Sergio Marchionne, director ejecutivo de Ferrari y Fiat Chrysler, se ha mostrado célebremente escéptico, incluso mordaz, respecto a los coches eléctricos en el pasado. Pero parece que cambió de opinión, después de decirle a Bloomberg Television que Ferrari ha estado probando un nuevo híbrido de gasolina y batería en su circuito cerca de Maranello, Italia.
Marchionne había dicho en octubre que, si la electricidad para alimentar las baterías procede de fuentes contaminantes, “el análisis de que vamos a salvar el planeta con coches eléctricos es un disparate”. También había dicho en una rueda de prensa en enero que los coches eléctricos no merecían la inversión de los fabricantes de automóviles. Pero el anuncio muestra que el icónico fabricante de coches deportivos está cambiando de rumbo.
Dijo que Ferrari está trabajando en coches que mostrarán “todo el potencial de la electrificación”. La tecnología híbrida estará disponible a partir del próximo año y propulsará el primer SUV de la empresa, que, según afirma, será el SUV más rápido del mercado.
En este momento, los coches eléctricos no son tan rentables para los fabricantes de automóviles como sus modelos con motor de combustión. Pero estos afrontan una intensa presión para electrificar toda o la mayor parte de su gama en los próximos años, o enfrentarse a sanciones por no cumplir sus objetivos de CO2, además de quedarse atrás respecto a sus competidores. También necesitan seguir atendiendo a sus clientes adinerados ofreciéndoles una alternativa al pionero Tesla S.
Porsche ya lleva mucha ventaja a Ferrari, con su Mission E, cuyo lanzamiento está previsto para finales del próximo año, y después el Mission E Cross Turismo. Bentley, Aston Martin y Jaguar también se preparan para presentar híbridos de alto rendimiento.


