A muchos nos cuesta pasar siquiera unas horas sin mirar el teléfono inteligente o acceder a internet. Ahora, un nuevo estudio ha descubierto que la adicción a estas tecnologías podría causar un desequilibrio químico en el cerebro.
UNA VIDA DESEQUILIBRADA: TELÉFONOS INTELIGENTES Y OTROS
Un estudio presentado en la reunión de 2017 de la Sociedad Radiológica de Norteamérica ha descubierto que los jóvenes adictos al uso de teléfonos inteligentes presentan un desequilibrio en la química cerebral.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Corea, en Seúl, realizó el estudio, dirigido por Hyung Suk Seo, profesor de neurorradiología. Utilizaron espectroscopia por resonancia magnética (ERM) para investigar la composición química de adolescentes a quienes se había diagnosticado una adicción a los teléfonos inteligentes o a internet.
Se comparó a diecinueve jóvenes —nueve varones y diez mujeres, con una edad media de quince años y medio— con sujetos de control sanos del mismo género. Doce integrantes del grupo recibieron terapia cognitivo-conductual, basada en un programa similar diseñado para ayudar a personas adictas a los videojuegos.
Las pruebas estandarizadas ayudaron a los científicos a determinar la gravedad de la adicción de cada sujeto. Se les preguntó cómo afectaba su uso a sus actividades cotidianas, desde la vida social hasta los hábitos de sueño.
Se observó que los adolescentes adictos a sus teléfonos inteligentes e internet obtenían puntuaciones más altas en las pruebas que evaluaban la depresión, la ansiedad, la gravedad del insomnio y la impulsividad. Estos sujetos se sometieron a exámenes de ERM antes y después de la terapia conductual, mientras que los pacientes de control fueron examinados una sola vez para establecer un valor de referencia.
El procedimiento de ERM tenía por objeto medir los niveles de ácido gamma-aminobutírico (GABA), un neurotransmisor que inhibe o ralentiza las señales cerebrales, y de glutamato-glutamina (Glx), que aumenta la excitabilidad eléctrica de las neuronas. Se determinó que la proporción de GABA respecto de Glx en los adolescentes con adicción era significativamente más alta antes de la terapia que la registrada en los sujetos de control.
ADICCIÓN A LA TECNOLOGÍA
Las estadísticas publicadas por el Centro de Investigación Pew indican que el 46 % de los estadounidenses afirma que no podría vivir sin su teléfono inteligente. A menudo se acusa, en particular, a los jóvenes de estar demasiado absortos en sus dispositivos y en la interacción en línea; sin embargo, este estudio podría sugerir que existe una base médica para reducir su uso. Se espera que contribuya al desarrollo de tratamientos para abordar estos problemas.

«El aumento de los niveles de GABA y el desequilibrio entre el GABA y el glutamato en la corteza cingulada anterior pueden contribuir a nuestra comprensión de la fisiopatología de las adicciones y de su tratamiento», declaró el Dr. Seo en un comunicado de prensa.
Se ha relacionado un exceso de GABA con efectos secundarios como somnolencia y ansiedad. El Dr. Seo cree que este desequilibrio podría estar relacionado, en cierta medida, con una pérdida de funcionalidad en la capacidad de la red neuronal cognitiva y emocional de una persona para procesar sus experiencias.
La terapia conductual utilizada en el estudio pareció tener, sin duda, el efecto deseado. En los exámenes de ERM realizados tras el tratamiento, se observó que la proporción de GABA respecto de Glx en los sujetos con adicción era considerablemente más baja e incluso había vuelto a niveles normales.


