Todos conocemos lo que los sociólogos llaman “la familia tradicional”: una pareja heterosexual casada, con un varón sostén de familia que trabaja muchas horas para mantener a los suyos, mientras la mujer se queda en casa, se ocupa del trabajo doméstico y cría a los hijos. Las feministas llevan mucho tiempo luchando contra los factores que garantizan que esta sea la única opción, tanto para hombres como para mujeres. Ahora parece que los varones sostén de familia tampoco están muy satisfechos con ella.
Una nueva investigación ha demostrado que los varones sostén de familia con empleos de alto nivel, como los puestos directivos, tienen más probabilidades de querer reducir sus horas de trabajo que el resto de los hombres, incluso si ello supone una disminución de su salario.
Todo trabajo y nada de diversión
Aquí utilizamos el término “varones sostén de familia” para referirnos a los hombres que aportan la mayor parte de los ingresos de una pareja heterosexual. No pudimos incluir en nuestro análisis a las parejas del mismo sexo, ya que las limitaciones de los datos restringían nuestra capacidad para hacerlo.
Utilizando datos de unos 4.000 hombres de 12 países de Europa occidental, comprobamos que los varones sostén de familia trabajan más horas que los hombres solteros, los hombres que ganan lo mismo que su pareja y los hombres cuya pareja femenina es la sostén de familia. Por supuesto, esto se debe en parte a que los varones sostén de familia tienen una pareja que puede ocuparse de la mayor parte del trabajo doméstico, lo que les permite quedarse en el trabajo más tiempo o empezar antes.
Los varones sostén de familia tienen más probabilidades de sentirse sobrecargados de trabajo que el resto de los hombres. Comprobamos que las responsabilidades adicionales que conllevan los puestos de alto nivel contribuyen a estos sentimientos.
Nuestro estudio reveló que alrededor del 58 % de los varones sostén de familia con hijos desearía trabajar menos horas, incluso si ello supusiera una reducción salarial. Una proporción similar de varones sostén de familia sin hijos (57 %) manifestó lo mismo. Por tanto, pasar demasiado tiempo en el trabajo no es solo una preocupación de los padres que quieren pasar más tiempo con sus hijos. Es posible que reducir las horas de trabajo se perciba como un paso en el proceso de formar una familia, que comienza incluso antes de que haya hijos.
Comprobamos que las preocupaciones por el equilibrio entre vida laboral y personal seguían siendo significativas entre quienes se sentían sobrecargados, incluso cuando controlamos otros muchos factores, como si su empresa ofrecía retribución por resultados o cuánto tiempo llevaban empleados en ella.
La historia completa
Por supuesto, parte de la explicación es que los varones sostén de familia de alto nivel se sienten más cómodos expresando su sensación de sobrecarga de trabajo, porque sus ingresos más elevados les permiten ganar menos. Los demás hombres que trabajan (los solteros, los que ganan lo mismo que su pareja femenina y los que tienen una pareja que es la sostén de familia) tenían menos probabilidades que los varones sostén de familia de querer trabajar menos horas. Aun así, una proporción elevada (por ejemplo, el 40 % de los padres que ganan lo mismo que su pareja) de estos otros grupos también afirmó que le gustaría reducir el tiempo que dedica al trabajo.
Es comprensible que los varones sostén de familia estén más deseosos que la mayoría de reducir su tiempo de trabajo. Sabemos que tanto trabajar muchas horas como trabajar más de lo deseado son perjudiciales para la salud y para el bienestar. Además, puede hacer que uno sienta que el trabajo le impide participar en la vida familiar y que está demasiado cansado después de la jornada para disfrutar de las cosas.
También cabe señalar que los varones sostén de familia no tienen actitudes más conservadoras hacia la participación de las mujeres en la población activa que el resto de los hombres en Europa. Esto contrasta con los resultados de investigaciones previas realizadas en Estados Unidos.
En busca de soluciones
Muchas empresas respaldan tácitamente el statu quo al exigir jornadas largas a sus empleados, sin ofrecer ninguna opción para reducir las horas de trabajo de quienes ocupan puestos de mayor categoría.
Se han planteado algunos remedios para las largas jornadas laborales, como dar a los empleados más autonomía en el trabajo. Pero muchas personas que son directivas y responsables de otros trabajadores ya tienen la capacidad de decidir a diario cómo se organiza su trabajo. La paradoja es que, cuando se tiene más control, en realidad se termina trabajando más horas. Por tanto, tener más autonomía en el trabajo no impide necesariamente que este interfiera en la vida familiar.
Y aunque muchas empresas se limitan a proclamar el principio de ayudar a las mujeres, en particular a las madres, a lograr un buen equilibrio entre vida laboral y personal, muchas madres abandonan el trabajo precisamente porque no reciben el apoyo adecuado para continuar. Por ello, nuestros hallazgos respaldan que las empresas reconozcan la importancia del equilibrio entre vida laboral y personal como una cuestión que afecta a todos sus empleados, tanto hombres como mujeres.
Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autoría: Shireen Kanji es Senior Lecturer en Trabajo y Organización en la Universidad de Leicester.
Imagen: Un empresario pasa frente al edificio del Banco de Japón en Tokio, el 18 de marzo de 2009. REUTERS/Yuriko Nakao

