Con la reciente adquisición por parte de Facebook de la empresa de reconocimiento de voz Wit.ai, los cuatro principales actores del mercado pos-PC (Apple, Google, Microsoft y Facebook) cuentan ahora con una infraestructura significativa para comunicarse con el dispositivo con las manos libres.
Pero ¿qué significará eso para nuestra comunicación con los dispositivos? ¿Es la voz simplemente otro método para hablar con el ordenador o estamos al borde de una revolución en la comunicación con los ordenadores?
¿Qué antigüedad tiene, en realidad, tu teclado?
El humilde ratón de ordenador fue creado en la década de 1960 por el ingeniero Doug Engelbart. El teclado, a través de su antecesor, la teleimpresora, es aún más antiguo: fue desarrollado en la década de 1900 por el ingeniero mecánico Charles Krum y conectado a un terminal de visualización de vídeo cuya ascendencia se remonta a un dispositivo desarrollado en la década de 1930.
Pese a la antigüedad de estos dispositivos, siguen siendo los principales dispositivos de entrada de los ordenadores personales de sobremesa o portátiles.
Claro, tienen más botones, más colores o mayor resolución, pero el mecanismo básico de entrada del ordenador doméstico promedio es el mismo ahora que en 1984, cuando el Macintosh se convirtió en el primer ordenador disponible comercialmente que ofrecía una interfaz gráfica de usuario y entrada mediante ratón y teclado.
Incluso la pantalla multitáctil, que se hizo famosa gracias al iPhone y otros dispositivos en 2007, podría considerarse descendiente directa del ratón: simplemente traslada el control del puntero de un método indirecto en el escritorio a uno más directo en la pantalla.
Pero quizá todo eso esté a punto de cambiar, ahora que la tecnología de reconocimiento de voz por fin cobra importancia para los principales actores y otras tecnologías están cambiando nuestra forma de interactuar con los ordenadores.
Tu voz es la contraseña a un mundo de posibilidades
Al igual que el ratón y el teclado, la tecnología de reconocimiento de voz existe desde hace varios años. El software comercial de reconocimiento de voz está disponible para ordenadores desde principios de la década de 1990.
Pero no fue hasta la llegada de tecnologías como Siri de Apple y Voice Search de Google, en torno a 2010, cuando el reconocimiento de voz pasó a formar parte de la vida de muchas personas.
Mediante una interfaz de lenguaje natural, consciente del contexto y siempre conectada a Internet, tecnologías como Siri permiten a los usuarios atender una enorme variedad de necesidades sin tocar el dispositivo. En su lugar, usan la voz para programar temporizadores, consultar el tiempo, buscar horarios de películas e incluso preguntar dónde esconder un cadáver.
En 2014, Microsoft presentó Cortana, una competidora similar a Siri, lo que significaba que las tres principales plataformas de teléfonos inteligentes contaban con reconocimiento de voz. También en 2014, Apple introdujo la función «Hey Siri» en iOS 8, que permitía «llamar» a un teléfono inteligente desde el otro lado de la habitación (siempre que estuviera enchufado) y hacerle una pregunta sin tocar ningún botón.
Por último, en 2012 Google lanzó Google Now, una extensión de Google Voice Search que proporciona a los usuarios información contextual antes de que la soliciten; por ejemplo, ofrece información del tráfico al salir de la oficina o una lista de buenos restaurantes donde comer al llegar a una ciudad nueva.
Y se rumorea ampliamente que tanto Google como Apple tienen planes para incorporar tecnología de reconocimiento de voz a sus productos de televisión.
Aunque estas soluciones todavía tengan camino por recorrer (seguramente John Malkovich sigue siendo la única persona en la historia que ha conseguido que Siri interprete correctamente «Linguica»), presentan una visión radicalmente distinta de la antigua combinación de ratón y teclado.
Seguramente no pasará mucho tiempo antes de que los usuarios puedan mantener una conversación normal con su dispositivo y explicarle un problema, en lugar de teclear frenéticamente en el teclado en pantalla o hacer clic con el ratón.
