Nuevos combustibles fósiles, «incompatibles» con el objetivo de 1,5 °C, según un análisis exhaustivo

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  • Desarrollar nuevos yacimientos de petróleo y gas es «incompatible» con limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C, afirma un nuevo informe.

  • Esto ocurre en medio del aumento del uso de combustibles fósiles, mientras los países intentan reforzar la seguridad energética tras la invasión rusa de Ucrania.

  • Una rápida expansión del uso de energías renovables eliminaría la necesidad de extraer petróleo y gas nuevos, pero la inversión actual en estas tecnologías es insuficiente.

Un nuevo informe afirma que existe un «amplio consenso» en todos los estudios publicados: desarrollar nuevos yacimientos de petróleo y gas es «incompatible» con el objetivo de 1,5 °C.

Los hallazgos, del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IISD), se basan en una revisión exhaustiva de todas las vías «viables» para mantenerse por debajo de 1,5 °C.

Hacen eco de las «y, por tanto, refuerzan» las conclusiones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que ha afirmado que «no hay nuevos yacimientos de petróleo y gas aprobados para su desarrollo en nuestra trayectoria [de 1,5 °C]».

El nuevo informe se publica en medio de una carrera por la seguridad energética tras la invasión de Rusia de Ucrania. Países como el Reino Unido han estado recurriendo a los combustibles fósiles para reforzar su suministro energético.

La AIE describe medidas de ahorro energético para ahorrar dinero, apoyar a Ucrania y ayudar al planeta.
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Según el IISD y la AIE, la rápida expansión de tecnologías como la eólica y la solar no dejaría margen para extraer petróleo y gas nuevos. Sin embargo, la inversión actual en estas tecnologías está por debajo de lo necesario para mantenerse por debajo de 1,5 °C.

Según el IISD, redirigir los 570.000 millones de dólares de inversiones anuales previstas en nuevos proyectos de petróleo y gas podría «financiar por completo» la expansión de la energía eólica y solar acorde con el objetivo de 1,5 °C.

Análisis de escenarios

El informe de hoy proporciona a responsables de políticas, inversores y empresas información sobre cómo alinear sus decisiones con el objetivo aspiracional de 1,5 °C del Acuerdo de París. Se basa en una revisión exhaustiva de las «trayectorias» que limitan el calentamiento a 1,5 °C, elaboradas mediante modelos integrados de evaluación (IAM).

El informe detalla explícitamente las implicaciones para la inversión en combustibles fósiles. Va más allá del reciente informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) sobre cómo abordar el cambio climático.

El IPCC afirmó que reducir «considerablemente» el uso de combustibles fósiles sería «fundamental» para limitar el calentamiento. También advirtió que la infraestructura existente de combustibles fósiles ya era suficiente para superar el límite de 1,5 °C.

Sin embargo, el IPCC no llegó a respaldar explícitamente un informe anterior de la AIE, que había concluido: «Más allá de los proyectos ya comprometidos a fecha de 2021, no hay nuevos yacimientos de petróleo y gas aprobados para su desarrollo en nuestra trayectoria [de 1,5 °C]».

El hallazgo de la AIE fue ampliamente difundido en su momento y todavía se cita

con frecuencia. Sin embargo, algunas empresas y gobiernos han seguido eludiendo los hallazgos.

Estos esfuerzos intentan minimizar las implicaciones del objetivo de 1,5 °C para la industria de los combustibles fósiles. Se aprovechan de matices y salvedades en torno a las trayectorias de acción climática creadas mediante modelos informáticos.

Esas trayectorias necesariamente se basan en una serie de supuestos sobre el clima terrestre, así como sobre la población futura, el desarrollo económico y el cambio tecnológico.

Estos supuestos varían entre los grupos que elaboran los modelos. Además, hay muchas vías posibles para alcanzar un objetivo determinado. Por ello, los hallazgos de cualquier trayectoria individual pueden cuestionarse.

El nuevo informe de hoy reduce considerablemente el margen para las dudas al demostrar que la AIE no era un caso aislado. Afirma que existe un «amplio consenso entre múltiples trayectorias energéticas climáticas modelizadas» en que «desarrollar… nuevos yacimientos de petróleo y gas es incompatible con limitar el calentamiento a 1,5 °C».

