La crisis energética de 1973 impulsó la idea de crear la AIE. ¿Qué hemos aprendido desde entonces?

Energy: An aerial image from space of Earth
Many nations around the world are affiliated with the International Energy Agency.Image: Unsplash/NASA
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  • La crisis energética actual dista mucho de ser la primera del mundo: un embargo petrolero en 1973 provocó el racionamiento de combustible y una recesión mundial.

  • Eso dio lugar a la creación de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), cuyos países miembros acordaron actuar colectivamente para responder a posibles interrupciones del suministro.

  • Las soluciones que se necesitaban entonces siguen siendo pertinentes hoy, y la AIE ha presentado un plan para intentar reducir la dependencia de la UE del gas ruso.

¿Qué es la AIE?

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) es una organización que reúne a gobiernos de todo el mundo para intentar garantizar un suministro de energía seguro y sostenible.

Con sede en París, la AIE cuenta con 31 países miembros, entre ellos Alemania, Japón, Canadá, Noruega, Nueva Zelanda, el Reino Unido y Estados Unidos.

La agencia también cuenta con varios «países asociados», entre ellos Brasil, China, India, Indonesia y Marruecos. Este estatus se introdujo en 2015 para reflejar el creciente papel de las economías ajenas a la OCDE en los mercados energéticos mundiales.

La AIE ayuda a los países de todo el mundo a diseñar políticas que hagan que la energía sea más fiable y asequible. Su labor incluye proporcionar datos y análisis, promover la eficiencia energética, desarrollar colaboraciones internacionales y apoyar las tecnologías energéticas.

¿Por qué se fundó?

La AIE se creó en noviembre de 1974 para ayudar asalvaguardar el suministro mundial de petróleo, después de que los mayores productores del mundo impusieran un embargo petrolero.

Esteinterrumpió temporalmente los envíos de petróleo desde Oriente Medioa Estados Unidos, los Países Bajos, Portugal, Sudáfrica y Zimbabue (conocido entonces como Rodesia).

Al principio, los principales objetivos de la AIE eran garantizar el suministro de energía y cooperar en materia de política energética. Esto incluía acordar medidas que los países pudieran adoptar colectivamente para responder a posibles interrupciones del suministro de petróleo.

¿En qué consistió la crisis energética de los años setenta?

La primera crisis del petróleo, en 1973, provocó un fuerte aumento de los precios del crudo que desembocó en una recesión mundial. El producto interno bruto —el valor total de los bienes y servicios producidos en un país— cayó un 7% en Japón, un 4,7% en Estados Unidos y un 2,5% en Europa.

La escasez obligó a imponer el racionamiento de combustible en algunos países. Estados Unidos redujo los límites de velocidad para disminuir el consumo de combustible, y en Francia, las oficinas tuvieron que apagar las luces después de las 22.00. En el Reino Unido, donde también hubo una huelga de mineros del carbón, el Gobierno redujo la semana laboral a tres días para disminuir el consumo de electricidad.

El precio del petróleo casi se cuadruplicó entre octubre de 1973 y enero de 1974, al pasar de 2,90 a 11,65 dólares por barril.

La crisis del petróleo comenzó cuando estalló la guerra entre países árabes e Israel en octubre de 1973. Los países árabes productores de petróleo impusieron el embargo —que se prolongó hasta marzo de 1974— como represalia contra los países occidentales que apoyaban a Israel.

En 1979 se produjo una segunda crisis del petróleo. Esta siguió a la Revolución iraní, que derrocó al monarca y provocó turbulencias en un importante país productor de petróleo, lo que hizo que la producción mundial de crudo cayera alrededor de un 7%. La escasez y las compras de pánico que siguieron hicieron que el precio del petróleo casi se duplicara en un año, hasta rozar los 40 dólares por barril.

¿Hay lecciones para hoy?

En vísperas de la crisis del petróleo de 1973, los países industrializados se habían vuelto «cada vez más dependientes» de las importaciones de petróleo de una región conocida por su «fragilidad política», afirma la AIE.

Esos mismos países industrializados habían sido «derrochadores e ineficientes» en el uso de la energía y habían desarrollado medidas de conservación energética «lamentablemente insuficientes». Tampoco habían explorado debidamente fuentes de energía alternativas al petróleo ni desarrollado su propia producción.

En cierto modo, podría decirse que poco ha cambiado.

«Hoy, la necesidad imperiosa de actuar con rapidez en materia de eficiencia energética nunca ha sido mayor, afirma la AIE. Esto incluye reducir la dependencia europea del gas natural importado de Rusia, algo que, según la agencia, la guerra en Ucrania ha puesto «de manifiesto con crudeza».

La AIE ha elaborado un plan para intentar reducir la necesidad de gas ruso de la UE.Image: AIE

Es necesario reducir rápidamente la demanda de energía, y acelerar la inversión en tecnologías limpias y eficientes es clave para lograrlo. Fomentar cambios en el comportamiento de los consumidores —como bajar la calefacción con termostatos— también podría surtir efecto rápidamente.

El Plan de 10 puntos de la AIE para reducir la dependencia de la Unión Europea del gas natural ruso señala que reducir 1 °C la temperatura fijada en los termostatos podría generar un ahorro energético inmediato equivalente a la demanda anual de gas de Austria.

«Estas medidas son pertinentes para los países y los ciudadanos de todo el mundo», añade.

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