Por qué debe prevalecer la justicia mientras el mundo transita hacia la energía limpia

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  • Los países deben encontrar vías propias para la transición energética y tener en cuenta las prioridades socioeconómicas, los sistemas energéticos existentes y las estructuras organizativas establecidas.

  • Una transición energética justa centrada en las personas es fundamental para afrontar los desafíos actuales y futuros del sistema energético.

  • La descarbonización industrial es el componente que falta para reducir las emisiones, pero también son clave la colaboración internacional en la transferencia de tecnología, la financiación y el desarrollo de capacidades.

  • El « Índice de Transición Energética 2022 del Foro Económico Mundial reconoce la importancia de la descarbonización industrial en la transición hacia las energías renovables.

El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) destacó que las emisiones mundiales de CO2 siguen aumentando a niveles sin precedentes, con graves repercusiones para la humanidad. Acelerar la transición energética es un factor clave para elevar nuestras ambiciones y contrarrestar esta crisis.

Además, al acelerar la transición hacia una energía sostenible, debemos incorporar la justicia. De acuerdo con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en particular con el ODS 7, debemos garantizar el acceso universal a la energía durante la transición energética, conforme al principio de «no dejar a nadie atrás».

La transición no puede llevarse a cabo sin cumplir este fundamento, que debe alcanzarse antes de lograr emisiones netas cero a mediados de este siglo. A este respecto, es preciso volver a examinar los desafíos fundamentales de la transición energética.

Desafíos clave para una transición energética justa

En primer lugar, cada país afronta desafíos y necesidades propios al transformar sus sistemas energéticos para hacerlos más sostenibles. Las estructuras y los sistemas energéticos existentes, desde la infraestructura hasta las estructuras organizativas establecidas, deben transformarse y reajustarse continuamente para responder a los desafíos mundiales y respaldar el proceso de transición energética.

En segundo lugar, la transición justa hacia la energía sostenible requerirá una financiación cuantiosa. La pandemia mundial ha agravado este desafío y ha dejado a unos 150 millones de personas por debajo del umbral de pobreza. En este contexto, los países intentan evitar que empeoren las cargas socioeconómicas de sus poblaciones. Es preciso mitigar adecuadamente las repercusiones de la pandemia para que no perjudiquen a la población en general, especialmente a las comunidades vulnerables.

En tercer lugar, una transición energética justa exigirá cambios en las tecnologías, los empleos y otras oportunidades económicas. Deben desarrollarse en el ámbito nacional nuevas competencias, capacidades y conocimientos especializados para respaldar los procesos de transformación. A la vez, debe garantizarse que el acceso y los servicios de energía sostenible estén disponibles, sean asequibles y fiables, en beneficio del interés público general.

Esta transición también ofrece oportunidades para lograr una recuperación sostenible que conduzca a una economía verde e inclusiva. Para hacer realidad una transición energética justa, habrá que crear nuevas oportunidades, como empleos y otras perspectivas, que respalden la recuperación económica mundial.

En este contexto, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) recomienda cuatro ámbitos para las «Transiciones energéticas centradas en las personas»: empleos dignos y protección de los trabajadores; desarrollo social y económico; equidad, inclusión social y justicia; y participación activa de las personas. Podemos destacar estos ámbitos para establecer un referente que nos prepare ante los desafíos actuales y futuros de las transiciones energéticas mundiales.

Promover una transición energética justa es esencial para que los países alcancen sus objetivos de cero emisiones netas.Image: Fomentar una transición energética eficaz 2022

Centrarse en ampliar las tecnologías

Para acelerar la transición energética, debemos ampliar la variedad más amplia posible de tecnologías. Hay que fomentar y difundir continuamente las innovaciones. A su vez, para impulsar esta aceleración, es preciso explorar a gran escala cómo facilitar el acceso a tecnologías asequibles y a financiación.

Esta expansión está relacionada con la descarbonización industrial, que se aborda ampliamente en el Índice de Transición Energética 2022 del Foro Económico Mundial. Este enfoque pone de manifiesto los grandes desafíos que afrontamos para intensificar la reducción de emisiones. Descarbonizar los sectores industriales será muy difícil para muchos países, incluidas las economías emergentes.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para impulsar la transición hacia la energía limpia?

Ampliar las tecnologías será clave para reducir las emisiones en las llamadas «industrias difíciles de descarbonizar». Su descarbonización será, sin duda, más lenta que la de las industrias fáciles de descarbonizar, como las empresas eléctricas o las tecnológicas. Los sectores industriales tienen una responsabilidad considerable en la mitigación de las emisiones mundiales de carbono. Apenas cinco subsectores industriales —cemento, acero, aluminio, productos químicos y refinerías de petróleo— generan alrededor del 70 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Los países con menor capacidad y mayores cargas en la transición hacia la energía limpia deben recibir apoyo tecnológico y financiero.

Arifin Tasrif, ministro de Energía y Recursos Minerales de Indonesia.

Descarbonizar las industrias difíciles de descarbonizar exigirá tecnologías nuevas y más fiables. Las empresas también tendrán que transformar todos sus procesos de producción. Estos desafíos son más evidentes en las economías emergentes y los países en desarrollo, donde las industrias en crecimiento pueden tener dificultades con la sostenibilidad mientras impulsan el desarrollo socioeconómico.

Por consiguiente, su transición será costosa y podría generar una carga socioeconómica mayor. La industria y la transición energética se reflejan en varios Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre ellos los relativos a la infraestructura, la energía sostenible, el trabajo decente y la acción por el clima, así como otros objetivos relacionados.

La cooperación internacional debe convertirse en un factor clave para posibilitar la descarbonización industrial. El G20 concentra el 80 % de la producción industrial mundial y representa el 80 % del PIB mundial, el 75 % del comercio internacional, el 81 % de las emisiones de carbono de los sectores energéticos y el 77 % del consumo mundial de energía.

Las responsabilidades comunes pero diferenciadas (RCBD) contribuirán a impulsar una transición energética justa. Los países con menor capacidad y mayores cargas en la transición hacia la energía limpia deben recibir apoyo tecnológico y financiero. A su vez, los países preparados para la transición deben apoyar a quienes más lo necesitan. Este fundamento debe traducirse en cooperación internacional y alianzas mundiales mientras el mundo se recupera de la pandemia mundial.

Presidencia indonesia del G20

Por lo tanto, para reforzar esta cooperación internacional, la Cumbre del G20 de Bali de 2022se propone promover tres pilares que la Presidencia considera pertinentes para los desafíos mundiales actuales: la arquitectura de la salud mundial, la transformación económica digital y las transiciones energéticas. Se espera que estos pilares hagan realidad el tema principal de la Presidencia —«Recuperarnos juntos, recuperarnos más fuertes»—, que actualmente persigue la comunidad internacional.

El pilar de la transición energética busca reforzar y acelerar una transición energética justa. El Foro sobre Transiciones Energéticas establece tres prioridades principales: acceso, tecnología y financiación. En materia de tecnología, nos proponemos abordar cuestiones pertinentes para la descarbonización industrial, como la integración de las energías renovables, la ampliación de la variedad más amplia posible de tecnologías, la eficiencia energética y el desarrollo de una industria más ecológica y limpia.

Ante la necesidad ineludible de acelerar la transición energética mundial, ningún actor por sí solo podrá afrontar estas etapas de transformación. El año de esta Presidencia ofrece la oportunidad de atraer más inversiones verdes y colaborar con las partes interesadas, los socios internacionales y los foros mundiales.

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