Conectar a los 1.600 millones de personas de todo el mundo que no tienen acceso a la electricidad de la red —una cuarta parte de la población mundial— es una tarea abrumadora. La lista de desafíos es impresionante: falta de infraestructura y financiación, corrupción política, guerras y desastres naturales, por nombrar algunos.
Sin embargo, la luz es esperanza y oportunidad, especialmente en África, que tiene el menor consumo de energía per cápita de todos los continentes. Más de 600 millones de africanos viven sin electricidad, y el 70% de quienes sufren pobreza energética son mujeres y niñas. En 11 países africanos, más del 90% de la población vive sin ningún suministro eléctrico. El acceso a la energía es una necesidad básica para tener calefacción, cocinar, hacer funcionar negocios después de la puesta del sol y permitir que los niños estudien por la noche.
A falta de electricidad de la red, la gente depende de combustibles tóxicos y caros, como el queroseno para las lámparas. Dedican hasta el 40% de los ingresos familiares a una energía ineficiente, insuficiente y peligrosa. Respirar los vapores del queroseno es equivalente a fumar dos paquetes de cigarrillos al día ; dos tercios de las mujeres adultas con cáncer de pulmón en los países en desarrollo no fuman. La falta de electricidad afecta a la seguridad y la salud de las mujeres y las niñas. Sin luz, corren un mayor riesgo de sufrir violencia al atravesar zonas sin iluminación. La atención sanitaria materna (como los cuidados prenatales y los partos nocturnos) se ve perjudicada cuando no se dispone de electricidad básica.
Depender de la electricidad de la red simplemente no es una opción, especialmente para las mujeres y las niñas de las zonas más remotas de África. La necesidad de acceder a energía limpia es inmediata y fundamental para el desarrollo internacional sostenible. Pero hay buenas noticias: la solución es sencilla. Mis más de 20 años como banquera de inversión en el sector energético y mi segunda carrera como emprendedora social fundamentan lo siguiente:
Dar prioridad a las mujeres
Las mujeres y las niñas quizá sean las más afectadas por el problema de la pobreza energética, pero también son las más eficaces a la hora de impulsar una solución. Son expertas en crear redes y comercializar, inversoras prudentes y, en la mayoría de los casos, están a cargo de las compras del hogar. Cuando tienen acceso a soluciones de energía limpia, las mujeres las eligen: sus beneficios son evidentes.
Una oportunidad transformadora basada en el mercado
El acceso a soluciones de energía limpia no basta. Si bien proporcionar tecnología de energía limpia puede resolver una necesidad a corto plazo, deja de lado un elemento clave del desarrollo sostenible: una oportunidad transformadora. Distribuir tecnología solar y de energía limpia mediante una cadena de suministro de distribución de última milla no solo empodera a comunidades enteras con oportunidades económicas, sino que también lleva tecnología que salva vidas directamente a los hogares de las zonas más remotas.
Dirigirse a los hogares desde la base
La mejor manera de garantizar energía sostenible para todos es dirigirse a las personas en el ámbito del hogar y aprovechar sus experiencias positivas para sumar a amigos, familiares y vecinos a la revolución de la energía limpia. Para muchos agricultores de subsistencia, el hogar es el negocio familiar: allí cultivan y crían ganado. Llevar luz al hogar permite que funcionen tanto las viviendas como los negocios y activa las redes ampliadas de amistades y familiares.
La solución es sencilla: tecnología de energía limpia. Tenemos una oportunidad de mercado y social extraordinaria para dar el salto y prescindir de la electricidad de la red, y abastecer cada hogar con soluciones energéticas seguras, asequibles y sostenibles.
Para lograrlo, debemos empoderar simultáneamente a las mujeres, catalizar oportunidades económicas transformadoras y aprovechar el poder de las redes comunitarias, tanto para promover los beneficios de la tecnología de energía limpia como para distribuir productos que salvan vidas.
El Foro Económico Mundial sobre África 2015 se celebra en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, del 3 al 5 de junio.
Autora: Katherine Lucey, fundadora y directora ejecutiva de Solar Sister, EE. UU. y emprendedora social de la Fundación Schwab
Imagen: Scouts participan en un taller de Greenpeace en Durban, 4 de octubre de 2011. REUTERS/Rogan Ward

