Un estudio muestra que las mujeres tienen más probabilidades de seguir las medidas de seguridad contra la COVID-19

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For example, women are more likely than men to wear a face mask when in public.Image: REUTERS/Phil Noble
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  • Una nueva investigación revela que las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de seguir las pautas indicadas por expertos médicos y gobiernos para prevenir la propagación de la COVID-19.

  • Por ejemplo, un estudio constató que la proporción de mujeres que usaban mascarilla era mayor: un 57%, frente al 42% de los hombres.

  • También era más probable que las mujeres escucharan a los expertos y manifestaran alarma y ansiedad ante la COVID-19.

Los investigadores señalan que las mujeres han practicado medidas preventivas de distanciamiento físico en mayor medida que los hombres: distanciamiento, uso de mascarilla y mantenimiento de la higiene. También era más probable que las mujeres escucharan a los expertos y manifestaran alarma y ansiedad ante la COVID-19.

Los autores del estudio señalan que estos resultados coinciden con los comportamientos relacionados con la atención de la salud anteriores a la pandemia.

«Investigaciones anteriores a la pandemia muestran que, en su vida cotidiana, las mujeres acudían al médico con más frecuencia y seguían sus recomendaciones más que los hombres», explica Irmak Olcaysoy Okten, investigadora posdoctoral del departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York y autora principal del artículo publicado en Behavioral Science & Policy.

«También prestan más atención a las necesidades de salud de otras personas. Por eso, no sorprende que estas tendencias se traduzcan en mayores esfuerzos por parte de las mujeres para prevenir la propagación de la pandemia»

Los autores del estudio compararon a mujeres y hombres en cuanto a su adopción de prácticas preventivas de salud durante el período álgido de la pandemia en Estados Unidos.

Las conclusiones de los investigadores se basan en tres estudios que emplearon diversas metodologías: una encuesta, observaciones en la calle en distintos lugares y un análisis a escala de condado de los desplazamientos, basado en datos GPS de aproximadamente 15 millones de coordenadas de teléfonos inteligentes.

En la encuesta, los investigadores consultaron a casi 800 residentes de Estados Unidos a través de Prolific, una plataforma de investigación en la que se compensa a las personas por realizar tareas breves. Las preguntas indagaban sobre la tendencia de los encuestados a mantener la distancia social y quedarse en casa (sin contar las compras), la frecuencia del lavado de manos, el número de días de contacto presencial con familiares o amigos y el número de días de contacto presencial con otras personas.

En todas sus respuestas, las mujeres tenían más probabilidades que los hombres de afirmar que seguían estas prácticas; en todos los casos salvo uno (el contacto presencial con otras personas), las diferencias fueron estadísticamente significativas.

El estudio constató que la proporción de mujeres que usaban mascarilla era mayor: un 57%, frente al 42% de los hombres.Image: Universidad de Nueva York

La encuesta también preguntó en qué fuentes de información se basaban los encuestados para una conducta concreta: el distanciamiento social. En particular, las mujeres tenían muchas más probabilidades que los hombres de recurrir a las siguientes fuentes al decidir hasta qué punto distanciarse físicamente de otras personas: expertos médicos, experiencias de otros países, su gobernador y las redes sociales.

Además, era mucho más probable que las mujeres que los hombres atribuyeran sus conductas a la ansiedad por la pandemia y a sus propios antecedentes de salud, así como a un sentido de responsabilidad hacia sí mismas y hacia otras personas.

En un segundo estudio, los investigadores observaron a un total de 300 peatones en tres lugares de Estados Unidos, identificados por código postal (ciudad de Nueva York/10012, New Haven, Connecticut/06511 y New Brunswick, Nueva Jersey/08901), y contabilizaron el uso correcto de mascarillas, cubriendo boca y nariz. Hallaron una proporción mayor y estadísticamente significativa de mujeres que usaban mascarilla (57,7%) que de hombres (42,3%), aunque la distribución por género de quienes vivían en esos códigos postales era aproximadamente igual.

En un último estudio, los investigadores compararon los desplazamientos generales y las visitas de hombres y mujeres a comercios no esenciales en distintos condados de Estados Unidos. Entre los comercios no esenciales se incluían restaurantes, spas, centros de acondicionamiento físico y floristerías, entre otros.

Para ello, analizaron datos agregados de ubicación GPS de aproximadamente 3.000 condados de Estados Unidos y 15 millones de coordenadas GPS de teléfonos inteligentes entre el 9 de marzo y el 29 de mayo. Obtuvieron estos datos de Unacast, una empresa que recopila datos de movilidad de adultos que han dado su consentimiento. Los investigadores también tuvieron en cuenta que las políticas de distanciamiento social se implantaron hacia mediados de marzo y se flexibilizaron a mediados y finales de abril; como resultado, el distanciamiento social aumentó y luego disminuyó con el tiempo en estos condados.

Los resultados mostraron que, a medida que avanzaba la pandemia de COVID-19 entre el 9 de marzo y el 29 de mayo, las personas rastreadas en condados con un mayor porcentaje de hombres practicaban relativamente menos distanciamiento social, tanto según sus desplazamientos como según sus visitas a comercios no esenciales. En este análisis, los investigadores consideraron que la muestra rastreada era representativa de la distribución general por género de cada condado.

Estas diferencias persistieron incluso después de tener en cuenta los casos de COVID-19 per cápita en esos condados, la existencia de órdenes de quedarse en casa y otras características demográficas de los condados, como los ingresos, la educación y la profesión.

Los autores reconocen que los resultados podrían deberse a que los hombres y las mujeres ocupan empleos distintos; en concreto, los hombres podrían tener más probabilidades de ocupar empleos en determinados sectores considerados esenciales y, por tanto, desplazarse más. Sin embargo, tener en cuenta los porcentajes de empleo de los condados en distintos tipos de profesiones no alteró las diferencias de comportamiento entre géneros.

En concreto, los resultados no cambiaron al controlar el porcentaje de trabajadores de los condados en una larga lista de sectores: agricultura, minería, servicios públicos, construcción, manufactura, comercio mayorista, comercio minorista, atención de salud y asistencia social, y hostelería y servicios de alimentación, entre otros.

Los investigadores también consideraron el posible efecto de la orientación política. Sin embargo, el efecto de la distribución por género sobre la disminución del distanciamiento físico a lo largo del tiempo no se redujo sustancialmente al tener en cuenta el porcentaje de votos de los condados a favor de Donald Trump frente a Hillary Clinton en 2016.

«Adaptar los mensajes de salud para alertar especialmente a los hombres sobre el papel fundamental de mantener el distanciamiento social, la higiene y el uso de mascarilla podría ser una estrategia eficaz para reducir la propagación del virus», afirma Olcaysoy Okten.

Los demás coautores pertenecen a la Universidad de Nueva York y a la Universidad de Yale.

Fuente: Universidad de Nueva York

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