La digitalización ha transformado los modelos de negocio, alejándolos de las empresas tradicionales con tiendas físicas y activos tangibles, y acercándolos a formas de trabajo más ágiles.
Un nuevo cambio en la producción impulsada por el software ha dejado más espacio para la innovación.
Otros avances llegarán con la adopción de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático para descifrar de forma inteligente las mejoras continuas de productos y servicios.
Hace más de 10 años, Marc Andreessen, cofundador de Netscape, escribió lo que resultó ser un comentario decisivo en The Wall Street Journal titulado «Por qué el software se está comiendo el mundo» y, por extensión, también su cadena de valor. Hoy, el software está interrumpiendo y transformando la cadena de valor —o el ciclo de vida de un producto desde la cuna hasta la tumba— y la idea de industrias tradicionales, como las tiendas minoristas físicas y la fabricación.
Hay ejemplos legendarios en el sector minorista: Borders y Blockbuster fueron desplazadas de forma fulminante por Amazon y Netflix, respectivamente. En la industria automotriz, la capitalización bursátil de Tesla ha subido hasta los 941 000 millones de dólares en la actualidad, superando el valor de los nueve mayores fabricantes de automóviles no eléctricos del mundo juntos, aunque los activos físicos y la mano de obra de la empresa de Elon Musk representan una mínima fracción de sus inversiones de capital totales. Los modelos de negocio impulsados por el software han aportado eficiencia y productividad, a la vez que permiten a las empresas evolucionar rápidamente, aprovechar nuevas oportunidades de mercado, responder a las cambiantes demandas de los consumidores e innovar a un ritmo acelerado.
Entonces, ¿cómo ocurrió todo esto? Y si el enfoque impulsado por el software es todo lo que dice ser, ¿por qué no más líderes empresariales e industriales lo integran plenamente en sus organizaciones?
Requisitos previos para la digitalización
La transformación digital requiere una transformación humana y una mentalidad cultural que promueva el aprendizaje continuo y la experimentación. Musk fue uno de los pocos que reconoció la importancia del software en la cadena de valor de las industrias basadas en el hardware. Sin embargo, la sofisticación tecnológica que implica el diseño de vehículos eléctricos, el aumento exponencial de la potencia computacional en la última década o menos y la complejidad general de los vehículos, con 100 millones de líneas de código informático, fueron pasados por alto de algún modo por los actores consolidados.
Los vehículos eléctricos, que son literalmente ordenadores sobre ruedas, cuentan con una compleja pila tecnológica de código integrado que alimenta las pantallas táctiles del vehículo, el software de navegación, los sensores de seguridad, los dispositivos inteligentes conectados y las actualizaciones basadas en la nube.
Por ello, a medida que las fronteras entre el hardware y el software se han difuminado e incluso se han vuelto indistinguibles, los ingenieros mecánicos han pasado a un segundo plano frente a los ingenieros de software.
El éxito de Tesla también se debe a su estrategia de ventas en línea, que la ha liberado de los costes de concesionarios y de personal de ventas. Además, la estructura organizativa de la empresa se inclina hacia equipos de un solo nivel, sin una jerarquía excesiva, lo que hace que la compañía en su conjunto sea más ágil y responda mejor a los cambios en la demanda del mercado y en las necesidades de los consumidores.
Pero los fabricantes tradicionales suelen mostrarse reacios a desprenderse de sus sistemas heredados y a abandonar una estrategia o un curso de acción porque han invertido fuertemente en ellos, incluso cuando está claro que hacerlo sería más beneficioso.
Pensar de forma renovada
El software y la velocidad del cambio tecnológico, junto con las cambiantes demandas de los clientes, han permitido que surjan nuevas empresas y empiecen a superar a los actores consolidados que se basaban en modelos de negocio tradicionales sin tener en cuenta las nuevas realidades, lo que las ha hecho quedarse rezagadas en cuanto a nuevas tecnologías.
