¿Por qué recordamos con tanta viveza cómo nos enteramos de acontecimientos dramáticos?

¿Por qué recordamos con tanta viveza cómo nos enteramos de acontecimientos dramáticos?
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No es de extrañar que muchos habitantes de Boston recuerden vívidamente el atentado del Maratón de 2013, ni que muchos neoyorquinos recuerden con mucha claridad dónde estaban y qué hacían el 11 de septiembre de 2001.

Pero muchas personas que no estaban en el lugar de estos ataques, o que ni siquiera estaban en Boston el 15 de abril de 2013 o en Nueva York el 11 de septiembre de 2001, también recuerdan vívidamente cómo se enteraron de estos acontecimientos. ¿Por qué quienes no se vieron afectados de forma inmediata o directa conservan durante tanto tiempo la sensación de saber exactamente dónde estaban y qué hacían cuando recibieron la noticia?

Estos recuerdos se denominan recuerdos flashbulb. En un recuerdo flashbulb, recordamos la experiencia de enterarnos de un acontecimiento, no los detalles fácticos del acontecimiento en sí.

Puede haber una ventaja en recordar los aspectos de acontecimientos importantes que nos ocurren a nosotros o a personas cercanas, pero parece haber poco beneficio en recordar nuestra experiencia al oír este tipo de noticias. Entonces, ¿por qué enterarnos de un gran acontecimiento crea recuerdos tan vívidos? Y, ¿hasta qué punto son precisos los recuerdos flashbulb?

Emociones intensas y vínculos personales

No todos los acontecimientos históricos dan lugar a recuerdos flashbulb. Un acontecimiento debe captar nuestra atención individual y ser identificado como algo significativo para que el recuerdo se intensifique. Para que se produzca este fenómeno de memoria reforzada, parece fundamental que sintamos un vínculo personal o cultural con el acontecimiento que provoque una fuerte reacción emocional.

Enterarse de que un ser querido ha muerto inesperadamente probablemente daría lugar a un recuerdo similar a uno flashbulb; sin embargo, los psicólogos suelen estudiar acontecimientos públicos para poder examinar un gran número de recuerdos relacionados con un mismo acontecimiento. De este modo, los investigadores pueden examinar los recuerdos de un grupo numeroso de personas, a menudo en distintos intervalos, para observar cómo cambian con el tiempo.

Los estudios transculturales sobre los recuerdos flashbulb muestran que, aunque los tipos de acontecimientos y los recuerdos que generan son bastante similares de una persona a otra, los acontecimientos concretos que dan lugar a estos recuerdos varían enormemente.

Por ejemplo, el estudio de 1977 que acuñó el término «recuerdos flashbulb» mostró que, aunque tanto los estadounidenses negros como los blancos recordaban casi universalmente recuerdos flashbulb del asesinato de John F. Kennedy, los estadounidenses negros tenían más del doble de probabilidades que los blancos de tener recuerdos flashbulb del asesinato de Martin Luther King, Jr.

Algunos teóricos han sostenido que parte de la razón por la que nuestros recuerdos flashbulb perduran tanto es que tener un recuerdo tan vívido constituye una «prueba» de que pertenecemos a un determinado grupo social. Sería un mal patriota quien no pudiera recordar qué hacía el 11 de septiembre de 2001.

Los recuerdos flashbulb contienen detalles vívidos

La primera descripción de recuerdos del tipo flashbulb en la literatura psicológica (por F. W. Colgrove en 1899) se refiere, de hecho, al asesinato de Abraham Lincoln, y el relato de muestra incluye abundantes detalles específicos:

Todo el mundo parecía muy triste, y había tal conmoción que mi padre detuvo su caballo y, asomándose desde el carruaje, llamó: «¿Qué ocurre, amigos míos? ¿Qué ha pasado?». «¿No se han enterado?», respondieron: «Han asesinado a Lincoln». Las riendas cayeron de las manos flojas de mi padre y, con lágrimas corriéndole por el rostro, se quedó sentado como privado de movimiento.

Aunque podemos recordar muchos acontecimientos de nuestras vidas durante décadas o más, también es notable la facilidad particular con que estos recuerdos extremadamente vívidos acuden a la mente tras largos lapsos, a veces de toda una vida.

En comparación con los recuerdos autobiográficos ordinarios, los recuerdos flashbulb incluyen detalles sensoriales más ricos. Por ejemplo, quizá puedas visualizar fácilmente y con claridad a las personas y los lugares, y oír intensamente los sonidos de las voces y los ruidos ambientales. Estos recuerdos también se caracterizan por la presencia de «detalles idiosincrásicos» que parecen irrelevantes para la escena en su conjunto.

Más detalles, pero no necesariamente precisos

Como podemos recordar fácilmente muchos detalles del acontecimiento, creemos que reflejan con precisión lo que ocurrió. Pero resulta que la durabilidad y la viveza de estos recuerdos son, en realidad, más fiables que su precisión. En otras palabras, aunque sentimos que recordamos exactamente dónde estábamos y qué hacíamos, las pruebas sugieren que quizá nuestra confianza esté fuera de lugar.

¿Alguna vez has discrepado con tu cónyuge o un hermano sobre lo que ocurrió realmente en un acontecimiento al que ambos asistieron? Puede que te des cuenta de que nuestros recuerdos no son una reproducción perfecta de lo sucedido en el pasado. En cambio, los psicólogos describen los recuerdos como reconstrucciones del pasado. Los recuerdos se basan, en parte, en lo que ocurrió realmente (obviamente), pero también están influidos por nuestros pensamientos y emociones actuales, así como por nuestros motivos para recordar.

No recuerdas los acontecimientos exactamente como ocurrieron

Todos los recuerdos tienden a perder detalles con el tiempo y, a veces, confundimos detalles de un acontecimiento con los de otro. Esto también ocurre con los recuerdos flashbulb. Somos igual de propensos a olvidar y, lo que es más interesante, quizá más propensos a recordar mal los recuerdos flashbulb que otros recuerdos autobiográficos. Como pensamos y hablamos con frecuencia de nuestros recuerdos flashbulb, a veces añadimos detalles de otros acontecimientos o incorporamos detalles sugeridos por otras personas. Al hacerlo, damos forma a nuestros recuerdos para convertirlos en un relato coherente e interesante que compartir.

La cobertura mediática contribuye, en parte, a este fenómeno. Ver repetidamente imágenes que solo estuvieron disponibles más tarde puede llevar a veces a recordar erróneamente que vimos esas imágenes en el momento del acontecimiento. Los medios también pueden servir de estímulo para pensar o hablar sobre estos recuerdos, aumentando su accesibilidad y viveza.

Así pues, aunque tenemos la sensación subjetiva de recordar estos acontecimientos «exactamente» como sucedieron, por lo general no es así. Cuando se pide a las personas que registren sus recuerdos, estos informes objetivos de recuerdos flashbulb contienen errores tanto por omisión como por inclusión en la misma medida que otros recuerdos autobiográficos de la misma época.

Entonces, ¿por qué sentimos que recordamos exactamente dónde estábamos y qué hacíamos cuando nos enteramos de un acontecimiento importante? Porque hacerlo nos demuestra, a nosotros mismos y a los demás, lo que creemos importante.

Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Lee el artículo original. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autora: Jennifer Talarico es profesora asociada de Psicología en Lafayette College.

Imagen: Un hombre camina junto a una zona portuaria destruida por el terremoto y el tsunami en la ciudad de Kessenuma. REUTERS/Carlos Barria.

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