En medio de la actual incertidumbre estructural del mundo, la eficiencia, la rendición de cuentas clara y la colaboración eficaz en nuestros sistemas regulatorios nunca han sido tan importantes.
Los reguladores con visión de futuro están aprovechando el potencial de la tecnología regulatoria (RegTech).
La RegTech responde a la necesidad urgente de transparencia y flexibilidad en las prácticas regulatorias modernas y marca el paso de una regulación reactiva a una dinámica. Para los responsables de formular políticas, esto implica centrarse cada vez más en la confianza, el acceso abierto y la agilidad, manteniendo al mismo tiempo un enfoque centrado en las personas.
Desde la pandemia hasta los conflictos mundiales, y desde la desinformación hasta la inflación, pasando por el cambio climático y las guerras culturales, el mundo atraviesa un período de amplia incertidumbre estructural. En medio de estas dinámicas menos previsibles y más complejas, la eficiencia, la rendición de cuentas clara y la colaboración eficaz en nuestros sistemas regulatorios nunca han sido tan importantes. Con las tecnologías emergentes, las nuevas herramientas, los modelos innovadores de colaboración y mucho más, el concepto de gobernanza ágil se ha situado en primer plano de los esfuerzos regulatorios mundiales.
A medida que una cultura más amplia de innovación se extiende por las empresas, la cultura y la sociedad, los reguladores con visión de futuro aprovechan el potencial de la tecnología regulatoria (RegTech) —un mercado cuyo crecimiento previsto es de 7.600 millones de dólares en 2021 a 19.500 millones en 2026— para lograr los mejores resultados regulatorios posibles para la sociedad.
Entonces, ¿qué es exactamente la RegTech?
En nuestro nuevo informe, Tecnología regulatoria para el siglo XXI, elaborado junto con el Consejo Global del Futuro sobre Gobernanza Ágil, del Foro Económico Mundial, definimos la RegTech como la «aplicación de diversas soluciones tecnológicas nuevas que ayudan a las partes interesadas de sectores altamente regulados, incluidos los reguladores, a establecer, llevar a cabo y cumplir obligaciones de gobernanza regulatoria, presentación de informes, cumplimiento y gestión de riesgos».
La RegTech puede ayudar tanto a los reguladores como a las entidades altamente reguladas a minimizar los riesgos, mejorar los resultados y reducir los costos. Ayuda a conectar los puntos con mayor rapidez y automatiza tareas. También puede traducir normas complejas a código. La aplicación responsable de tecnologías como la inteligencia artificial, la cadena de bloques y la nube para ampliar las capacidades de los equipos de cumplimiento puede ayudar tanto a las entidades reguladas como a los reguladores a trabajar con mayor eficacia y colaboración.
Para las entidades reguladas, fortalece el cumplimiento y, al mismo tiempo, permite la agilidad necesaria para anticiparse a las cambiantes necesidades regulatorias y responder a ellas de forma dinámica. Para los reguladores, permite una mayor transparencia y agilidad para modificar los requisitos y responder con más rapidez a nuevos riesgos. La relación pasa de un enfoque de «configurar y olvidar» a un diseño iterativo de la regulación centrado en el usuario.
¿En qué ámbitos deberían centrarse las partes interesadas de la RegTech?
Para lograr estos resultados, el nuevo informe identificó tres factores clave de éxito comunes —ámbitos en los que las partes interesadas vinculadas a la regulación deben invertir tiempo y esfuerzo— capaces de acelerar el desarrollo y la adopción de soluciones regulatorias ágiles y basadas en datos, pertinentes para 2022 y los años posteriores.
Ante todo, los reguladores deben conocer y adoptar nuevos modelos de participación que impulsen procesos y resultados regulatorios más innovadores y ágiles. Esto supone reinventar la forma en que los sectores privado y público colaboran en asuntos regulatorios, pasando de una dinámica de productor y consumidor a otra basada en la colaboración, el aprendizaje mutuo y la consideración de múltiples partes interesadas, como en el caso del apoyo de la UE a Suade Labs y su exitosa colaboración con el Gobierno del Reino Unido.
La colaboración es clave para un futuro más innovador impulsado por la RegTech, y va más allá de los gobiernos y el sector privado: al igual que el capitalismo en general, los procesos regulatorios requieren cada vez más un enfoque impulsado por las partes interesadas, que tenga en cuenta las necesidades de los consumidores, los empleados, las comunidades locales, los accionistas y los proveedores, cuyos productos y servicios alimentan las cadenas de suministro mundiales.