Pero, históricamente, el ingenio humano ha apostado por dejar de lado lo que ya sabemos: el uso de la evidencia empírica para resolver problemas y, en cambio, adaptarse continuamente al mundo contemporáneo.
El crecimiento vertiginoso de tecnologías innovadoras como el aprendizaje automático (posibilitado por los macrodatos, la inteligencia artificial y los algoritmos) podría seguir aportando soluciones a los desafíos futuros. Que el software cree software, pese a su connotación orwelliana y prestando atención a la eliminación de sesgos, es la clave para la creación de riqueza y para una mejora notable de los niveles de vida a escala mundial.
En un artículo de Forbes, publicado en 2019, Peter Bender-Samuel observó que el software quizá se había estado comiendo el mundo, pero los servicios de hoy consumen ahora el software como presa.
Muchos fabricantes acostumbrados a trabajar con lo físico podrían no estar preparados para operar en un mundo de servicios definido por lo digital. Pero, aunque la oferta de servicios sea intangible, genera resultados tangibles. Sin embargo, esta es la savia de la digitalización, ya que las empresas sustituyen la mano de obra, los activos físicos y los sistemas de TI heredados por inversiones de capital en software.
Además, las empresas optan por utilizar el software de sus proveedores entregado desde la nube en lugar de volcar dinero a raudales en centros de datos de software. Se ha demostrado que este cambio de paradigma hacia el modelo como servicio es más eficiente y productivo que poseer el software, analizar código y gestionar la complejidad de la integración empresarial. También evita distraer a diseñadores e ingenieros de la mejora de la calidad y la creación de valor.
Este valor se crea mediante el uso de algoritmos e inteligencia artificial para analizar datos de telemetría más sólidos capturados por la red y tomar mejores decisiones que impulsen el rendimiento de la red.
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Reorientación de los modelos de negocio
Contraintuitivamente, el hecho de que los servicios estén devorando el software en realidad está acelerando la adopción del software gracias a la transición de un modelo de negocio de «venta de licencias» a otro de «alquiler de acceso instantáneo», este último con una fricción sustancialmente menor y una experiencia del cliente mucho más fluida.
El software como servicio ha provocado que el software se extienda a todos los ámbitos de las operaciones de una empresa. Ahora las empresas deben potenciar el talento interno en software y su capacidad tecnológica para alinear las herramientas con la estrategia y la visión a largo plazo.
El enfoque centrado en el software también se observa más allá de la fabricación. En la agricultura, por ejemplo, Deere & Company, que ha dominado el mercado de la maquinaria agrícola (hardware utilizado para sembrar semillas, fertilizar campos y cosechar cultivos), desarrolló recientemente software para que su maquinaria agrícola sea más productiva y eficiente.
El Internet de las cosas ha ayudado a esta empresa, casi bicentenaria, a desarrollar tractores autónomos capaces de arar los campos por sí solos, mientras despliegan pulverizadores inteligentes de herbicidas (con barras de 120 pies asistidas por visión artificial) que distinguen entre malas hierbas y cultivos. Imagine una sembradora de alta velocidad que deposita con destreza semillas en cantidades precisas por acre de tierra agrícola, a la profundidad exacta del suelo, para optimizar los rendimientos de los cultivos.
Hacer más con menos beneficia mutuamente a los agricultores, los consumidores y el medio ambiente mundial. También ayuda a Deere a generar más ingresos al captar datos que antes estaban ocultos y a los que los agricultores ahora pueden acceder mediante una tarifa.
Si el software como servicio y un enfoque de gestión de datos basado en la nube le suenan familiares, las empresas pioneras que superponen una mentalidad digital al mundo físico han allanado el camino para este cambio de filosofía, fundamental para afrontar futuras disrupciones en las cadenas de suministro.
Si el software se come el mundo y los servicios están acelerando la distribución del software, imagine qué viene después para la Cuarta Revolución Industrial.


