Convencer a los adolescentes de que se sienten a hacer los deberes nunca es tarea fácil. Pero ¿realmente les compensa pasarse horas y horas cada tarde? Según un nuevo estudio de estudiantes de secundaria españoles, no: el estudio concluye que la cantidad óptima de deberes para los niños es de alrededor de una hora al día.
Investigadores de la Universidad de Oviedo estudiaron los deberes de matemáticas y ciencias y los resultados de las pruebas de 7.451 adolescentes cuya edad media rondaba los 13 años. Hallaron una relación entre la cantidad de deberes realizados y el rendimiento de los niños. Sin embargo, los autores reconocen que no pueden afirmar de manera definitiva que hacer una hora de deberes en total cada noche cause realmente mejores resultados en las pruebas.
Las investigaciones anteriores en este ámbito son contradictorias y no concluyentes. Algunas han mostrado los efectos positivos de los deberes y otras, sus efectos negativos. En 2012, The Guardian informó sobre una investigación del Departamento de Educación que mostraba que dedicar de dos a tres horas al día producía mayores efectos en la obtención de los resultados más altos. En 2014, una investigación de la Universidad de Stanford concluyó que demasiados deberes pueden tener un impacto negativo en los niños.
Los deberes pueden ayudar a establecer una rutina y desarrollar habilidades de aprendizaje autónomo que serán útiles en la vida profesional. A la inversa, podría sostenerse que trabajar en casa por las tardes es el comienzo de un equilibrio poco saludable entre el trabajo y la vida personal, y que estudiar en vez de dormir tiene desventajas académicas .
No todos los niños necesitan estudiar lo mismo
No está claro si los niños del estudio español obtienen mejores resultados por hacer la cantidad «óptima» de deberes. Los niños con distintas capacidades pueden tardar diferente tiempo en completar sus deberes. Si aceptamos la idea de que existe un tiempo «óptimo», en la práctica estamos diciendo que los niños que trabajan más rápido deberían hacer más deberes que los que trabajan más despacio, lo que podría desincentivar a los más rápidos —y probablemente más capaces—.
El estudio también reconoce que la naturaleza de los deberes influye más en los resultados que el tiempo que se tarda en completarlos. Este es un punto importante, respaldado por la idea de sentido común de que una hora de deberes inadecuados será menos eficaz que 45 minutos de deberes adecuados.
Solo si entendemos cuáles son los objetivos de los deberes podremos considerar debidamente cuántos deberían asignarse. Entre los investigadores ha habido mucho desacuerdo al respecto: algunos sostienen que los deberes sirven para afianzar los conocimientos nuevos y mejorar los resultados de las pruebas, mientras que otros sostienen que los deberes sirven para desarrollar habilidades.
La realidad es que los docentes asignan deberes con distintos propósitos, por lo que es poco probable que una cantidad óptima de deberes se aplique a todas las situaciones. En matemáticas, a menudo se trata de practicar un procedimiento concreto —como resolver ecuaciones—, mientras que en otras materias puede haber un enfoque más conceptual, como investigar un aspecto particular de la historia.
Dar ventaja a algunos
Aunque aceptemos que existe una cantidad óptima de deberes, hay muchos otros factores que deben tenerse en cuenta, entre ellos la materia, la duración de la jornada escolar, el entorno socioeconómico del estudiante y su edad, género y cultura. Con tantos factores por considerar, resulta difícil garantizar tanto la equidad como la excelencia, y lo más probable es que sea imposible generalizar sobre una cantidad óptima de deberes.
Por ejemplo, es más probable que los padres de familias de clase media puedan ayudar a sus hijos con los deberes o contratar a un tutor. Esto significa que los niños de entornos desfavorecidos quedan aún más desfavorecidos , pues es probable que reciban menos apoyo académico en casa.
Las diferencias culturales entre los niños también son importantes, no solo desde la perspectiva familiar, sino también por las expectativas sociales. Por ejemplo, los niños de China y del Reino Unido tienen expectativas y experiencias muy distintas en cuanto al volumen de deberes asignados. También se ha sostenido durante mucho tiempo que las niñas superan a los niños en los trabajos de evaluación continua, algo que no difiere mucho de lo que ocurre con los deberes.
Por eso, es difícil afirmar de forma general que a todos los niños de 13 años se les deberían asignar como máximo una hora de deberes al día. Cada niño tiene un conjunto único de necesidades individuales que pueden variar con el tiempo. En los últimos años se ha hablado mucho del aprendizaje personalizado en el aula, pero menos de los beneficios del aprendizaje personalizado mediante los deberes. Una hora al día puede ser la cantidad óptima de deberes para algunos niños en ciertas circunstancias, pero no olvidemos que cada niño tiene necesidades distintas.
Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Lea el artículo original. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: El Dr. Adam Boddison es director del Centre for Professional Education de la Universidad de Warwick y director académico de IGGY, una red social educativa mundial para estudiantes superdotados de entre 13 y 18 años.
Imagen: Un estudiante de Máster en Administración de Empresas (MBA) trabaja con un ordenador en una biblioteca del Management Development Institute (MDI) en Gurgaon. REUTERS/Adnan Abidi.