Vías «viables»

El informe revisa todas las vías «viables» publicadas para mantenerse por debajo de 1,5 °C con una probabilidad de al menos el 50 %. Después, analiza qué indican estas vías sobre la expansión de la producción de petróleo y gas nuevos.

Examina las trayectorias evaluadas por el IPCC y las de la AIE, la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y organizaciones del sector privado, como BP.

En concreto, el informe toma los 97 escenarios que limitan el calentamiento a 1,5 °C con «ningún rebasamiento o uno limitado», clasificados como «C1» en el informe del IPCC.

A continuación, estos escenarios se contrastan con los umbrales de «viabilidad» del informe del IPCC. Por ejemplo, el IPCC afirmó que existían «niveles medios de preocupación respecto a capturar más de 3.000 millones de toneladas de dióxido de carbono (GtCO2) al año mediante captura y almacenamiento de carbono (CCS).

La revisión excluye los escenarios que superan los umbrales «medios» de viabilidad para ampliar la CCS de combustibles fósiles, la bioenergía con CCS (BECCS) y la forestación o reforestación. Esto deja 26 trayectorias del informe del IPCC que limitan de forma viable el calentamiento a 1,5 °C.

(El IISD no filtró las dimensiones de viabilidad relacionadas con la ampliación de la energía eólica y solar, las mejoras de eficiencia energética o las barreras institucionales, explica a Carbon Brief el autor principal Olivier Bois von Kursk.)

La línea azul oscuro de la figura siguiente muestra las emisiones de CO2 procedentes de la quema de petróleo y gas en la mediana de los escenarios del IPCC de 1,5 °C. Se compara con la trayectoria de 1,5 °C de la AIE («NZE», en morado).

Para 2030, las emisiones combinadas de petróleo y gas disminuyen un 15 % y un 29 % en los escenarios de la AIE y del IPCC, respectivamente. Para 2050, disminuyen un 65 % y un 68 %, respectivamente.

El siguiente paso consiste en comparar estas trayectorias con las emisiones previstas por la quema de petróleo y gas de yacimientos existentes (zona gris oscuro, abajo) y de aquellos que ya están en desarrollo (gris claro).

La figura muestra que estos yacimientos existentes y en desarrollo bastan para satisfacer la demanda de petróleo y gas si el mundo sigue una trayectoria de 1,5 °C. Por consiguiente, no habría margen para el petróleo y el gas de nuevos yacimientos en desarrollo (rosa) ni para nuevas prospecciones en reservas con licencia (rojo).

Emisiones globales de CO2 procedentes de la quema de combustibles fósiles, miles de millones de toneladas al año. Image: Carbon Brief.

El informe del IISD también examina las trayectorias de 1,5 °C elaboradas por IRENA, la petrolera BP, las consultoras BloombergNEF, DNV y Navigant, y la Universidad de Tecnología de Sídney.

Estas trayectorias aparecen como líneas de colores en la figura siguiente, sobre las mismas zonas sombreadas que muestran las emisiones de los yacimientos de petróleo y gas existentes y nuevos. La figura también incluye algunos escenarios individuales del informe del IPCC, concretamente «IMP-REN» e «IMP-LD».

Emisiones de CO2 procedentes de la quema de petróleo y gas, miles de millones de toneladas al año. Image: Carbon Brief.

Una vez más, la figura muestra que la producción de los yacimientos existentes o en desarrollo basta para satisfacer la demanda en la gran mayoría de los escenarios de 1,5 °C.

En unas pocas trayectorias, como la de BP, la demanda de petróleo y gas supera en los primeros años la producción prevista de los yacimientos existentes. Sin embargo, Bois von Kursk señala que en 2050 el uso de petróleo y gas cae por debajo de la producción prevista de esos yacimientos. Esto significa que cualquier nuevo proyecto puesto en marcha para satisfacer la demanda a corto plazo corre el riesgo de convertirse más adelante en un «activo varado», afirma.

Caveat emptor

La energía procedente del desarrollo de nuevos yacimientos de petróleo y gas sería necesaria para satisfacer la creciente demanda mundial.Image: Pixabay/MustangJoe

La cuestión de los «activos varados» pone de relieve uno de los desafíos de usar escenarios de modelos para orientar la toma de decisiones. También señala algunas salvedades en torno a los hallazgos del informe.

