Consideremos el siguiente escenario: una mujer que vive en una zona rural remota de un país en desarrollo debe dar a luz en unos pocos días. No tiene acceso a un profesional sanitario, pero gracias a la proliferación de la tecnología de los teléfonos móviles consigue una aplicación de realidad virtual (RV) y una versión casera de Cardboard, de Google (un visor con forma de caja que se coloca alrededor de un teléfono inteligente). Allí, en una aldea rural, su equipo de parto se sumerge en una lección en 3D sobre el parto y la prevención de infecciones.
Ese escenario podría convertirse en una realidad auténtica, y no solo virtual, gracias a los esfuerzos de empresas como zSpace Inc., Jaunt, Inc. y CAE Healthcare. Entre las compañías que fabrican los visores que dan soporte a esta tecnología figuran Oculus (adquirida por Facebook el año pasado por 2.000 millones de dólares), Sony, Samsung, Microsoft, Google y HTC. Según la firma de investigación Global Industry Analysts, el mercado de la RV aplicada a la sanidad podría alcanzar los 2.430 millones de dólares en 2018.
Si bien la RV no es nueva en medicina, sí lo es su asequibilidad: los visores médicos costaban tradicionalmente entre 30.000 dólares y diez veces esa cantidad. Oculus, que estará disponible para los consumidores en 2016, ya está disponible para los desarrolladores por entre 350 y 400 dólares.
Quienes están a la vanguardia de la RV ven potencial tanto para los profesionales como para los pacientes. Los cirujanos, por ejemplo, pueden mantener su destreza en procedimientos poco frecuentes pero críticos, como las cricotirotomías, en las que el cirujano dispone de una única oportunidad, en una fracción de segundo, para marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Para facilitar la formación quirúrgica, la Universidad de Stanford cuenta con un simulador de cirugía de RV que incluye retroalimentación táctil.
Incluso procedimientos tan cotidianos (aunque críticos) como la reanimación cardiopulmonar (RCP) pueden beneficiarse del entrenamiento con RV. Una empresa llamada Next Galaxy se ha asociado con el Sistema de Salud Infantil de Miami para producir una clase de RCP en RV dirigida tanto al personal como a los padres. (Next Galaxy no respondió a las reiteradas solicitudes de datos de resultados).
Para los pacientes, la RV podría ayudar en la prevención de enfermedades, en el tratamiento, en las afecciones psicológicas y en el manejo del dolor. Por ejemplo, investigadores de España descubrieron que la RV podía “engañar” a pacientes con ictus haciéndoles creer que sus extremidades afectadas eran más rápidas y fuertes de lo que en realidad eran. La retroalimentación positiva aumentó el uso de la extremidad afectada, lo que incrementó las tasas de recuperación. La tecnología también se ha empleado para ayudar a soldados que sufren trastorno de estrés postraumático (TEPT), a víctimas de agresiones sexuales y a personas con miedos incapacitantes, por ejemplo, el miedo a las alturas.
La capacidad de la RV para transportar a los usuarios a un mundo totalmente virtual —a diferencia de la realidad aumentada, que superpone información digital sobre objetos reales— también podría ofrecer nuevas formas de abordar la adicción. En un estudio piloto publicado recientemente en la revista Journal of Studies on Alcohol and Drugs, por ejemplo, un equipo de investigadores surcoreanos internó a participantes con alcoholismo en desintoxicación durante una semana y después los sometió a simulaciones en 3D. Una de ellas estaba destinada a relajarlos. Otra buscaba desencadenar el consumo. La tercera estaba diseñada para hacer desagradable el alcohol, con participantes que bebían simultáneamente una bebida putrefacta. Tras cinco semanas, las exploraciones cerebrales mostraron una disminución de la actividad metabólica en áreas relacionadas con el alcoholismo.
Se necesitan más estudios sobre la RV antes de que pueda convertirse en un procedimiento de tratamiento estandarizado. Pero, como sugieren los resultados preliminares anteriores, en lo que respecta a una mejor salud, la RV podría ayudar a convertir la percepción en realidad.
Este artículo se publica en colaboración con GE Look Ahead. La publicación no implica el respaldo de los puntos de vista por parte del Foro Económico Mundial.
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Autor: Holly Hickman escribe para GE Look Ahead.
Imagen: Un asistente prueba el visor de realidad virtual Morpheus, de Sony. REUTERS/Kevork Djansezian

