Por qué las start-ups tecnológicas se van al extranjero

Por qué las start-ups tecnológicas se van al extranjero
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Es un sueño en muchos países, pero una realidad en solo unos pocos: crear el próximo Google, Airbnb o Wikimedia. Hasta ahora, sin embargo, parece que este sueño es casi exclusivamente un asunto estadounidense. ¿Por qué es así? ¿Podría ser el próximo, por ejemplo, de India o Francia?

Para responder a esa pregunta, resulta interesante analizar de dónde proceden las prometedoras empresas tecnológicas actuales, y un buen punto de partida para ello es la recién anunciada nueva promoción de Technology Pioneers del Foro Económico Mundial. En años anteriores, algunos de estos Technology Pioneers se convirtieron en grandes empresas poco después de su selección: Google fue nombrada Technology Pioneer en 2001 por el Foro, Wikimedia en 2007 y Airbnb en 2011.

Pero, sea cual sea el integrante de la nueva promoción de 49 Technology Pioneers que resulte ser el próximo Google, es de nuevo más probable que sea una empresa estadounidense que una india, francesa, española o japonesa, por citar solo algunas naciones que no aparecen en la lista. De hecho, 35 de los 49 Technology Pioneers, o más del 70 %, tienen su sede en Estados Unidos. El Reino Unido ocupa el segundo puesto con cuatro Technology Pioneers, seguido de Israel y Países Bajos (con dos cada uno) y pioneros individuales de Canadá, Irlanda, Suecia, Alemania, Italia y Taiwán.

Sin embargo, eso no significa que todos los emprendedores talentosos procedan realmente de Estados Unidos o del Reino Unido. Si observamos más de cerca las empresas y sus fundadores, surge una imagen diferente. Veamos estos ejemplos:

  • Novocure, una empresa británica del sector de las ciencias de la vida, tiene un fundador israelí y su centro de investigación y desarrollo se encuentra en Israel.

  • Carbon Clean Solutions, otra empresa energética británica, tiene un fundador indio.

  • Avellino Labs, un Technology Pioneer con sede en Estados Unidos, tiene un equipo fundador coreano.

  • Transferwise, una empresa británica de tecnología financiera (fintech), tiene fundadores estonios.

Como muestran estos ejemplos, no faltan mentes innovadoras en la Europa continental, ni en el sur o el este de Asia. Más bien, el problema parece ser que no construyen sus empresas en su país de origen. Entonces, ¿por qué no? Aunque no podemos hablar por ninguna empresa en particular, parece haber al menos tres posibles razones por las que algunas start-ups se trasladan desde la Europa continental o Asia al Reino Unido o a Estados Unidos:

  1. Siguen el dinero

    El capital riesgo, la inversión alternativa en la que cuentan tantas empresas, siempre ha sido más frecuente en Estados Unidos que en cualquier otro país. No pasa un solo día sin que se anuncie otra ronda de financiación importante en Silicon Valley, Nueva York o Londres. Las start-ups lo saben y saben que sus probabilidades de obtener financiación son mayores en estas zonas, simplemente porque el capital es más abundante.

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  2. Sitúan su sede donde son bienvenidas desde el punto de vista fiscal y legal

    Dado que las start-ups actúan cada vez más a escala global desde el primer momento gracias a internet y otras tecnologías habilitadoras, la elección del lugar donde establecer la sede puede depender de otras variables distintas del mero acceso a un determinado mercado.

    En el caso de las empresas dedicadas a la investigación y el desarrollo o a sectores basados en la propiedad intelectual, por ejemplo, la elección podría recaer en mercados con un régimen fiscal favorable o una protección jurídica sólida. En el caso de las empresas que operan en mercados muy regulados, como el financiero, podría recaer en aquellos donde sea más probable que sus modelos de negocio y operativos sean aceptados.

  3. Van allí donde se lo piden sus clientes o inversores

Algunas start-ups irán donde estén sus accionistas o clientes. Los inversores que aportan mucho dinero a una empresa pueden confiar más en ella cuando su capital se destina a una compañía con sede en su país, donde saben que estarán bien protegidos jurídicamente. Lo mismo ocurre con los clientes potenciales, que podrían ser más propensos a contratar a una determinada empresa cuando tiene su sede en su propio país.

Conocidas estas razones, los gobiernos y el sector privado pueden desempeñar cada uno su papel para atraer o retener a las start-ups en su propio país, y algunos países ya están adoptando medidas en este sentido.

Chile, por ejemplo, se convirtió en un centro de start-ups a pesar de su desfavorable ubicación y de la falta de capital riesgo real. Con su programa Start-up Chile , ofrece a las start-ups en fase inicial una financiación semilla relativamente modesta de 50 000 dólares, asesoramiento y espacio de oficinas para trasladarse a Chile durante seis meses.

Los países del Benelux, el Reino Unido y Francia, por su parte, durante años han contado con distintos sistemas Patent Box , que protegen los ingresos procedentes de I+D de sus tipos impositivos, por lo demás más elevados. Otros países, en cambio, optan por introducir políticas de protección del consumidor de última generación o un sistema jurídico que salvaguarde los intereses de los inversores.

Si bien estas medidas no sustituyen a los récords de capital riesgo de Silicon Valley, podrían ofrecer una alternativa interesante y contribuir a que el próximo Google, Airbnb o Twitter provenga efectivamente de otro país.

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Autor: Peter Vanham, responsable sénior de medios, Foro Económico Mundial

Imagen: Empleados trabajan en la sede de Box.net, un servicio en línea de intercambio de archivos y gestión de contenido en la nube para empresas, en Los Altos, California, el 5 de febrero de 2013. REUTERS/Robert Galbraith

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