Si es usted científico y acaba de identificar una nueva enfermedad peligrosa en Perú cuyo origen son los cerdos, no la llame viruela porcina paralítica peruana.
Los nombres de enfermedades como gripe porcina o fiebre del Valle del Rift pueden estigmatizar a comunidades y perjudicar economías, advirtió el viernes la Organización Mundial de la Salud (OMS), al pedir que se replantee la forma de nombrar las nuevas enfermedades humanas.
«A algunas personas esto puede parecerles un asunto trivial, pero los nombres de las enfermedades sí importan mucho a quienes se ven directamente afectados», afirmó Keiji Fukuda, subdirector general de la OMS para la seguridad sanitaria.
«Hemos visto que ciertos nombres de enfermedades provocan reacciones adversas contra miembros de determinadas comunidades religiosas o étnicas, crean obstáculos injustificados para los viajes, el comercio y el intercambio comercial, y desencadenan el sacrificio innecesario de animales destinados a la alimentación. Esto puede tener graves consecuencias para la vida y los medios de subsistencia de las personas».
El organismo mundial de salud publicó directrices para nombrar nuevas enfermedades infecciosas humanas con el fin de minimizar cualquier impacto negativo.
Entre los términos que deben evitarse figuran los lugares geográficos, como en síndrome respiratorio de Oriente Medio o gripe española; los nombres de personas, como en enfermedad de Creutzfeldt-Jakob y enfermedad de Chagas; y los animales, como en gripe aviar o viruela símica.
Las referencias culturales o profesionales también están prohibidas, al igual que las palabras que incitan un temor excesivo, como «mortal» y «epidemia».
A menudo se asignan nombres comunes a las enfermedades, que rápidamente se popularizan a medida que se difunden por Internet y las redes sociales, dijo la OMS. Una vez que se usan, es difícil cambiarlos.
«Es importante que quien informe por primera vez sobre una enfermedad humana recién identificada utilice un nombre apropiado, científicamente sólido y socialmente aceptable», añadió la OMS.
Las directrices indican que el nombre debe constar de términos descriptivos genéricos basados en los síntomas pertinentes, como enfermedad respiratoria, síndrome neurológico o diarrea acuosa.
Se pueden incluir descripciones más específicas, como progresiva, juvenil, grave o invernal, cuando se aclare cómo se manifiesta la enfermedad, a quién afecta, cuál es su gravedad o su estacionalidad.
El patógeno causante de la enfermedad debe formar parte del nombre si se conoce; por ejemplo, coronavirus o salmonela.
Las directrices, dirigidas a científicos, autoridades nacionales y medios de comunicación, no afectan a los nombres ya establecidos.
El nombre definitivo de toda nueva enfermedad humana lo asigna la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), gestionada por la OMS. La nueva orientación busca cubrir el intervalo entre la identificación y la asignación del nombre definitivo.
Este artículo se publica en colaboración con The Thomson Reuters Foundation. La publicación no implica el respaldo del Foro Económico Mundial a las opiniones expresadas.
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Autor: Emma Batha es periodista especializada en crisis humanitarias y derechos de las mujeres.
Imagen: Se observa a un investigador de inspección sanitaria y cuarentena en un laboratorio. REUTERS/China Daily.

