Es necesario democratizar la inteligencia artificial (IA) para ayudar a más personas a comprenderla y aprovechar su potencial;
Debemos desarrollar normativas para la IA que sean ágiles y se adapten al rápido avance de esta tecnología;
Centrarse en una «IA confiable» ofrece un modelo prometedor para la innovación y la gobernanza de la IA.
La inteligencia artificial (IA) ha recibido una atención generalizada en los últimos años. Se considera una tecnología estratégica que nos conducirá al futuro. Sin embargo, al conversar con académicos, líderes empresariales y responsables de políticas públicas, he observado una creciente preocupación por la incertidumbre que rodea a esta tecnología.
A mi parecer, estas preocupaciones pueden clasificarse en tres perspectivas:
Muchas personas no comprenden plenamente la IA y, por ello, tienden a verla como una nube nebulosa en lugar de como una poderosa fuerza impulsora capaz de generar mucho valor para la sociedad;
A algunas empresas y personas les preocupa quedarse atrás a medida que la IA se generaliza;
Como suele ocurrir con las nuevas tecnologías, el uso de la IA aumenta mientras las políticas y la regulación no avanzan al mismo ritmo.
Es comprensible que la gente tenga estas preocupaciones en este momento, y debemos afrontarlas. Si lo hacemos, creo que no hay que entrar en pánico por la IA y que la sociedad se beneficiará de adoptarla. Propongo abordar estas preocupaciones de la siguiente manera:
1. Debemos democratizar la IA
En vez de descartar la IA por considerarla demasiado complicada para que la entienda la persona promedio, debemos procurar que sea accesible para toda la sociedad. No deberían entenderla solo los científicos e ingenieros; con una educación, comunicación y colaboración adecuadas, la gente comprenderá el valor potencial que la IA puede generar para la comunidad.
2. En la IA, nadie se quedará «atrás»
Debemos democratizar la IA, es decir, la tecnología debe pertenecer a toda la sociedad y beneficiarla; también debemos tener una visión realista de la etapa de desarrollo de la IA en la que nos encontramos.
Hemos avanzado mucho en IA. Pero, si la imaginamos como un vasto océano, todavía estamos caminando por la playa. De hecho, la mayoría de nuestros logros se basan en disponer de una enorme cantidad de datos (etiquetados), más que en la capacidad de la IA para ser inteligente por sí misma. El aprendizaje de una manera más natural, incluido el aprendizaje no supervisado o por transferencia, todavía está en sus primeras etapas, y falta mucho para alcanzar la supremacía de la IA.
Desde esta perspectiva, la sociedad apenas ha iniciado su largo recorrido con la IA y, en gran medida, todos partimos del mismo punto. Para lograr los próximos avances decisivos en IA, necesitamos que la comunidad mundial participe y se involucre en una colaboración y un diálogo abiertos.

3. Debemos adoptar un enfoque ágil para la gobernanza de la IA
Podemos beneficiarnos de la innovación en IA mientras averiguamos cómo regular esta tecnología. Permítanme darles un ejemplo: Ford Motor fabricó el automóvil Model T en 1908, pero Estados Unidos tardó 60 años en establecer normas formales sobre el uso de cinturones de seguridad. Esa demora no impidió que la gente se beneficiara enormemente de este medio de transporte. Al mismo tiempo, sin embargo, necesitamos normas para que la sociedad obtenga beneficios sostenibles de las nuevas tecnologías, como la IA, y debemos trabajar juntos como comunidad mundial para establecerlas y aplicarlas.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial con respecto a la Cuarta Revolución Industrial?
El Centro para Tecnologías de Frontera e Innovación reúne a científicos, responsables de políticas públicas y líderes empresariales para comprender las tecnologías emergentes y sus repercusiones en el mundo real.
Al facilitar la colaboración y la experimentación, el Centro ayuda a sus socios a convertir la innovación surgida de la investigación en aplicaciones prácticas que abordan desafíos mundiales compartidos.
Al abordar las preocupaciones antes mencionadas que la gente pueda tener sobre la IA, creo que la «IA confiable» aportará grandes beneficios a la sociedad. La comunidad internacional ya ha alcanzado un consenso sobre las seis dimensiones de la «IA confiable»: equidad, rendición de cuentas, alineación con los valores, robustez, reproducibilidad y explicabilidad. Mientras que la equidad, la rendición de cuentas y la alineación con los valores encarnan nuestra responsabilidad social, la robustez, la reproducibilidad y la explicabilidad nos plantean enormes desafíos técnicos.
La innovación en «IA confiable» es una maratón, no una carrera de velocidad. Si estamos dispuestos a mantener el rumbo y adoptamos la innovación y la regulación de la IA con una actitud abierta, inclusiva, basada en principios y colaborativa, el valor que la IA puede crear podría superar con creces nuestras expectativas. Creo que la próxima generación de la economía de la inteligencia se forjará en la confianza y se distinguirá por la perspectiva.


