa, pero, si se aplica con rapidez e inteligencia, puede ayudar ante la próxima crisis energética y proteger a las empresas y a la población civil de sus peores efectos.

Los emprendedores están preparados. Sus tecnologías están listas. Ha llegado el momento de apoyarlos.

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