La Agencia Internacional de la Energía (AIE) propone un plan de 10 puntos para reducir el consumo mundial de petróleo, mientras el conflicto en Ucrania intensifica los temores sobre el suministro.
La agencia insta a los gobiernos a animar a la ciudadanía a conducir más despacio y compartir el transporte siempre que sea posible.
Otras recomendaciones para afrontar la crisis energética incluyen trabajar más desde casa, establecer días sin coches en las ciudades y abaratar el transporte público.
La invasión rusa de Ucrania ha agravado aún más la crisis energética mundial. La demanda de petróleo ya había empezado a dispararse cuando las principales economías del mundo comenzaron a recuperarse de la pandemia de COVID-19. Sin embargo, la decisión de Moscú de invadir a su vecino ha llevado a los gobiernos a buscar suministros en otros lugares, lo que contribuye al riesgo de una grave escasez de suministro.
Según un nuevo análisis de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las medidas prácticas de los gobiernos y la ciudadanía podrían reducir considerablemente la demanda de petróleo en muy poco tiempo. El grupo de 31 países industrializados con sede en París —que no incluye a Rusia— estima que la demanda mundial podría reducirse en 2,7 millones de barriles al día en un plazo de 4 meses. Eso equivale a la demanda de petróleo de todos los coches de China. Para alcanzar este objetivo, la AIE ha señalado 10 medidas que todos debemos adoptar.
El plan de 10 puntos de la AIE para afrontar la crisis energética:
1. Reducir los límites de velocidad en las autopistas al menos 10 km/h
Muchos países ya aplican reducciones temporales de los límites de velocidad en las autopistas, sobre todo para reducir la congestión o la contaminación atmosférica y mejorar la seguridad vial.
2. Trabajar desde casa hasta 3 días a la semana cuando sea posible
En las economías avanzadas, alrededor de un tercio de los empleos se pueden desempeñar desde casa, lo que abre la posibilidad de reducir la demanda de petróleo sin perder productividad.
3. Domingos sin coches en las ciudades
Durante la crisis del petróleo de 1973 se establecieron domingos sin coches en países como Suiza, los Países Bajos y Alemania Occidental. Más recientemente, ciudades de otros países los han aplicado para promover la salud pública.
4. Reducir las tarifas del transporte público e incentivar los desplazamientos a pie y en bicicleta
La inversión en transporte público e infraestructura para facilitar los desplazamientos a pie y en bicicleta se ha visto impulsada por paquetes de recuperación económica sostenible introducidos en respuesta a la crisis de COVID-19.
5. Alternar el acceso de los coches privados a las vías de las grandes ciudades
Restringir el uso de las vías por parte de los coches privados en las grandes ciudades en días laborables alternos es una medida que lleva mucho tiempo aplicándose con éxito en todo el mundo.
6. Fomentar el uso compartido del coche y adoptar prácticas para reducir el consumo de combustible
Los gobiernos pueden ofrecer incentivos adicionales al reservar carriles de circulación y plazas de aparcamiento junto a los nodos de transporte público y reducir los peajes para los vehículos con más ocupantes. Estas medidas están vigentes en zonas suburbanas de ciudades como Madrid y Houston, entre otras.
7. Promover una conducción eficiente para los camiones de carga y el reparto de mercancías
Los gobiernos pueden incorporar las llamadas técnicas de conducción ecológica a la formación y los exámenes necesarios para obtener el permiso de conducir y los certificados de conducción avanzada, como ya se ha hecho en Francia y otros países.
8. Usar el tren en lugar del avión cuando sea posible
El ferrocarril de alta velocidad puede sustituir en gran medida los vuelos de corta distancia en rutas donde haya trenes asequibles, fiables y cómodos.
9. Evitar los viajes de negocios en avión cuando existan alternativas
Aunque no se pueden evitar todos los viajes de negocios en avión, en muchos casos las reuniones virtuales pueden ser un sustituto eficaz. A corto plazo, es factible reducir alrededor de dos de cada cinco vuelos de negocios, a partir de los cambios observados durante la pandemia de COVID.
10. Aumentar la adopción de vehículos eléctricos y de otros más eficientes
A finales de 2021, circulaban 8,4 millones de coches eléctricos en las economías avanzadas, tras unas ventas récord, especialmente en Europa. La demanda de coches eléctricos sigue siendo fuerte, gracias al desplome del coste de las baterías en los últimos años y al apoyo de los gobiernos.
Como la mayor parte de la demanda de petróleo procede del transporte, el plan de 10 puntos de la AIE se centra en cómo usar menos petróleo para trasladar personas y mercancías de un lugar a otro, basándose en medidas concretas ya aplicadas en una amplia variedad de países y ciudades. La agencia considera que su plan aliviaría considerablemente la presión de los precios sobre los consumidores, haría más sostenible la demanda de petróleo y reduciría los ingresos de Moscú procedentes de los hidrocarburos.
La presión de los precios del petróleo sobre los consumidores
Está claro que personas de todo el mundo están sufriendo las consecuencias de algunas de las mayores subidas de precios en décadas. El Foro Económico Mundial informó recientemente de que el precio de la gasolina en Estados Unidos ha alcanzado un máximo histórico: por primera vez desde 2008, supera en promedio los 4 dólares por galón.
Los precios de la gasolina ya subían antes de la invasión de Ucrania debido al aumento de la demanda tras el levantamiento de las restricciones por la COVID-19. La subida actual podría añadir hasta 2.000 dólares a los gastos anuales del hogar estadounidense promedio.



