¿Qué tienen en común la reforma de la política de drogas en Brasil, los derechos de inmigración en Estados Unidos y la resistencia no violenta en Palestina? En los últimos años, estos movimientos se han visto impactados por poderosas películas documentales.
Mientras líderes empresariales, responsables de políticas públicas y activistas de la sociedad civil de toda la región se reúnen en México para el Foro Económico Mundial sobre América Latina, vale la pena examinar cómo se han utilizado con éxito las artes —en particular, las películas documentales— para impulsar cambios en algunos de los asuntos globales más importantes de nuestro tiempo.
A lo largo de la última década haciendo películas para el cambio social, he sido testigo del crecimiento de este campo y tengo mucha esperanza en el potencial que surge cuando narradores creativos colaboran con activistas estratégicos. Como sabe cualquier activista con experiencia, el cambio social puede producirse mediante diversos mecanismos. Recientemente, tres áreas de atención han sido cambiar percepciones, cambiar las políticas públicas y desarrollar infraestructura para el cambio social. A continuación, se presentan tres ejemplos, pero hay docenas más.
Desarrollar infraestructura para el cambio social
¿Quién es Dayani Cristal?, una película del actor y activista Gael García Bernal y del director Marc Silver, sigue el recorrido de un migrante hondureño sin identificar, hallado muerto en el desierto de Arizona. La película expone las dificultades que enfrentan todos los migrantes en esa situación y, al hacerlo, plantea una pregunta importante: ¿Por qué tantos habitantes de América Central y del Sur sienten que no tienen más opción que huir de sus hogares y afrontar un peligro enorme, a menudo mortal, al intentar atravesar México y llegar a Estados Unidos?
¿Cómo puede la política fronteriza de Estados Unidos ser más compasiva y reconocer la humanidad de los migrantes, en vez de criminalizarlos? Hacían falta mecanismos concretos —infraestructura para el cambio social— para abordar adecuadamente estas preguntas; ¿Quién es Dayani Cristal? desempeñó un papel central al colaborar con la sociedad civil a ambos lados de la frontera para crear y mantener esos mecanismos.
La organización sin fines de lucro Bodies on the Border, cuya misión es identificar y repatriar a migrantes desaparecidos, surgió directamente de la película, al igual que iniciativas centradas en la comunidad para mejorar las condiciones en el pueblo hondureño que aparece en ella. Estas iniciativas dieron lugar a alianzas entre miembros de la comunidad y ONG internacionales para identificar y atender las necesidades más urgentes de la comunidad (como el agua y la educación), de modo que la gente no se viera obligada a huir de sus hogares. La infraestructura para el cambio social desarrollada y respaldada mediante la película mejoró vidas.
Cambiar las políticas públicas
Ilegal, un cortometraje brasileño de Tarso Araujo y Raphael Erichsen, es un ejemplo extraordinario de cómo un documental puede contribuir a cambiar las políticas públicas. La película presenta a una niña de cinco años (Anny) con una forma grave de epilepsia que solo puede aliviarse con cannabidiol, un derivado de la marihuana ilegal en Brasil. Ilegal documenta la lucha de los padres de la niña y de otros padres contra la burocracia que les impide importar el único tratamiento que podría ayudarles. La película se convirtió en una herramienta poderosa para activistas y grupos de interés público, como Rede Pense Livre de Brasil, que hacen campaña por una política de drogas más humana.
El documental se hizo con la intención de cambiar las políticas, por lo que sus realizadores buscaron activamente a los aliados más estratégicos para generar el tipo de presión pública que permitiera a las familias importar legalmente cannabidiol. Y lo consiguieron. Anvisa, el organismo nacional que controla la importación de medicamentos en Brasil, retiró el cannabidiol de la lista negra a principios de 2015. El cambio en la política de Brasil significa que Anny y miles de otras personas que padecen epilepsia pueden recibir legalmente su medicamento. Esto no habría ocurrido sin este documental centrado en sus protagonistas ni sin una campaña coordinada de educación pública dirigida al público adecuado.
