La geociencia, o ciencias de la Tierra, se centra principalmente en estudiar el mundo que nos rodea mediante diversas herramientas, como satélites, mediciones en tierra y análisis químicos, a distintas escalas.
Aunque este ámbito de investigación está firmemente arraigado en la Tierra, a veces se aventura en el espacio. Los geocientíficos también dirigen ocasionalmente su atención a otros elementos, como el agua.
Las herramientas mencionadas pueden utilizarse para buscar agua, extraerla, comprobar su calidad, distribuirla a la población y preservar su integridad de forma sostenible. De este modo, las geociencias podrían tener la clave para mantener un suministro de agua sostenible para la población rural pobre de África.
Historia de la geociencia y el agua
Henry Darcy, considerado el padre de la hidrogeología, fue un ingeniero francés que estudió los problemas relacionados con el flujo de agua en la localidad de Dijon, famosa por la elaboración de mostaza. El trabajo de Darcy ha sentado las bases fundamentales de la investigación sobre el flujo de agua en medios porosos a lo largo de los últimos 150 años, y también se ha extendido a otras ciencias.
Es un hecho que las zonas áridas del mundo disponen de recursos de agua superficial limitados. En el pasado, las personas han explorado y perforado el subsuelo en busca del preciado oro azul. El shadoof y pozo excavado a mano son ejemplos destacados de los antiguos métodos utilizados para extraer agua subterránea, y siguen empleándose hoy en día.
Este recurso tan preciado ha moldeado la forma en que observamos muchos procesos en la superficie y en el subsuelo, y, en consecuencia, la manera en que extraemos, utilizamos y gestionamos los recursos hídricos ha determinado el auge y la caída de numerosas civilizaciones, como los grandes jardines de Babilonia.
Los problemas relacionados con la escasez de agua también nos afectan hoy y, a su vez, repercuten en todos los demás aspectos de nuestra vida. Esto podría ser especialmente importante en el contexto africano, ya que la mayor parte del suministro de agua rural procede de las aguas subterráneas.
Los problemas hídricos de África
África subsahariana es una de las zonas del mundo con mayor escasez de agua. Aproximadamente 300 millones de personas viven en zonas con estrés hídrico. Es decir, casi el 50 % de la población de África subsahariana.
Existen numerosos proyectos en marcha en el continente destinados a abordar la escasez de agua. Los hidrogeólogos desempeñan un papel fundamental en la preservación del agua del mundo. La perforación de pozos, los sistemas de captación de agua de lluvia y las bombas manuales son algunas de las iniciativas del continente para ayudar a la población a acceder al agua limpia. Todas ellas son ejemplos de cómo las geociencias desempeñan un papel enorme en el continente.
Las variaciones irregulares del clima llevan tiempo bajo la lupa. Están directamente relacionadas con los recursos hídricos, es decir, con su ubicación, calidad y disponibilidad. En este sentido, la Agencia Internacional de Energía Atómica ha publicado mapas sobre la distribución de las precipitaciones y también sobre la recarga de las aguas subterráneas.
También se ha llevado a cabo un seguimiento a gran escala del almacenamiento de agua en el continente mediante el uso de satélites. Diversos artículos publicados sobre la materia en revistas científicas de prestigio, así como en los medios de comunicación convencionales, aluden a la disminución de los recursos de agua dulce. Cabe destacar que las aguas subterráneas superan a todos los demás recursos de agua dulce en términos de volumen.
La variabilidad de las precipitaciones ha provocado lamentablemente cambios en los niveles de los acuíferos utilizados para el abastecimiento de agua. Esto, unido a una extracción no sostenible, podría considerarse la principal causa del descenso de los niveles de las aguas subterráneas. Cabe señalar, sin embargo, que la recarga artificial de los acuíferos y, en algunas localidades, las inundaciones han permitido de hecho recuperar las reservas accesibles.
Todavía hay motivos para la esperanza
Ante la crisis hídrica, debemos mirar hacia el futuro de la geociencia. Dado que la cantidad de oro azul de este planeta es fija y la población crece constantemente, podría haber una cantidad limitada de agua disponible para cada persona. Además, también debe analizarse la calidad de dicha agua para determinar si es apta para su uso. En este sentido, numerosas universidades y centros de investigación de todo el mundo han invertido millones de dólares en comprender los procesos relacionados con el ciclo del agua, así como su calidad.
Esta última propiedad se ha estudiado tanto en su estado natural como después de que los seres humanos hayan utilizado este recurso tan valioso. Hemos avanzado tanto que algunas universidades han aplicado la nanociencia al problema de las aguas residuales para tratarlas y hacerlas aptas para el consumo humano. Este enfoque integrador, en el que científicos de distintas disciplinas trabajan en el mismo laboratorio para resolver el gran problema de nuestra época, es el futuro de la investigación en geociencias. La pregunta más importante no es la del futuro, sino la del presente: ¿qué estamos haciendo para conservar nuestra agua?
Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Gaathier Mahed es profesor titular de Estudios Ambientales y Ocupacionales en Cape Peninsula University of Technology.
Imagen: Una niña observa el agua del Nilo que sale de una bomba en el barrio marginal de Manshiyet Nasser, en el este de El Cairo, el 18 de mayo de 2010. REUTERS/Amr Abdallah Dalsh

