¿Por qué Suecia produce tantas startups?

Flag at half mast at the official ceremony at Stockholm City Hall with one minute of silence at noon to remember the victims of Friday's terror attack on Drottninggatan, Stockholm, Monday, April 10, 2017. TT NEWS AGENCY/Anders Wiklund via REUTERS ATTENTION EDITORS - THIS IMAGE WAS PROVIDED BY A THIRD PARTY. FOR EDITORIAL USE ONLY. NOT FOR SALE FOR MARKETING OR ADVERTISING CAMPAIGNS. SWEDEN OUT. NO COMMERCIAL OR EDITORIAL SALES IN SWEDEN. NO COMMERCIAL SALES. - RC14654E7730
Sweden's capital is second only to Silicon Valley when it comes to the number of “unicorns” produced per capita.Image: REUTERS
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¿Qué tienen en común Spotify, Minecraft y Candy Crush Saga?

Todas se crearon en Suecia.

Skype fue cofundada por suecos y SoundCloud nació en Estocolmo antes de trasladarse a su actual sede en Berlín.

Suecia es sede de las mayores empresas tecnológicas de Europa y su capital ocupa el puesto inmediatamente después de Silicon Valley en número de «unicornios» —empresas tecnológicas valoradas en mil millones de dólares— por habitante.

Image: Statista

¿Por qué Suecia ha tenido tanto éxito a la hora de impulsar a los emprendedores digitales a crear y hacer crecer nuevos negocios?

Una respuesta contraintuitiva y algo controvertida es su elevado nivel de impuestos.

Una economía con altos impuestos

A pesar de que las investigaciones muestran que los países con un gobierno grande y altos niveles de impuestos y gasto público tienden a ser menos emprendedores, las empresas tecnológicas suecas se han beneficiado de la infraestructura social y física que puede proporcionar ese enfoque.

En cuanto a la velocidad media de internet, solo Noruega, su país vecino, y Corea del Sur superan a Suecia.

Más del 60 % del país tiene acceso a banda ancha de fibra óptica ultrarrápida, con velocidades de 100 megabits por segundo, y el Gobierno sueco quiere que esa cifra llegue al 90 % para 2020.

El Gobierno sueco financió directamente el despliegue de esta infraestructura de fibra óptica en las zonas rurales y lo subvencionó en gran medida en el resto del país.

No es la primera vez que el Gobierno financia el despliegue masivo de una tecnología: en la década de 1990 subvencionó la compra de ordenadores personales por parte de los hogares, lo que, según afirman los académicos hizo que pronto hubiera un ordenador en casi todos los hogares suecos.

Sebastian Siemiatkowski, fundador y director ejecutivo de Klarna, una startup de comercio electrónico valorada en 2.500 millones de dólares, atribuye a esta política «visionaria» el mérito de haberle permitido empezar a programar a los 10 años.

Hoy, casi el 95 % de la población de Suecia usa internet, frente a solo el 84 % en Estados Unidos.

Todo esto se refleja en su posición entre los cinco primeros puestos en preparación tecnológica en The Global Competitiveness Report 2017.

Suecia también figura entre los países con mejores resultados del informe en cuanto a su entorno macroeconómico.

La atención sanitaria y la educación superior «gratuitas» se financian mediante impuestos sobre la renta que, para las personas con ingresos medios, pueden llegar al 60 %.

Y aunque The Global Competitiveness Report 2017 señala el nivel de impuestos como el factor más problemático para hacer negocios en Suecia, el ministro de Empresa e Innovación del Gobierno, Mikael Damberg, afirma que la red de protección social del país permite a los emprendedores asumir riesgos con mayor libertad.

Sebastian Siemiatkowski, director ejecutivo de Klarna, una de las startups tecnológicas más valoradas de Europa, empezó a programar a los 10 añosImage: REUTERS/Mia Shanley

Desregulación

El éxito de Suecia como centro de startups tecnológicas forma parte de una historia más amplia de crecimiento económico, impulsado por una serie de reformas del mercado en la década de 1990.

Tras una crisis financiera, el Gobierno buscó introducir la competencia privada en ámbitos que antes estaban dominados por entidades controladas por el Estado.

Se desregularon muchos monopolios públicos, incluidos los taxis, la electricidad, las telecomunicaciones, los ferrocarriles y los servicios de transporte aéreo nacional.

Otros servicios públicos, como la atención a las personas mayores, la educación primaria y secundaria y la educación preescolar, se externalizaron a empresas privadas.

En 1993 se aprobó una Ley de Competencia para impedir las grandes fusiones y las prácticas contrarias a la competencia.

Además, los tipos impositivos empezaron a bajar, en particular el impuesto de sociedades, que pasó del 52 % en 1990 al 22 % actual, muy por debajo del tipo del 38,9 % de Estados Unidos.

Esto llevó a un grupo de académicos suecos a publicar un artículo en el que afirmaban que Suecia es ahora más emprendedora que Estados Unidos.

El artículo señala que, en los últimos años, las empresas suecas jóvenes, de cinco años o menos, han representado en promedio el 55 % de todas las empresas del país.

En el mismo período, la proporción de empresas jóvenes en Estados Unidos cayó de aproximadamente el 45 % a menos del 40 %.

El Gobierno sueco también busca responder a la preocupación de las empresas tecnológicas de que los altos impuestos sobre la renta dificultan atraer talento internacional.

Lo hace reduciendo los impuestos sobre las opciones sobre acciones de las startups —un método de remuneración habitual en las empresas nuevas que quieren atraer al mejor talento, pero no pueden competir en salarios con las empresas consolidadas.

Confianza

Un último ingrediente fundamental del éxito de las startups suecas podría ser una cualidad especial arraigada en la sociedad sueca: la confianza.

Según un estudio financiado por la UE, Suecia ocupa el segundo lugar, solo por detrás de Dinamarca, en «intraemprendimiento», definido en términos generales como el trabajo colaborativo e innovador que realizan los empleados dentro de las empresas.

El intraemprendimiento prospera cuando hay un alto nivel de confianza, tanto dentro de cada economía como en la sociedad en general.

Es más probable que los empleados innoven cuando sus empleadores confían en ellos y les conceden más autonomía en sus funciones. Del mismo modo, es más probable que colaboren cuando confían en sus colegas.

El artículo señala que es más probable que haya un alto nivel de confianza entre los empleadores cuando la confianza en la economía en general es elevada.

La confianza está profundamente arraigada en la cultura sueca, lo que puede explicar por qué tantos suecos confían en que el Gobierno gaste su dinero por ellos.

Esto, a su vez, crea un entorno con una sólida red de protección social, que incluye generosas licencias de maternidad y paternidad, y puede hacer que los empleados se sientan más seguros en el trabajo.

El alto nivel de confianza también beneficia al emprendimiento: las grandes empresas consolidadas confían lo suficiente en las pequeñas startups como para colaborar con ellas y compartir conocimientos.

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