¿Cómo serán los aeropuertos del futuro?

¿Cómo serán los aeropuertos del futuro?
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Esta publicación apareció por primera vez en GE LookAhead.

Estamos en 2050. Usted vuela a Dubái desde Pekín. Cuando cruza las puertas del aeropuerto, su dispositivo portátil ya ha transmitido su tarjeta de embarque y su pasaporte digital. No necesita acudir a un mostrador ni a un quiosco. Tampoco necesita que nadie lo examine: las cámaras de seguridad con láser ya han realizado de forma instantánea el reconocimiento facial (o quizá biométrico), y los escáneres moleculares, como los desarrollados en el periodo 2015-2020 por Tracense, ya han revisado sus pertenencias en busca de materiales peligrosos. Unas horas más tarde, su vuelo supersónico llega puntualmente, gracias a los sistemas de navegación inteligente habilitados por el Internet Industrial. Antes incluso de desembarcar, un robot traslada sus maletas a un taxi sin conductor que ya ha recibido su itinerario y lo espera para llevarlo a su hotel.

No se trata de un escenario de fantasía, afirma Matthys Serfontein, vicepresidente de aeropuertos de SITA, un destacado innovador del sector. Los robots de estacionamiento, por ejemplo, ya se están desplegando en el aeropuerto de Düsseldorf.

«El pasajero moderno quiere pasar el menor tiempo posible [en tránsito] desde la acera hasta la puerta de embarque, [prescindiendo] del estrés de la facturación, la inmigración y el control de seguridad», afirma el Sr. Serfontein. Según añade, la tecnología es clave para agilizar las molestias.

Los sistemas de reconocimiento facial (FRS) forman parte de estas tecnologías habilitadoras. Ya se utilizan en Londres Heathrow y en Ámsterdam Schiphol. Además, desde octubre, los quioscos de control automatizado de pasaportes (APC) examinan a los pasajeros que llegan a Orlando International, cerca de Disney World. La tecnología funciona junto con pasaportes con chip y compara el rostro del pasajero con la fotografía. SITA «ha instalado más de 300 [quioscos APC] … reduciendo las colas hasta en un 40 %», afirma el Sr. Serfontein. Con el tiempo, el FRS podría allanar el camino hacia un escaneo biométrico aún más preciso y rápido.

Otras tecnologías de detección en desarrollo (aunque todavía no se utilizan) incluyen escáneres moleculares láser, como los desarrollados por Genia Photonics. Estos escáneres detectan trazas de explosivos o drogas a través de la ropa o de materiales orgánicos y pueden examinar a varias personas a la vez a distancias de hasta 50 m (164 ft).

Mientras tanto, los operadores aeroportuarios invirtieron casi 7 000 millones de dólares el año pasado en servicios de TI, desde la facturación automatizada hasta aplicaciones de navegación y promociones de productos en tiendas. En Shanghái, Miami y Copenhague, transmisores beacon envían ofertas especiales mediante Bluetooth a los teléfonos inteligentes de los pasajeros. Los muros de compras virtuales se utilizan en Nueva Delhi y Fráncfort.

Esta tendencia a transformar los aeropuertos, de plataformas de tránsito necesarias a espacios de entretenimiento, «se acelerará», afirma Jack Plunkett, director ejecutivo de Plunkett Research. «Veremos cada vez más tiendas minoristas convencionales e incluso de lujo dentro de los aeropuertos.»

Esto podría ayudar a aliviar el aumento del número de pasajeros que se prevé que frecuenten los aeropuertos en el futuro: según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, se espera que los viajeros aéreos se dupliquen hasta alcanzar los 7 300 millones para 2034.

El Sr. Plunkett también considera que el Internet Industrial contribuirá a crear «avances en el control del tráfico aéreo, que permitirán que un número cada vez mayor de vuelos despeguen y aterricen de forma más eficiente. Esta es la única forma de gestionar en el futuro los altos niveles de tráfico». Y podría suponer también un ahorro de dinero. GE, que recientemente firmó un acuerdo con Southwest Airlines para optimizar su flota de 700 Boeing 737, calcula que a escala de la industria podrían lograrse unos 22 000 millones de dólares de ahorro cada año, de los cuales el 54 % procedería de menos retrasos (8 000 millones de dólares) y de paradas no planificadas evitadas (4 000 millones de dólares), mientras que el resto procedería de ahorros operativos, en particular de combustible y de mantenimiento predictivo.

Quizá, incluso más que el entretenimiento holográfico y las innumerables opciones de consumo en el aeropuerto, el aumento de la eficiencia sea, efectivamente, la mejor manera de mejorar la experiencia del pasajero. Al fin y al cabo, lo mejor del viaje probablemente siempre será el destino, y no el trayecto.

La publicación no implica el respaldo de las opiniones del Foro Económico Mundial.

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Autoría: Holly Hickman escribe para GE LookAhead.

Imagen: Un avión aterriza en el aeropuerto de Schiphol, a las afueras de la capital neerlandesa, Ámsterdam. REUTERS/Jerry Lampen.

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