El trilema energético de África: lograr seguridad, equidad y sostenibilidad

Solar panels on a field in Africa, representing the challenge of the energy trilemma
The energy trilemma needs a multi-pronged approach in AfricaImage: Photo by david ouma on Unsplash
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  • El sector energético de África debe equilibrar la seguridad, la equidad y la sostenibilidad ambiental.

  • Mejorar uno de estos componentes puede debilitar otro y añadir dificultades.

  • Las estrategias claras, el compromiso político y la inversión focalizada son esenciales.

El sector energético de África afronta un desafío fundamental: equilibrar las tres prioridades contrapuestas del trilema energético: seguridad energética, equidad energética y sostenibilidad ambiental.

Aunque el trilema energético es un problema que muchas regiones están abordando, para África es particularmente apremiante, ya que más de 600 millones de personas aquí viven sin electricidad, los cortes de electricidad son frecuentes y el cambio climático está teniendo consecuencias.

Cada elemento del trilema energético es fundamental para África. La seguridad energética garantiza un suministro estable de energía. La equidad energética exige un acceso asequible y universal, y la sostenibilidad ambiental requiere limitar las emisiones y los daños al medio ambiente. Mejorar uno de estos componentes suele debilitar otro. África debe encontrar un camino que reduzca al mínimo las disyuntivas y maximice el valor a largo plazo de su sector energético.

Desglosar el trilema energético de África

1. Equidad energética: ¿Quién tiene electricidad y quién no?

El acceso a la electricidad en África es desigual e insuficiente. África subsahariana concentra la mayor proporción de la población mundial sin acceso a la energía, y en algunas regiones las tasas de electrificación son inferiores al 5%. Esta carencia energética afecta al crecimiento económico, la creación de empleo, la educación y la prestación de servicios de salud.

La mayoría de los avances en electrificación se han logrado gracias a la energía solar descentralizada. La energía solar es escalable y rápida de implementar. África está a la vanguardia de su despliegue, pero la energía solar no siempre basta para alimentar servicios con un alto consumo energético, como las fábricas. La energía solar reduce ligeramente la pobreza energética, pero no logra catalizar una transformación más amplia y de mayor impacto. En las regiones donde el crecimiento demográfico supera el desarrollo de la red, las brechas de acceso a la energía persistirán sin una inversión significativa en infraestructura.

Image: Statista

2. Seguridad energética: ¿Se mantendrán encendidas las luces?

Los sistemas energéticos de África no son fiables. Más del 75% de la electricidad del continente se genera a partir de combustibles fósiles, como el gas natural, el petróleo y el carbón. La mayor parte de la infraestructura energética de África está obsoleta, una tendencia agravada por la falta de inversión en nuevas centrales eléctricas, sistemas de transmisión y tecnología de mantenimiento.

Como resultado, los cortes son la norma. En Tanzania, las interrupciones del suministro eléctrico superan en promedio los 60 días al año y en Burundi, superan los 140 días. Estos cortes detienen la producción, interrumpen los servicios y aumentan los costos. Los fabricantes suelen depender de generadores diésel, que son caros, contaminantes e ineficientes. Para las empresas y los hogares, la electricidad estable es la excepción, no la norma.

3. Sostenibilidad ambiental: mucho en juego para África

África es responsable de menos del 4% de las emisiones mundiales de CO₂, pero el cambio climático tiene un impacto desproporcionado en el continente. Aumentan las inundaciones, las sequías, la desertificación y las olas de calor. El riesgo climático es una limitación constante y persistente para el desarrollo, la agricultura, el acceso al agua y la salud pública.

Las energías renovables ofrecen una vía de avance, aunque el camino será difícil. África posee abundantes recursos solares, eólicos, hidroeléctricos y geotérmicos, pero siguen en gran medida sin aprovecharse debido a los siguientes obstáculos:

• Necesidades de capital inicial

• Dificultades para integrar la red

• Falta de marcos normativos nacionales claros

• Incentivos débiles para la inversión privada

Sin reformas estructurales, el desarrollo de la energía limpia se retrasará y aumentará la dependencia de los combustibles fósiles.

Panorama energético regional

África del Norte: primero la infraestructura, después la sostenibilidad

Países como Egipto, Argelia y Libia están ampliando su capacidad de generación eléctrica. Por ejemplo, la empresa italiana Eni prevé invertir 26.000 millones de dólares en la producción de energía en África del Norte durante cuatro años. Aunque esto mejorará el suministro, la mayoría de los proyectos siguen dependiendo de los combustibles fósiles. Por consiguiente, si bien se está ampliando el acceso a la red, aumenta el riesgo de emisiones a largo plazo. La integración de las energías renovables sigue teniendo una presencia mínima en los planes nacionales.

