Investigadores de la Universidad de Villanova han descubierto que las mujeres son igual de competentes que los hombres al realizar tareas informáticas básicas, intermedias o avanzadas.
Sin embargo, se comprobó que los hombres se mostraban mucho más seguros cuando se les pedía revisar el trabajo que habían realizado.
Es fundamental que las organizaciones no pasen por alto a las mujeres en los puestos STEM y que, a su vez, se esfuercen por aumentar su participación, para impulsar la innovación y la productividad.
En el entorno laboral, las mujeres ya igualan a los hombres en cuanto al rendimiento informático, pero sigue existiendo una brecha de género en lo que respecta a la confianza, según nuestra nueva investigación.
Como profesores de empresariales, hemos estudiado el grado de competencia de hombres y mujeres con puestos de nivel intermedio en empresas al realizar tareas informáticas. También les pedimos que valoraran cómo creían que lo habían hecho.
A los participantes del estudio se les asignaron aleatoriamente problemas básicos, intermedios o avanzados en portátiles, tabletas o dispositivos móviles, mientras estaban sentados, de pie o caminando lentamente.
No encontramos diferencias en el rendimiento entre hombres y mujeres, ni en el número total de preguntas respondidas correctamente ni en el tiempo empleado para responderlas. Solo en un escenario los hombres obtuvieron un resultado ligeramente mejor: al realizar una tarea básica, en una tableta, estando sentados (76,3 % de aciertos para los hombres frente al 64 % para las mujeres). En lo demás, mujeres y hombres obtuvieron resultados equivalentes.
Sin embargo, sí hubo una diferencia estadísticamente significativa en la forma en que hombres y mujeres valoraron su propio rendimiento. Las mujeres se mostraron menos seguras de sus respuestas en todos los escenarios: 3,5 para las mujeres frente a 3,88 para los hombres en una escala del 1 al 5, a pesar de haber obtenido un rendimiento igual al de los hombres en todos los casos excepto uno.
Por qué es importante
Con la rápida expansión del empleo en las áreas STEM, la escasez de mano de obra cualificada ha alcanzado el nivel de importancia nacional. Sin embargo, la proporción de mujeres en carreras STEM se mantiene en torno al 24 %, a pesar de que las mujeres representan casi el 50 % de la fuerza laboral total. Las causas de esta brecha de género suelen atribuirse a sesgos culturales e institucionales contra las mujeres en los campos tecnológicos, y los gobiernos y otras instituciones han realizado esfuerzos significativos para reducir esta brecha.
Lo que aún no se sabe
No se sabe con certeza por qué las mujeres que demuestran tener las mismas habilidades informáticas que los hombres se muestran menos seguras. Esta falta de confianza también se ha observado en otras áreas relacionadas con STEM. Por ejemplo, un estudio realizado con estudiantes universitarios reveló que, entre hombres y mujeres que obtuvieron resultados igualmente buenos en asignaturas de matemáticas, las mujeres se consideraban significativamente peores en matemáticas que sus homólogos masculinos. Otro estudio centrado en la adopción de la tecnología de aprendizaje móvil muestra que, aunque la brecha de género prácticamente ha desaparecido, sigue existiendo una diferencia significativa en cuanto a la forma en que las mujeres perciben su confianza con esta tecnología frente a la percepción de los hombres. Algunas investigaciones revelaron que las habilidades técnicas se estereotipaban de forma más consistente tanto por hombres como por mujeres que las habilidades no técnicas. Se necesitan más investigaciones para explorar las razones de la falta de confianza de las mujeres, de modo que puedan implantarse enfoques eficaces de mitigación.
Qué viene después
Muchos han defendido que las empresas necesitan una mayor participación de las mujeres en la fuerza laboral STEM para lograr una mayor innovación y productividad. Estos esfuerzos han tenido cierto éxito, pero se necesitan otras vías para promover las carreras STEM entre las mujeres y ayudarlas a creer en sus capacidades.
Para abordar este problema, las escuelas secundarias y las universidades están promoviendo las carreras informáticas entre las jóvenes, mientras que las empresas tecnológicas han realizado esfuerzos concertados para promover y contratar a más mujeres para puestos de alto perfil relacionados con la tecnología.
Seguiremos trabajando para comprender cómo reducir la brecha de género y explorar formas de aumentar la participación femenina en los campos informáticos.



