Desde imprimir partes de reemplazo del cuerpo humano hasta ayudar con las reparaciones en ruta durante losviajes a Marte, se hacen muchas predicciones sobre cómo la impresión 3D podría mejorar pronto la vida de la humanidad.
Dubái ha avanzado un paso más para hacer realidad esos sueños al anunciar que, para 2025, el 25% de los edificios nuevos de la ciudad-Estado se construirán con impresoras 3D.
La medida forma parte de una ambiciosa estrategia de impresión 3D anunciada en 2016 por el jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum, vicepresidente y primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos y gobernante de Dubái.
Según la Dubai Future Foundation, la estrategia de impresión 3D busca reducir la mano de obra en un 70% y los costes en un 90% en distintos sectores.
Quizá más crucialmente, la construcción mediante impresión 3D podría contribuir a resolver una inminente crisis de personas sin hogar a medida que más gente se traslada a vivir en ciudades: la ONU prevé que en 2030 habrá 41 megaciudades en el mundo con más de 10 millones de habitantes.
Hoja de ruta hacia un futuro impreso en 3D
La Dubai Future Foundation se creó para ofrecer al Gobierno una hoja de ruta que le permita considerar y prepararse para la manera en que la tecnología dará forma a las industrias del futuro. Su objetivo es convertir Dubái en el «centro mundial de impresión 3D» para 2030.
El emirato puso a prueba el potencial de la impresión 3D en el sector de la construcción en 2016, cuando inauguró lo que, según afirmó, era el primer edificio del mundo construido con esta tecnología. El edificio, llamado «Oficina del Futuro», se creó con una impresora de hormigón 3D equipada con un brazo robótico de 6 metros de alto y 12 metros de ancho.
Para realizar el trabajo se necesitó un técnico que supervisara la impresora, siete personas para instalar el edificio en el lugar y un equipo de 10 electricistas y especialistas a cargo de la ingeniería mecánica y eléctrica.
Diseñado para ahorrar mano de obra y energía
La Fundación afirma que los costes laborales se redujeron en más de un 50% frente a los costes tradicionales de construir un edificio de tamaño similar. La impresión tardó 17 días y la oficina se instaló en un terreno bajo las Emirates Towers, en el centro de Dubái, en solo dos días. Los trabajos posteriores en los servicios del edificio, los interiores y el paisajismo duraron aproximadamente tres meses.
La Fundación afirma que el interior del edificio de 250 metros cuadrados se diseñó para facilitar una combinación de interacciones creativas, trabajo tranquilo y reflexivo y «encuentros fortuitos».
El edificio también se diseñó para ser «sumamente eficiente desde el punto de vista energético». La Fundación afirma: «Está orientado para maximizar las vistas y la luz natural, y a la vez dar sombra al interior mediante voladizos sobre las ventanas, esculpidos digitalmente.
«Esto minimiza el calentamiento solar directo y reduce la necesidad de aire acondicionado e iluminación. Otras características de sostenibilidad incluyen iluminación LED al 100%, sistemas de respuesta del edificio, paisajismo verde y aire acondicionado y refrigeración de bajo consumo».
Cómo resolver la crisis de la vivienda
Aunque Dubái pudo haber abierto camino al crear el primer edificio impreso en 3D, otros han seguido su ejemplo.
Nantes, en Francia, afirma ser el primer lugar donde se construyó una casa impresa en 3D. El sitio de noticias Independentinformó en abril que, a partir de junio, la vivienda de cinco habitaciones y 95 metros cuadrados alojará a una familia local que cumple los requisitos para recibir asistencia social. Añadió que las autoridades municipales están considerando desarrollar un distrito entero con viviendas de este tipo.
Según el Informe sobre los recursos mundiales de 2017, en todo el mundo existe una necesidad acuciante de alojamientos de bajo coste y asequibles. El informe estima que el déficit mundial de vivienda asequible afecta a 330 millones de hogares urbanos. Se prevé que aumente en más de un 30%, hasta alcanzar los 440 millones de hogares, o 1.600 millones de personas, para 2025.
Cómo evitar un futuro de ciencia ficción
En las películas de ciencia ficción, las ciudades del futuro suelen ser lugares sombríos. En Ready Player One y Soylent Green, las viviendas urbanas son coches abandonados apilados unos sobre otros. Sin embargo, la impresión 3D podría evitar un desenlace tan desolador.
Mientras tanto, al liderar la investigación sobre cómo esta tecnología puede transformar industrias enteras, Dubái ha establecido un modelo del que otros Estados podrían beneficiarse si lo emulan.
Se estima que el mercado mundial de la impresión 3D de todo tipo alcanzará aproximadamente los 32.780 millones de dólares para 2023. Los gobiernos deben preguntarse si están haciendo lo suficiente para obtener su parte de este crecimiento relacionado con la alta tecnología.