El PDR Institute fue patrocinador, distribuidor y coproductor asociado del documental, Ilegal.
Cambiar percepciones
La película Budrus de Just Vision (que produje y dirigí) se creó con el objetivo explícito de situar los esfuerzos de no violencia palestinos e israelíes en el centro de las conversaciones locales e internacionales sobre el conflicto, así como de fortalecer la capacidad de los activistas no violentos sobre el terreno, asegurándose de que sus iniciativas cobraran impulso en sus propias sociedades y en el extranjero. Budrus narra la historia de un organizador comunitario palestino y su hija adolescente, quienes unen a las facciones políticas palestinas e invitan a simpatizantes israelíes a sumarse a un movimiento desarmado para salvar la aldea de la destrucción causada por la Barrera de Separación de Israel.
Una investigación independiente realizada por una empresa de relaciones públicas aportó pruebas concretas de que Budrus había cambiado la manera en que los medios en lengua inglesa presentaban los acontecimientos de la aldea. Antes del estreno de la película, las protestas se caracterizaban generalmente como disturbios y alteraciones del orden público. Después del estreno, la narrativa de los medios reflejaba la idea expuesta en la película: que los manifestantes de Budrus y otras aldeas situadas a lo largo del trazado de la Barrera de Separación de Israel participaban en una lucha popular, desarmada y continuada para salvar sus tierras y sus olivos.
Influir en la manera en que los medios informaban sobre la lucha palestina por la libertad y la igualdad fue un logro enorme, pero también queríamos entender cómo la película cambiaba las perspectivas del público sobre los palestinos. Los protagonistas de la película cuestionaban estereotipos clave que suelen tenerse sobre los palestinos, pero ¿cambió el hecho de ver la película las actitudes generales? Aunque teníamos abundantes testimonios anecdóticos que indicaban que sí, no contábamos con datos concretos que lo respaldaran.
Hace seis meses, investigadores del MIT empezaron a realizar estudios de comportamiento con miles de espectadores estadounidenses para medir el impacto que Budrus estaba teniendo en ellos. Todos los resultados preliminares indicaban que quienes conocieron a los protagonistas de Budrus tenían muchas menos probabilidades que los integrantes de los grupos de control de creer que los palestinos eran violentos, irracionales u odiaban a los judíos.
Por supuesto, cambiar percepciones, influir en las políticas públicas y desarrollar infraestructura para el cambio social no son ámbitos aislados entre sí. Se conectan y se informan mutuamente, y cada uno de los proyectos cinematográficos mencionados ha tenido impacto en todos ellos.
Es poco probable que una sola película provoque cambios inmediatos en los tres ámbitos. En Just Vision, la pregunta que mis colegas y yo nos hacemos cada vez que iniciamos un proyecto nuevo es: ¿en cuál de los ámbitos empezaremos y, si tenemos éxito, cómo podemos aprovechar mejor ese impulso para abarcar los tres?
Los ejemplos de ¿Quién es Dayani Cristal?, Ilegal y Budrus son estimulantes y reveladores, y apenas constituyen una pequeña muestra de las historias que han cambiado nuestro mundo en los últimos años. A medida que el campo de la realización cinematográfica para el cambio social se expande y se fortalece, y sus profesionales siguen aprendiendo de los éxitos y desafíos de los demás, nuestro trabajo podrá alcanzar mejor todo su potencial: nada menos que un cambio significativo, sostenible y positivo en la vida de las comunidades cuyas historias documentamos.
Mientras los líderes mundiales se reúnen en México para debatir los principales desafíos que América Latina afrontará en los próximos años, todos deberíamos prestar atención a cómo las películas documentales pueden ser una herramienta poderosa para ayudar a crear las realidades sociales, políticas y económicas que quisiéramos ver adoptar en la región.
El Foro Económico Mundial sobre América Latina 2015 se celebra en Riviera Maya, México, del 6 al 8 de mayo.
Autora: Julia Bacha es realizadora cinematográfica, directora creativa de Just Vision y Joven Líder Global.
Imagen cortesía de Just Vision