La fusión de los mundos digital y físico
La revolución se extiende más allá de nuestra voz y abarca también otros dispositivos. Al parecer, además de sustituir los antiguos dispositivos de entrada, los dispositivos de salida, como el monitor, están desapareciendo poco a poco.
A principios de este año, antes de adquirir Wit.ai, Facebook fue noticia por adquirir una empresa pionera de realidad virtual, Oculus VR por la asombrosa suma de 2.300 millones de dólares estadounidenses. El principal producto de Oculus VR es el Oculus Rift, un casco de realidad virtual que te sumerge por completo en una experiencia virtual en 3D.
Mediante sensores de posición, Oculus Rift puede seguir los movimientos de la cabeza para permitirte mirar alrededor del entorno. El dispositivo aún está en desarrollo. Dado que el kit de desarrollo cuesta unos 400 dólares australianos, se espera que el producto final se venda por menos de 500 dólares australianos, acercando la realidad virtual al consumidor común.
Aunque no quieras una inmersión total, los nuevos productos de salida nos permiten entrar y salir más fácilmente del mundo digital sin necesitar un monitor de ordenador.
Google Glass, todavía en desarrollo, pero en fase beta desde hace varios años, ofrece una pequeña pantalla que puedes ver mientras llevas puestas las gafas. Productos como los nuevos relojes Android Wear de Motorola y otras marcas, además del reloj inteligente Pebble y el próximo Apple Watch, nos ofrecen pequeñas vistas personalizadas del mundo digital.
Todos ellos pueden poner las notificaciones, el control de la música, el seguimiento del sueño y la actividad, y toda la potencia de esos sistemas de control por voz literalmente al alcance de la mano, sin necesidad de usar un dispositivo de entrada o salida completo.
Incluso en el coche, Android Auto y CarPlay de Apple ofrecen una interfaz para el teléfono inteligente, consultable de un vistazo, con pantalla táctil y control por voz, para garantizar que siempre estés conectado a la nube.
Sensores por todas partes
Más allá de estas opciones habituales, siguen apareciendo dispositivos de entrada y de recopilación de datos en lugares inesperados, lo que facilita la interacción con los dispositivos y el control del mundo digital.
En la feria Consumer Electronics Show (CES) de este año abundan los dispositivos que usan Bluetooth Low Energy para comunicarse con la red doméstica, desde una silla inteligente que ayuda a hacer ejercicio hasta una maceta que vigila sus signos vitales y permite regarla con solo tocar un botón.
A ellos se suman productos del año pasado, como el cepillo de dientes conectado que registra el tiempo y la técnica del cepillado, informa de tus resultados, y la taza Vessyl, una taza inteligente que puede indicar el contenido calórico y de cafeína de tus bebidas, además de llevar la cuenta de tu consumo diario de agua.
Ya no dependemos del teclado y el ratón para consultar y registrar estos datos. Ahora nuestros dispositivos lo harán automáticamente por nosotros y nos avisarán cuando haya que cambiar algo.
Esta tendencia hacia el Internet de las cosas lleva gestándose varios años, pero, si la CES sirve de indicación, este año muestra una auténtica explosión de dispositivos externos de entrada que recopilan datos sobre nosotros y los envían a la nube.
Será interesante ver qué depara el futuro. Se podría decir que las nuevas formas de comunicarnos con el ordenador ya están aquí, aunque apenas comienzan.
A medida que avance el año y estos modelos maduren, quizá no falte mucho para que hablemos con nuestros dispositivos en lenguaje natural mientras llevamos un casco de realidad virtual y recibimos avisos instantáneos sobre el estado de nuestras plantas y cuánta actividad, sueño y cafeína hemos acumulado hasta ese momento del día.
Con todas estas soluciones, quizá por fin el viejo ratón y el teclado parezcan anticuados de verdad.
Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Michael Cowling es profesor titular y director de disciplina de Computación móvil y aplicaciones en Central Queensland University.
Imagen: Una mujer aparece escribiendo en un ordenador. REUTERS/Tim Wimborne.