Las trayectorias de los modelos suelen diseñarse para minimizar los costes o maximizar el «bienestar» económico. Esto depende de supuestos, incluidos los precios futuros de los combustibles fósiles y la tecnología. Los modelos también tienden a presuponer una actuación perfectamente racional y una «previsión perfecta» de la trayectoria óptima hacia el objetivo.

Para ilustrar el problema de traducir los resultados de los modelos en implicaciones para el mundo real, consideremos el siguiente ejemplo. Si mañana el mundo construyera cientos de nuevas centrales eléctricas de carbón, pero nunca las pusiera en funcionamiento, al menos en teoría no tendría ningún efecto en el avance hacia el objetivo de 1,5 °C.

Las centrales de carbón no generarían electricidad ni emisiones, más allá de las derivadas de su construcción. Habría sido un gran despilfarro de dinero y se convertirían en activos varados.

Por otro lado, las empresas que construyeran las centrales podrían ejercer presión política para conseguir que, al fin y al cabo, pudieran explotarlas de forma rentable. Esto generaría el riesgo de que las emisiones de combustibles fósiles quedaran «bloqueadas». Los modelos del clima y la economía no captan fácilmente este tipo de dinámicas.

Volviendo al informe del IISD, este concluye que desarrollar nuevos yacimientos de petróleo y gas sería «incompatible» con 1,5 °C. Esto no es del todo cierto, como el propio informe explica.

El informe del IISD afirma que los nuevos proyectos de petróleo y gas podrían ser compatibles con 1,5 °C si también se cerraran anticipadamente los yacimientos antiguos. Sin embargo, Bois von Kursk explica a Carbon Brief que esto es poco frecuente:

«El cierre anticipado de yacimientos que ya están en producción es sumamente raro, y no creemos que ocurra a menos que la economía deje de ser favorable para los yacimientos con altos costes de extracción. Por consiguiente, dado que casi nunca se cierran los yacimientos antes de que termine su vida económica, defendemos impedir la apertura de cualquier nuevo yacimiento para evitar activos varados o el riesgo de rebasar el presupuesto de carbono de 1,5 °C».

Más fundamentalmente, la energía procedente del desarrollo de nuevos yacimientos de petróleo y gas sería necesaria para satisfacer la creciente demanda mundial, a menos que se disponga de fuentes de energía alternativas en cantidades suficientes.

Como señala el informe, la energía eólica y solar no se están expandiendo ahora mismo con la rapidez necesaria para alcanzar 1,5 °C. Del mismo modo, la AIE afirmó que la inversión en energía con bajas emisiones de carbono debía triplicarse para encaminarse hacia el objetivo.

El IISD afirma que la brecha anual de inversión en energía eólica y solar, entre el crecimiento previsto y el necesario para alcanzar 1,5 °C, llegará a 450.000 millones de dólares para 2030. El informe también indica que se prevé que las inversiones en nuevos yacimientos de petróleo y gas alcancen los 570.000 millones de dólares al año para 2030. Según el informe, redirigir estas inversiones en petróleo y gas «financiaría por completo» la ampliación de la energía eólica y solar.

¿Es detener el desarrollo de nuevas fuentes de combustibles fósiles un requisito previo para alcanzar 1,5 °C, o bastaría un aumento suficiente de las fuentes de energía alternativas para que los nuevos yacimientos de petróleo y gas fueran innecesarios?

Se trata de una distinción importante, explicada por Christophe McGlade, jefe de la unidad de suministro energético de la AIE, en un episodio reciente del pódcast Energy Transition Show. La respuesta no se encuentra en los modelos.

En cambio, esta es una cuestión política. Crece un movimiento entre académicos, activistas y algunos gobiernos para abordar activamente el suministro de combustibles fósiles.

Por su parte, el Gobierno chino ha efectivamente convertido el aumento de la energía con bajas emisiones de carbono en un requisito previo para abandonar gradualmente los combustibles fósiles. Su presidente, Xi Jinping, repitió recientemente su instrucción de «construir lo nuevo antes de descartar lo viejo».

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