No creo que los lectores esperen que contradiga el título de este artículo; hacerlo equivaldría a firmar mi propio aviso de despido. Pero, en un entorno donde se repiten expresiones como «contención salarial», «paquete de austeridad» y «reducción de los servicios», podría parecer un tanto derrochador sugerir que se gastan millones de libras (euros, dólares) en la exploración del espacio.
¿Por qué necesitamos ir a Marte? ¿Cuántas imágenes de galaxias necesitamos? ¿No sería mejor destinar ese dinero a ámbitos más dignos, como la salud y la educación?
Pero los millones no se esfuman: se utilizan para pagar empleos y servicios.
Los cohetes y los instrumentos de vuelo espacial no se construyen solos. Los diseñan y construyen personas a quienes se paga. Se fabrican con componentes que también deben producirse y comprarse. La comunidad dedicada a la industria espacial incluye científicos e ingenieros especialistas, diseñadores, artistas gráficos y profesionales de TI, además de un vasto sistema de apoyo: recursos humanos, catering, limpieza, etc.
Gran parte del presupuesto espacial se destina a esto: salarios que, a su vez, generan un mercado para otros bienes y servicios (vivienda, ropa, alimentos), además de devolver fondos al gobierno mediante los impuestos. De hecho, podría considerarse que la Agencia Espacial Europea es una enorme operación generadora de ingresos, en la que cada euro aportado por el gobierno retorna diez veces a la nación en forma del valor de los empleos creados.
La manera en que se gasta el presupuesto espacial es solo uno de los principales beneficios que aporta la industria espacial del Reino Unido, uno de los sectores de más rápido crecimiento de la economía del Reino Unido.
Hay otros beneficios indirectos, porque el «espacio» está mucho más cerca de lo que suele creerse. Al hablar del espacio, la gente suele pensar en estrellas y galaxias, imágenes maravillosas de telescopios, Neil Armstrong caminando sobre la Luna, los anillos de Saturno y demás.
Si miramos mucho más cerca de casa, la armada de satélites que orbitan la Tierra y que, entre muchas otras cosas, transmiten información a los sistemas de navegación por satélite, emiten programas de televisión y vigilan el tiempo forma parte de una red espacial mundial. ¿Dónde estaríamos ahora si no tuviéramos internet? Son servicios cotidianos que damos por sentados y que rara vez, si acaso, consideramos «exploración espacial».
Comprender lo que implica la exploración espacial también lleva a valorar a las personas que ayudan a hacerla posible: los docentes. Sin su apoyo y orientación inspiradores, no tendríamos generaciones sucesivas de ingenieros, científicos y otros especialistas que hacen tan exitosa la industria espacial del Reino Unido.
Pero la industria espacial del Reino Unido ha crecido tanto y con tanto éxito que no cuenta con suficientes especialistas «formados en el país» para contratar. Por eso necesitamos más docentes, más científicos e ingenieros con formación, y más industria espacial.
¿Es la exploración espacial un derroche de dinero? Desde luego que no.
Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autora: Monica Grady es profesora de Ciencias Planetarias y Espaciales en The Open University.
Imagen: El cohete Falcon 9, que SpaceX lanzará en una misión de reabastecimiento de carga a la Estación Espacial Internacional, en la plataforma de lanzamiento. REUTERS/Scott Audette.

