¿Y si los científicos son los nuevos chefs?

¿Y si los científicos son los nuevos chefs?
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Este blog forma parte de una serie basada en las sesiones «What If?» que se celebran en la Reunión Anual de los Nuevos Campeones 2015. Mark Post, catedrático y jefe del Departamento de Fisiología de la Universidad de Maastricht, analiza los posibles efectos de que los alimentos sintéticos y bioingenierizados se conviertan en la norma

El futuro de la alimentación, tanto de la producción como del consumo, es un tema candente. Con tantas amenazas para la seguridad alimentaria, a medida que crece la población mundial y aumenta la demanda, las innovaciones radicales en los alimentos resultan cada vez más atractivas y realistas.

Las nuevas tecnologías se están extendiendo a ámbitos que van más allá de los campos tradicionales de la información, el transporte, la energía y la industria manufacturera. Pero, aunque sentimos curiosidad por los alimentos novedosos, esa curiosidad se ve contrarrestada por respuestas emocionales basadas en la costumbre, la tradición y nuestro deseo de mantenernos seguros y sanos.

El debate sobre la seguridad alimentaria y la calidad de los alimentos se centra sobre todo en las proteínas, por ser componentes valiosos y necesarios de nuestra dieta. Las proteínas, y en particular las de origen animal, son caras de producir y plantean más dilemas medioambientales y éticos que los hidratos de carbono y las grasas.

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Se acepta comúnmente que los seres humanos se benefician de las proteínas, los minerales y las vitaminas de la carne; sin embargo, podemos llevar vidas perfectamente felices y saludables con proteínas que proceden exclusivamente de vegetales. En una dieta equilibrada, los minerales y las vitaminas pueden obtenerse sin depender de derivados animales.

Las proteínas de origen animal pueden sintetizarse mediante química o biología de diversas maneras. Las proteínas pueden sintetizarse por vía química, mediante tecnología de ADN recombinante con microorganismos, cultivando células musculares de varios animales o a partir de pequeños animales, como los insectos.

Estas fuentes alternativas deben demostrar su eficacia en términos de recursos y coste. Suponiendo que lo logren, la cuestión principal pasa a ser si el consumidor está dispuesto a aceptar estos alimentos novedosos. Desde el punto de vista racional y ético, las ventajas son fáciles de entender y aceptar, y precisamente ahí reside su principal atractivo. Desde el punto de vista emocional, sin embargo, puede resultar más difícil. ¿Estamos preparados para los insectos, la carne cultivada o las bebidas proteicas? ¿Cuáles serán las características decisivas de estos alimentos que buscan los consumidores?

La seguridad es lo primero en la mente de la gente cuando se habla de alimentos novedosos. Es lógico: al fin y al cabo, estos alimentos dependen en gran medida, en su diseño y producción, de seres humanos que pueden cometer errores y, por tanto, los cometerán.

Si la semejanza con los alimentos existentes, o la familiaridad, es clave para la aceptación de los alimentos novedosos, la carne cultivada podría ser la más prometedora, ya que dará lugar al mismo tejido que la carne. Los diseñadores intentan continuamente imitar la estructura y el sabor de la carne con sustitutos vegetales. Pero es igualmente probable que el alejamiento de las proteínas cultivadas tradicionalmente derive en una situación en la que los productos alimentarios apenas se parezcan a los ingredientes naturales.

Aunque la alimentación es un ámbito en el que somos lentos para aceptar tecnologías radicales (los transgénicos, por ejemplo), las tendencias en otros ámbitos indican que, como seres humanos, cada vez oponemos menos resistencia al cambio. Las tecnologías para producir alimentos sintéticos se vislumbran en el horizonte, pero ¿mostrarán los consumidores el mismo entusiasmo por adoptarlas que mostraron en la revolución digital?

Autor: Mark Post es catedrático y jefe del Departamento de Fisiología de la Universidad de Maastricht (Países Bajos). Participará en la Reunión Anual de los Nuevos Campeones del Foro, que tendrá lugar en Dalian (China), del 9 al 11 de septiembre.

Imagen: La primera hamburguesa de carne cultivada en laboratorio del mundo se muestra tras haber sido cocinada en un acto de presentación en el oeste de Londres, el 5 de agosto de 2013. REUTERS/David Parry/pool

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