África subsahariana: epicentro del trilema

La región subsahariana afronta una pobreza energética aguda, y varios países se enfrentan a problemas de fiabilidad, asequibilidad y sostenibilidad. Nigeria, por ejemplo, sufre fallos crónicos de la red eléctrica pese a ser el mayor productor de petróleo de África. Reformas como la Ley de Electricidad de 2023 buscan descentralizar la generación y fomentar la inversión privada, pero persisten los obstáculos de implementación y las limitaciones del suministro de gas. Mientras tanto, los esfuerzos por ampliar las energías renovables se ven frenados por la limitada infraestructura de transmisión y las brechas de financiación.

África Oriental: avances en energía geotérmica

Kenia y Etiopía han liderado el desarrollo de la energía geotérmica. Los proyectos hidroeléctricos también contribuyen de manera significativa. Estas fuentes mejoran la sostenibilidad y la seguridad, pero los plazos de los proyectos son largos y la financiación escasa. La transmisión regional sigue estando poco desarrollada, lo que limita el comercio transfronterizo de electricidad.

Brechas de inversión y obstáculos normativos

A pesar de tener al 20% de la población mundial, África recibe apenas el 2% de la inversión mundial en energía verde. Los siguientes problemas explican esta brecha:

• Alto riesgo político y normativo percibido

• Solvencia limitada de las empresas de servicios públicos

• Proyectos que no son financiables

• Inestabilidad monetaria

• Procesos complejos de concesión de permisos

La promesa del Banco Mundial de conectar a 250 millones de africanos para 2030 se centra en la energía solar sin conexión a la red. Aunque es necesaria para el acceso básico, contribuye poco a resolver la inestabilidad de la red o a suministrar electricidad a las zonas industriales. África necesita invertir en infraestructura a gran escala, incluida la generación y transmisión de electricidad, el almacenamiento y los sistemas inteligentes de distribución.

Los planes energéticos nacionales suelen carecer de coherencia, datos o capacidad de implementación. Los acuerdos de compra de energía son incoherentes o se retrasan, y la concesión de licencias es lenta. Las tarifas suelen estar por debajo del nivel necesario para recuperar los costos. Mientras no se estabilicen las condiciones para la inversión, el capital seguirá siendo escaso.

Vías estratégicas: no hay soluciones mágicas, solo difíciles disyuntivas

Resolver el trilema energético de África implica decidir dónde y cuándo centrarse. El equilibrio adecuado variará según la región, el contexto político y los recursos disponibles, pero algunas estrategias comunes pueden acelerar los avances. Entre ellas se incluyen las siguientes:

1. Planificación integrada

Desarrollar estrategias energéticas intersectoriales a largo plazo. Vincular la generación y la transmisión con el desarrollo industrial. Coordinar a los ministerios, las empresas de servicios públicos y los organismos reguladores. Usar datos para priorizar proyectos.

2. Diversificar la matriz energética

Ninguna fuente por sí sola es suficiente. Combinar la generación de base (por ejemplo, gas, energía hidroeléctrica y geotérmica) con energías renovables flexibles (solar y eólica) y almacenamiento para evitar una dependencia excesiva de un solo combustible o fuente.

3. Ampliar la inversión en infraestructura

Centrarse en ampliar la red y desarrollar minirredes y redes inteligentes. Priorizar las mejoras que reduzcan las pérdidas y aumenten la fiabilidad. Dirigir la inversión a zonas con gran potencial económico para multiplicar el impacto.

4. Reformar la regulación y los precios

Simplificar la concesión de permisos, estandarizar los contratos y establecer plazos normativos previsibles. Fijar los precios de la electricidad de modo que reflejen los costos, y proteger al mismo tiempo a los grupos vulnerables mediante subsidios focalizados.

5. Desarrollar la fuerza laboral local

Desarrollar programas de formación técnica acordes con los proyectos energéticos. Crear capacidad local para la operación, el mantenimiento y la innovación. Reducir la dependencia a largo plazo de contratistas extranjeros.

6. Reducir el riesgo del capital privado

Usar financiación combinada, garantías y mecanismos de coinversión para atraer capital privado. Los bancos multilaterales y las instituciones de financiación del desarrollo deben liderar el reparto de riesgos, especialmente en los proyectos pioneros.

Los yacimientos minerales de África pueden impulsar la transición energética.
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Urgencia sin pánico

El futuro energético de África no puede seguir un modelo de copiar y pegar de Europa o Asia. Debe responder a sus propias realidades, como el bajo acceso a la energía, la debilidad de la infraestructura, el alto crecimiento y el aumento de los riesgos climáticos.

El trilema energético no es un concepto teórico; es la realidad cotidiana de millones de personas. La falta de electricidad, un suministro poco fiable, proyectos que no consiguen financiación y políticas que no dan resultados son solo algunos de los obstáculos que impiden avances significativos.

Lo que ocurra a continuación dependerá de las decisiones que se tomen ahora. El margen para un crecimiento con bajas emisiones de carbono es reducido, pero sigue abierto. Con estrategias claras, compromiso político e inversión focalizada, África puede construir sistemas energéticos que atiendan a su población, protejan el medio ambiente e impulsen su futuro.

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