Numerosos análisis científicos sugieren que el mundo necesitará contar con un suministro energético sin emisiones de carbono mucho antes de que termine este siglo si queremos detener el cambio climático descontrolado.
Es una tarea enorme, porque ese suministro energético deberá crecer de forma considerable. Mil millones de personas en el mundo no tienen electricidad y otros mil millones solo tienen un acceso mínimo. Nuestro planeta se alimenta en un 80% de combustibles fósiles, y las infraestructuras energéticas duran medio siglo, mientras que las nuevas tecnologías tardan décadas en comercializarse y penetrar en los mercados de forma significativa.
Esa es la mala noticia. La buena es que disponemos de opciones energéticas bajas en carbono. Muchísimas. Y también sabemos cómo empezar a materializarlas en los próximos 15 años, a una escala muy grande.
Estos son los mensajes clave de un documento técnico que el Foro Económico Mundial publica esta semana, elaborado por su Global Agenda Council on Decarbonizing Energy, titulado Scaling Technologies to Decarbonize Energy. El trabajo de veinte expertos, todos ellos miembros del Consejo, es un inventario de diversas herramientas potentes de que disponemos para producir energía con cero emisiones de carbono; todas ellas han sido demostradas técnicamente y muchas se aplican ya a escala comercial.
En la tabla siguiente, extraída del documento, se enumeran las diversas opciones disponibles, desde la generación de energía hasta el uso final y los combustibles líquidos. No es de extrañar que gran parte de la atención se centre en el sector eléctrico. Esto se debe a que la generación eléctrica emite casi un 40% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono relacionadas con la energía. También se debe a que la vía hacia la descarbonización energética implicará que es probable que el sector eléctrico crezca, desplazando el uso directo de combustibles en el transporte y la industria.

Las opciones a corto plazo, de cinco años, son abundantes. El mundo sigue mejorando la eficiencia de los usos finales; sin embargo, debido al aumento del consumo energético a medida que el mundo en desarrollo se moderniza, cuesta mantener una reducción constante de la intensidad energética (y, por tanto, de la intensidad de carbono) del PIB mundial.
La energía nuclear ya suministra el 11% de la electricidad mundial, y la eólica y la solar aportan otro 5% (aunque esta cifra asciende a alrededor del 20% en países como Alemania). La eólica y la solar crecen de forma constante y representan la mayoría de la nueva capacidad eléctrica instalada en 2014. Sin embargo, debido a su bajo factor de capacidad, producirán menos de la mitad de la electricidad anual que las centrales de carbón y gas instaladas ese mismo año. Y, aunque actualmente hay más de 60 reactores nucleares en construcción en todo el mundo, el cierre de centrales y los largos plazos de construcción hacen que aumentar su peso en la electricidad mundial sea un gran desafío.
No es necesario inventar nuevas tecnologías. Simplemente debemos escalar estas tecnologías mucho mejor, y el documento ofrece diversas ideas sobre cómo hacerlo.
Más allá de los próximos cinco años, nuestra capacidad de influencia puede ser aún mayor, ya que podemos prever la comercialización de tecnologías que cambiarán las reglas del juego, como el almacenamiento avanzado de energía, las tecnologías de captura de carbono, reactores nucleares más seguros y menos costosos (muchos de ellos supondrán una ruptura radical con los diseños actuales de agua ligera), y la geotermia avanzada y la energía oceánica. En este punto, el foco se desplaza hacia un programa intensivo de demostración y comercialización, que requerirá tanto políticas de “push” como de “pull”.
Con 15 opciones y 15 años, podemos lograr mucho. Nada de esto es ciencia de cohetes, pero tampoco es fácil de llevar a cabo. Al contrario de lo que algunos creen, la energía no es como la tecnología de la información; de lo contrario, las centrales de energía de cero emisiones de hoy costarían solo un pequeño porcentaje de las disponibles hace una década, con un rendimiento muchas veces mejor. Descarbonizar el suministro energético mundial requerirá un enfoque constante y estratégico por parte de la industria y los gobiernos. Podemos hacerlo, pero debemos empezar ahora.
La Summit on the Global Agenda 2015 se celebra en Abu Dabi del 25 al 27 de octubre. El informe, Scaling Technologies to Decarbonize Energy, puede consultarse aquí.
Autor: Armond Cohen, director ejecutivo de Clean Air Task Force. Miembro del Global Agenda Council on Decarbonizing Energy
Imagen: Un hombre muestra sus manos en una fábrica de carbón vegetal en una aldea de Qaha, en la gobernación de El-Kalubia, cerca de El Cairo, el 7 de mayo de 2015. REUTERS/Amr Abdallah Dalsh

