La energía ocupó un lugar destacado en la agenda de la Reunión Anual 2026 del Foro Económico Mundial en Davos.
La seguridad energética, la preparación del sistema y el enfoque estratégico en minerales y materiales fueron temas centrales de debate.
Estas son cinco conclusiones clave sobre energía y materiales del evento.
Desde los discursos principales hasta las numerosas sesiones de panel, la energía ocupó un lugar destacado en la agenda de la Reunión Anual 2026 del Foro Económico Mundial en Davos.
El evento puso de relieve cómo el enfoque energético sigue pasando de los objetivos de sostenibilidad a una transición que contempla todos los aspectos del triángulo energético, con la asequibilidad y la seguridad cada vez más en primer plano.
Estas son cinco conclusiones clave de las numerosas sesiones sobre energía celebradas a lo largo del programa.
1. La seguridad energética evoluciona: de encontrar suministro a asegurar el control
La seguridad energética volvió a ocupar un lugar destacado en la agenda de Davos. El tema ha recibido cada vez más atención en las últimas Reuniones Anuales, a medida que el discurso sobre la transición energética ha dejado atrás la sostenibilidad como enfoque dominante. Este año, el enfoque pasó de encontrar suministro a asegurar el control de la energía.
La seguridad energética ya no consiste únicamente en acceder a los mercados globales y a las señales de precios. Se trata de quién controla el desarrollo, el procesamiento y la infraestructura; un cambio que ahora se extiende del petróleo y el gas a los minerales críticos. Tanto en la energía como en los minerales críticos, ante la convergencia del costo de la electricidad, la tolerancia ambiental y la disponibilidad de capital, la capacidad de refinación y procesamiento se ha convertido en una vulnerabilidad estratégica concentrada.

Ante este panorama, los países buscan reducir su exposición a las perturbaciones mediante alianzas a largo plazo. En una sesión de Davos titulada ¿Quién está ganando en seguridad energética?, Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), señaló que, en un mundo fragmentado, es fundamental elegir cuidadosamente estas alianzas. «Si eliges al socio equivocado, en el sector energético es muy difícil divorciarse», afirmó.
2. La demanda de electricidad se dispara: la preparación del sistema es el cuello de botella
Se prevé que la demanda mundial de electricidad crezca 2,5 veces más rápido que la demanda total de energía, impulsada por el creciente uso de electricidad en la industria, la electrificación del transporte, el mayor uso del aire acondicionado y la expansión de los centros de datos y la IA.
En Davos, los participantes escucharon que el principal desafío no es generar suficiente electricidad para satisfacer esa demanda, sino preparar el sistema. La generación mundial de electricidad a partir de fuentes renovables —actualmente la fuente de nueva energía más barata y escalable— está en proceso de superar la generación a partir del carbón.
Sin embargo, conectar e integrar estas fuentes de energía de forma fiable supone una limitación. La estabilización de la red y el almacenamiento flexible serán facilitadores fundamentales, y las baterías desempeñarán un papel cada vez más importante, desde detrás del contador hasta a escala de la red. También será vital coordinar la planificación, la concesión de permisos y la regulación. Las herramientas digitales y de IA —incluidas las destinadas a la previsión y al equilibrio de la red— también ayudarán a acelerar la integración.
Las energías renovables ya no son cosa de poetas. Son infraestructura seria y a gran escala, con proyectos de varios gigavatios que satisfacen la demanda energética real.
—Catherine MacGregor, directora ejecutiva del Grupo ENGIE, en un panel titulado «¿Avance imparable de las energías renovables?»
Catherine MacGregor, directora ejecutiva del Grupo ENGIE, en un panel titulado «¿Avance imparable de las energías renovables?»
3. El capital fluye cuando los proyectos son financiables
Una persistente brecha de viabilidad financiera hace que muchos proyectos de energía limpia y transformación industrial se estanquen antes de recibir financiación.
