Por qué el Mercado Único Digital de Europa debe impulsar las startups tecnológicas

Por qué el Mercado Único Digital de Europa debe impulsar las startups tecnológicas
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Europa ha puesto en marcha su estrategia para un Mercado Único Digital en todos sus países miembros. El éxito de esta estrategia depende de la capacidad de los legisladores y políticos europeos para eliminar las barreras al comercio digital y crear un entorno que fomente el crecimiento de las plataformas y las competencias digitales necesarias para respaldar una economía digital en rápido crecimiento.

Es fácil que otros, especialmente Estados Unidos, vean la estrategia del Mercado Único Digital como un pretexto para regular y restringir la popularidad y omnipresencia de empresas extranjeras como Google, Amazon, Facebook y Netflix. Sin duda, la Comisión Europea tendrá que demostrar que su prioridad es facilitar el desarrollo de una industria futura, en lugar de limitarse a protegerla.

Sin embargo, uno de los «pilares» centrales de la estrategia consiste en eliminar las barreras al comercio internacional en línea. Esto implica acabar con la práctica del «geobloqueo», que restringe el contenido a determinados países o impone costes adicionales a quienes acceden a estos servicios desde fuera de esos límites. Para lograrlo, será necesario armonizar entre países sus distintos regímenes del impuesto sobre el valor añadido, las leyes de protección al consumidor y de derechos de autor, así como otras muchas particularidades legislativas y comerciales.

Dejando a un lado los obstáculos del Mercado Único Digital expuestos en el documento de la agenda, el mayor desafío real reside en el hecho de que el 54 % del tráfico de comercio electrónico en Europa corresponde a servicios radicados en Estados Unidos, mientras que solo el 4 % del tráfico de un país europeo corresponde a un servicio de otro país europeo. Crear un Mercado Único Digital está muy bien, pero si beneficia principalmente a empresas estadounidenses, será mucho menos estratégico para Europa.

A la luz del predominio de los servicios estadounidenses en Europa, quizá no carezca de fundamento el temor de Estados Unidos a que el Mercado Único Digital de Europa intente, en esencia, limitar ese predominio. El simple hecho es que esas empresas tienen éxito porque eso es lo que quieren los consumidores europeos. Facilitar que esos servicios operen en Europa también beneficia a la UE, ya que permite que empresas como Amazon y Apple operen de forma más fluida en toda Europa, contribuyendo a mantener bajos los costes.

Para aprovechar de verdad las eficiencias que supone abrir los mercados digitales en Europa, lo que hace falta es aplicar esta estrategia a escala mundial. Todos los puntos de la estrategia del Mercado Único Digital son medidas válidas para eliminar las barreras al comercio en línea. La limitación de la estrategia es que se detiene en las fronteras de Europa, aunque Internet, que sustenta el mundo en línea, no reconoce tales límites.

Para que un Mercado Único Digital mundial tenga éxito, además de los objetivos expuestos en la estrategia europea, tendría que haber un acuerdo sobre los sistemas de elusión fiscal que utilizan especialmente las empresas estadounidenses al operar a escala mundial. Irónicamente, estas prácticas se llevan a cabo en Europa mediante el uso de distintos sistemas de precios de transferencia entre las partes de sus empresas establecidas en diferentes países. Permitir que multinacionales extranjeras dominen un mercado local ya es una cosa, pero resulta aún más irritante que los ingresos fiscales de actividades realizadas en un país concreto puedan perderse en favor de otro o no recaudarse en absoluto.

Por supuesto, el principal objetivo de la Comisión Europea al proponer la agenda del Mercado Único Digital es ofrecer una plataforma propicia para que surjan emprendedores digitales y crezcan nuevas empresas con sede en Europa. Todo el mundo, salvo Silicon Valley, quiere emular el éxito de esa zona creando centros de innovación que impulsen las startups y a las próximas Google o Uber. El problema es que, pese a los intentos de ciudades de todo el mundo, hasta ahora en gran medida no han logrado reunir los ingredientes que existen en California. Sin embargo, en el fondo quizá se trate simplemente de que no se invierte suficiente dinero en financiar startups en sus etapas iniciales. Las startups de Londres, considerada la ubicación de startups más exitosa de Europa, siguen atrayendo apenas el 6 % de los fondos que reciben las startups de Silicon Valley.

En el ciclo de vida habitual de una empresa tecnológica, las compañías exitosas generan un gran número de personas adineradas que no solo cuentan con un conjunto específico de habilidades para crear startups tecnológicas, sino también con dinero para invertir en sus propios proyectos o en los de otros. Las condiciones que hicieron posible esto surgieron de las oportunidades creadas por los mercados bursátiles y el apetito insaciable por las acciones tecnológicas. Reproducirlo en otros lugares llevará tiempo y dinero, requerirá apetito por el riesgo y aceptación del fracaso.
Por desgracia, nada de eso forma parte de la estrategia europea del Mercado Único Digital. Aunque los objetivos de su agenda pueden ser un buen comienzo, incluso si se cumplen, todavía queda mucho para que se traduzcan en beneficios concretos.

Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Lee el artículo original. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: David Glance es director del Centro de Práctica de Software de la UWA en la Universidad de Australia Occidental.

Imagen: Visitantes frente a paneles informativos con códigos QR. REUTERS/Maxim Shemetov.

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