¿Se ha planteado comprar una impresora 3D? Durante los dos últimos años han sido uno de los grandes atractivos del Consumer Entertainment Show de Las Vegas, y ahora pueden adquirirse por tan solo 300 £, aproximadamente el mismo precio que la última Xbox One o PlayStation 4.
Pero ¿por qué querría tener una? Hay tantas razones como pueda imaginar, desde el intrincado y fluido vestido impreso en 3D que se exhibió en el CES hasta imprimir sus propios componentes electrónicos.
Después de trabajar con impresoras 3D todos los días, ya son pocas las cosas que me sorprenden. Pero este vestido —3.212 paneles unidos por 4.709 bisagras, impresos de una sola vez y diseñados únicamente con un programa JavaScript— me deja asombrado. Las posibilidades de la impresión 3D parecen infinitas. ¿No es ese motivo suficiente para comprar una?
Ahora sí es posible crear sus propios productos y personalizarlos en casa. Por 1.900 £ (3.000 US$) y quizá un día de impresión, tras un proceso bastante largo de programación y modelado, es probable que su primer diseño 3D le decepcione en comparación.
Esto pone de relieve la brecha de conocimientos. La impresión es la parte fácil del proceso. El verdadero reto es el diseño. Por suerte, los dos principales actores de la impresión 3D de escritorio, Makerbot Industries (ahora propiedad de Stratasys) y Ultimaker, han creado comunidades en torno a sus impresoras: Thingiverse y Youmagine. En estos sitios web, los usuarios pueden compartir sus diseños con licencias Creative Commons, lo que significa que otras personas pueden utilizar el diseño siempre que se reconozca al creador original. Esto ha transformado el acceso a la impresión 3D al ofrecer una biblioteca de diseños, artilugios, juguetes y soluciones prácticas para el hogar entre los que elegir. Para muchas personas, esto basta para justificar la compra de una impresora 3D, ya que permite imprimir regalos para amigos y familiares.
Diseño e inspiración
De niños nos animan a construir cosas, ya sea con Lego o con pegamento y cajas de cereales. Esto nos enseña a pensar de forma creativa y a trabajar con lo que tenemos a mano. Impulsados por nuestra imaginación, hacemos casas, naves espaciales, coches y mucho más. Para algunos, esto puede convertirse en una pasión para toda la vida y en una carrera en las artes creativas o en el sector del diseño.
Si pensamos en programas de modelado 3D como Tinkercad simplemente como otra herramienta de construcción con la que jugar, el diseño asistido por ordenador (CAD) parece un poco menos intimidante. Piense en el CAD como un conjunto de pegamento, cuerda, alambre, cajas de cartón y cinta adhesiva, y de pronto una impresora 3D se convierte en la opción evidente para arreglar un clip roto, reemplazar la pieza perdida de un juego de mesa o hacer un molde para gelatina con una forma nueva y disparatada.
Desde un punto de vista profesional, el uso del CAD en el proceso de diseño ofrece numerosas ventajas. Los prototipos se pueden ajustar fácilmente para cambiar su tamaño y diseño (piense en la joyería o la vajilla); se pueden crear modelos para presentaciones (piense en el impacto de los diseños arquitectónicos al pasar de dos a tres dimensiones), y producir con facilidad productos en pequeñas series.
El futuro es 3D
En el CES de 2014, los fabricantes hicieron un gran esfuerzo por llevar la impresora 3D al mercado general, y muchas empresas presentaron sus productos como la Replicator Z18 de MakerBot, la Form 1 de Formlab y la Pegasus Touch de FSL3D.
En el CES de este año, las nuevas impresoras ofrecen capacidades mejoradas y ahora pueden imprimir en piedra, madera e incluso metal, materiales impresos a todo color de Spectrom, componentes electrónicos impresos en 3D de Voxel8 e incluso la CocoJet, que puede imprimir alimentos: superpone capas de chocolate para formar una creación sólida, como una tarta de chocolate.
Así que sí: este es el año en que debería comprar una impresora 3D y aprender a trabajar con CAD; transformará su forma de diseñar y trabajar. Porque esta tecnología cambiará el mundo; quizá no hoy, mañana ni en los próximos meses, pero pronto.
Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Martijn Gommeren es director de FabLab Cardiff en Cardiff Metropolitan University
Imagen: Una figura es impresa por la impresora 3D F1 de Aurora durante la exposición Computex de 2014 en el pabellón de exposiciones TWTC Nangang de Taipéi, el 3 de junio de 2014. REUTERS/Pichi Chuang