En las economías emergentes, por ejemplo, los niveles actuales de inversión —que representan aproximadamente el 15 % de la inversión mundial en la transición energética— no bastan para aprovechar todo el potencial de desarrollo de los sistemas energéticos, pese al impulso de las energías renovables. Estas economías impulsarán la mayor parte del crecimiento de la demanda energética mundial, por lo que será esencial cerrar esta brecha.
En Davos, un panel titulado Energía: la gran brecha de financiaciónabordó cómo lo que limita la inversión es la percepción del riesgo, más que la escasez de capital. Para mitigarla, los inversores necesitan normas estables, contratos de compra a largo plazo y un reparto claro de los riesgos a lo largo de las cadenas de valor. Las estructuras de proyectos estandarizadas y replicables y los marcos regulatorios previsibles pueden reducir aún más el riesgo percibido y hacer que los proyectos sean más financiables.
«No falta capital», dijo al panel Jasim Husain Ahmed Thabet, director ejecutivo del grupo y director general de Abu Dhabi National Energy Company. «La cuestión tiene más que ver con el riesgo percibido y con lo que los gobiernos y los reguladores pueden hacer para respaldar y reducir esa percepción».
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para impulsar la transición hacia la energía limpia?
4. No hay una fórmula única para la transición: cada país elegirá una combinación distinta

Los países están diseñando sus propios itinerarios energéticos, determinados tanto por prioridades políticas y sociales como por los recursos o la preparación tecnológica. En las distintas sesiones, los participantes recalcaron que la combinación energética adecuada depende del contexto: lo que funciona en Alemania o Japón no será necesariamente lo indicado para India o Brasil.
Por ejemplo, los combustibles limpios solo podrán expandirse si responden a una demanda real y cuentan con el respaldo de políticas previsibles. Una sesión titulada ¿Es hora de los combustibles limpios?examinó cómo, dado que los combustibles limpios cuestan entre dos y tres veces más que las opciones convencionales, el diseño de las políticas importa tanto como la ambición; a menudo, los mandatos de mezcla graduales y previsibles resultan más eficaces que los objetivos abruptos.
«Centrémonos en destinar los combustibles limpios a los usos cuyas emisiones realmente no podemos reducir», afirmó Elaine Buckberg, de la Universidad de Harvard. «El combustible sostenible de aviación es la prioridad número uno».
Un informe del Foro publicado antes de Davos aportó contexto a estos debates: Impulsar el futuro: cómo las empresas, las finanzas y las políticas pueden acelerar el mercado de los combustibles limpios, que destaca cómo la expansión de estos combustibles podría reforzar la seguridad energética, reducir las emisiones y crear empleo, siempre que las políticas respalden un crecimiento sostenible.
5. Los materiales y minerales se están convirtiendo en una prioridad estratégica
Los líderes reunidos en la Reunión Anual reconocieron que la demanda de materiales y minerales críticos —entre ellos, litio, cobre y tierras raras— crece más rápido que la oferta. La impulsan factores que se solapan, como la electrificación, la descarbonización y la digitalización, especialmente la IA. No se trata solo de escasez: como se señaló en varios paneles y sesiones de Davos, la concentración —sobre todo en el procesamiento y la fabricación de imanes, baterías y minerales críticos— constituye una vulnerabilidad fundamental.
Por ello, los países productores están posicionando los materiales como palancas para la diversificación, la industrialización y la creación de valor a largo plazo. Mientras tanto, la creciente fragmentación geopolítica presiona a países y empresas para que se alineen con determinados socios, cadenas de suministro y plataformas tecnológicas.
La coordinación regional está surgiendo como una respuesta pragmática, en la que los corredores de infraestructura compartidos, los marcos de inversión armonizados y los enfoques colectivos ayudan a reducir los riesgos de concentración.
«Lo que vemos es un enorme aumento de la demanda de cosas que el mundo quiere y (…) necesita, y vemos que el sector minero, que en última instancia es el que produce los metales y minerales críticos, no avanza al mismo ritmo para garantizar un suministro fiable de cara al futuro», afirmó Jonathan Price, presidente y director ejecutivo de Teck Resources.


