Este artículo se publica en colaboración con Harvard T.H Chan.
A menos que haya un cambio importante en la forma en que el mundo combate latuberculosis—pasando de depender de soluciones biomédicas a un enfoque que combine intervenciones biomédicas con acciones sociales—, la epidemia y la resistencia a los medicamentos empeorarán, afirman investigadores de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard. En un nuevo estudio, piden un enfoque “biosocial” que incorpore intervenciones en ámbitos como la nutrición, la planificación urbana, la salud laboral, la recuperación de adicciones y los servicios de salud mental.
“Pese al aumento de la financiación de los programas contra la tuberculosis en los últimos 15 años, los avances han sido lamentablemente lentos”, afirmó el autor principal Rifat Atun, catedrático de sistemas de salud mundial. “Sostenemos con firmeza que seguir haciendo más de lo mismo no detendrá la tuberculosis. Ha llegado el momento de emprender acciones integrales para hacer frente a las causas profundas de la tuberculosis, que radican en la pobreza y la privación.”
El estudio se publicó en línea el 26 de octubre de 2015 en The Lancet como parte de una serie especial dirigida por Salmaan Keshavjee, profesor asociado de salud mundial y medicina social en la Facultad de Medicina de Harvard. La serie, que incluye cinco artículos en los que se detalla un plan integral para poner fin a las muertes por TB, junto con tres comentarios que sitúan la epidemia en contexto, también se publicará en forma de libro. Las estrategias descritas en los artículos se llevarán finalmente a la práctica a través de Zero TB Cities Project, una iniciativa que busca crear “islas de eliminación” de la enfermedad.
Aunque es curable y prevenible desde la década de 1950, la tuberculosis aún causa la muerte de más de 1,5 millones de personas cada año, y las cepas resistentes a los fármacos representan una amenaza cada vez mayor. Las condiciones sociales, como la desnutrición y el hacinamiento en las viviendas, VIH y diabetes, tabaquismo, y el consumo excesivo de alcohol siguen impulsando la epidemia.
Los enfoques exclusivamente biomédicos no han logrado reducir de forma sustancial la carga de la tuberculosis, según los autores. En los países en desarrollo, los beneficios de los diagnósticos y tratamientos mejorados se ven contrarrestados por la vulnerabilidad a la tuberculosis de las poblaciones en riesgo.
“Un enfoque biosocial para detener la tuberculosis no solo reducirá la morbilidad y la mortalidad por esta enfermedad, sino que también aliviará la pobreza y contribuirá al desarrollo sostenible”, afirmó Atun. “Atenderá las necesidades actuales de los pobres y les brindará, a ellos y a las generaciones futuras, una oportunidad de un futuro mejor.”
Otros autores de la Escuela Chan de Harvard fueron Katrina Ortblad, Joshua Salomon, y Till Bärnighausen.
Este trabajo contó con el apoyo del Welcome Trust y de los U.S. National Institutes of Health (1P01AG041710–01).
“Cómo detener la tuberculosis: un modelo biosocial para el desarrollo sostenible”, Katrina F. Ortblad, Joshua A. Salomon, Till Bärnighausen, Rifat Atun, The Lancet, en línea, 26 de octubre de 2015, doi: 10.1016/S0140-6736(15)00324-4
La publicación no implica el respaldo de las opiniones expresadas por el Foro Económico Mundial.
Para mantenerse al día con la Agenda suscríbase a nuestro boletín semanal.
Autor: Todd Datz es director de Noticias y Comunicaciones en Línea de Harvard TH Chan.
Imagen: Comprimidos y cápsulas farmacéuticas en blísteres de aluminio dispuestos sobre una mesa. REUTERS/Srdjan Zivulovic.