Impulsar las decisiones basadas en datos y crear nuevos modelos de diseño
Un segundo conjunto de mecanismos que pueden impulsar el futuro de la RegTech son los nuevos modelos de diseño, que ofrecen a los organismos reguladores herramientas transformadoras. Adoptar la idea de una centralidad radical del usuario —un enfoque que se aplica con mayor frecuencia al diseño de productos y servicios— puede ayudar a alinear el desarrollo regulatorio con procesos más ágiles e iterativos, similares a los que hacen posible el desarrollo de nuevo software.
Esto implica adoptar un enfoque dinámico que dé cabida a la experimentación y la iteración, como se ha observado en ciertos entornos de pruebas regulatorios durante los últimos años, y que favorezca una mentalidad de «adaptarse y aprender» en lugar de «configurar y olvidar».
Por último, las nuevas aplicaciones y plataformas darán a los reguladores humanos nuevas capacidades para procesar mayores volúmenes de datos y tomar decisiones mejor fundamentadas en pruebas. No se puede exagerar el potencial de la regulación como plataforma: supone transformar la regulación en una forma de lógica digital, o en regulación codificable, accesible para los desarrolladores tecnológicos y supervisada por los reguladores gubernamentales.
Esta combinación de inteligencia artificial basada en datos y perspectiva humana permitirá afrontar de la manera más eficaz los retos regulatorios en futuros imprevisibles y ambiguos, como se destacó recientemente en un artículo de IBM. La inversión continua en inteligencia artificial, análisis avanzado de datos y otras capas de automatización consolidará el lugar de la RegTech en el centro de la formulación de políticas, su implementación y reevaluación, y reducirá los costos de cumplimiento para ambas partes.
Una hoja de ruta práctica para dar el primer paso
A partir de estos factores de éxito, el Consejo Global del Futuro sobre Gobernanza Ágil ha elaborado una hoja de ruta práctica para ayudar a reguladores y entidades reguladas a dar el primer paso hacia la preparación para un futuro de gobernanza ágil impulsado por la RegTech. Esta hoja de ruta presenta estrategias que ambas partes pueden utilizar para encontrar su punto de entrada en el ecosistema de la RegTech, identificar oportunidades para utilizarla, determinar qué herramientas y soluciones de RegTech son aplicables en un contexto específico y aplicar y priorizar esas soluciones.
No es necesario desmantelar ni reescribir marcos regulatorios y de cumplimiento completos para iniciar este recorrido; adoptar una mentalidad más gradual, iterativa y experimental permitirá aprovechar el valor de la RegTech ahora, en el futuro próximo y más adelante.
¿Qué significa esto para los responsables de formular políticas?
1. Los reguladores —y las entidades reguladas— deben establecer y promover la confianza. Para comprender cómo integrar responsablemente la tecnología en los procesos de presentación de informes, auditoría y gestión del cumplimiento, los líderes gubernamentales deben reunir a representantes del mundo académico y la industria, incluidos expertos en tecnología y en los ámbitos pertinentes. Los gobiernos deben estudiar las mejores prácticas de ética tecnológica aplicadas a las tecnologías regulatorias y elaborar un informe sobre cómo los beneficios de la digitalización van más allá del cumplimiento, a fin de acelerar su adopción.
2. Los reguladores deben adoptar la gobernanza ágil: un enfoque experimental de la RegTech, centrado en el usuario y orientado a resultados específicos. Como detalla el informe, los entornos de pruebas regulatorios y los programas piloto pueden ayudar a los reguladores a comprender distintos enfoques para estas tecnologías, especialmente la inteligencia artificial, y a elegir mejor soluciones que sean justas, rindan cuentas, transparentes, sólidas y seguras desde el principio.
3. Toda política relacionada con la RegTech debe garantizar que las personas sigan ocupando un lugar central y reconocer que el propósito de la tecnología es ampliar las capacidades tanto de los reguladores como de las entidades reguladas.
4. Las políticas de contratación pública deben promover soluciones basadas en estándares abiertos que permitan la interoperabilidad del software en toda la organización. Las soluciones de RegTech aisladas y patentadas quizá no generen los beneficios de costos que supone trasladar recursos del cumplimiento a la innovación. Por ello, toda orientación regulatoria en este ámbito debe reconocer y promover las tecnologías abiertas.
RegTech dinámica en lugar de reactiva
La RegTech responde a la necesidad urgente de transparencia y flexibilidad en las prácticas regulatorias modernas. Al apoyar el paso de una regulación reactiva a una dinámica y reconocer explícitamente la interdependencia fundamental entre los reguladores y las entidades reguladas, la RegTech ofrece la clave para afrontar los retos de la regulación y el cumplimiento en un contexto de dinámicas de mercado cambiantes, mayor complejidad y entornos tecnológicos en constante evolución.


