¿Desearías que el día tuviera más horas? ¿Te parece que tienes más tareas que tiempo? Creo que todos nos hemos sentido alguna vez faltos de tiempo y, por desgracia, muchos vivimos esta situación a diario. Hace poco tuve una conversación interesante sobre este problema con mi colega, Elad Levinson, instructor del próximo curso de Praxis You, Prosperar en tiempos de cambio.
Elad me preguntó: «¿Hay algún ámbito en el que los líderes no deberían no centrar su atención? Has hablado de algunas de las formas en que los líderes deberían enfocarse. Pero ¿hay ámbitos en los que no deberían centrar su atención porque sencillamente no ayuda?»
Me hizo pensar en que hoy los líderes tienen reuniones consecutivas, conversaciones, llamadas telefónicas, correos electrónicos, mensajes de texto… ¡y todo sucede al mismo tiempo! Puede ser muy confuso. El gran desafío para la atención es distinguir lo urgente ahora mismo de lo que es simplemente una distracción. Cada vez que prestas atención a un correo electrónico, un mensaje de texto o una llamada telefónica, cedes tu atención a la agenda de otra persona. Eso significa que pierdes ese tiempo para ti.
Cuando te interrumpan, acostúmbrate a preguntarte: ¿Puede esperar? ¿Puedo dejarlo para más tarde?Verás que la respuesta casi siempre es sí. Los líderes necesitan la capacidad de decidir qué importa en este momento y luego dejarlo claro con un firme sentido de buena voluntad. Diles amablemente: me ocuparé de eso, pero no ahora mismo.
La realidad de la falta de tiempo
Y recordemos que la sensación de no tener tiempo depende tanto de cómo lo percibimos como de la realidad. Hoy, por término medio, las personas reciben 5 veces más información que hace 15 o 20 años. Y hace falta tiempo para asimilar toda esa información. Se ha observado que la información consume atención. Así que la abundancia de información significa pobreza de atención. Esa es simplemente la realidad de hoy.
Por eso creo que es tan importante que todos —sean líderes o no— sean firmes en cuanto a los límites de su atención. No se dejen seducir por la abundancia de información que los rodea; hagan ahora lo que tienen que hacer, y presten atención únicamente a lo que sea pertinente para ello.
La concentración es productiva y satisfactoria
Teresa Amabile y Steven Kramer, psicólogos de Harvard Business School, estudiaron a 238 miembros de equipos que trabajaban en proyectos creativos, desde el diseño de nuevos utensilios de cocina hasta complejos sistemas de tecnología de la información. Los miembros del equipo llevaban diarios de trabajo cada día, en los que anotaban cuán productivo y satisfactorio les había resultado cada jornada.
Los días más productivos y satisfactorios, con diferencia, fueron aquellos en que pudieron disponer de tiempo ininterrumpido para concentrarse en su proyecto. En esos «capullos productivos» se les ocurrían pequeños logros, como innovaciones, soluciones a problemas y pasos concretos hacia su objetivo.
Todos necesitamos reservarnos tiempo así. Sin duda, hay algunas interrupciones que no podemos evitar. Y también hay momentos en que necesitamos comunicarnos con otros colegas. Pero la mayor fuente de destrucción de esos capullos es la multitud de distracciones a las que cedemos.
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
Para estar al día con Forum:Agenda, suscríbete a nuestro boletín semanal.
Autor: Daniel Goleman da conferencias con frecuencia ante públicos empresariales, grupos profesionales y en campus universitarios.
Imagen: Se ven las balanzas de la justicia en el Parlamento de Bretaña. REUTERS/Stephane Mahe.

