¿Qué nos dicen los patrones meteorológicos sobre el cambio climático?

¿Qué nos dicen los patrones meteorológicos sobre el cambio climático?
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Esta entrada forma parte de una serie de entrevistas sobre los impactos del cambio climático y las negociaciones de la COP21 en París. El autor es uno de los 79 firmantes de una carta abierta de directores ejecutivos dirigida a los líderes mundiales para instar a la acción climática.

¿Cuáles son las conexiones y conclusiones más importantes que debemos tener presentes en relación con los patrones meteorológicos y el cambio climático?

Suele decirse que el clima es lo que uno espera, pero el tiempo es lo que uno obtiene. Sin embargo, la realidad es que a la gente le cuesta entender qué es el clima y el concepto de cambio climático. Sí se relacionan con el tiempo, y especialmente con los fenómenos meteorológicos extremos, cuyas consecuencias son inmediatas y visibles. Así, a medida que vemos más fenómenos meteorológicos extremos, empezamos a observar que tanto las personas como las empresas comprenden que un clima cambiante tiene consecuencias reales. Por ejemplo, en el noreste de Estados Unidos, donde vivo, la cantidad de precipitaciones que caen durante los episodios muy intensos (el 1 % superior de todos los eventos diarios) ha aumentado un 70 % entre 1958 y 2010. Además, hemos registrado inundaciones costeras debidas a una subida del nivel del mar de aproximadamente un pie desde 1900.

Basta con observar el aumento significativo de los episodios de precipitaciones intensas en Estados Unidos, según la National Climate Assessment. Las inundaciones resultantes son otro ejemplo de que el cambio climático es real y nos afecta en la actualidad, y de que deben adoptarse medidas inmediatas para evitar más cambios, así como para adaptarnos a los cambios que esperamos.

¿Cuáles son las formas más críticas de adaptarnos para gestionar el cambio climático en el futuro?

En The Weather Company, nuestro objetivo es siempre que nuestros clientes tomen las mejores decisiones posibles cuando el tiempo afecta a sus vidas o a sus negocios. Una previsión precisa es solo el primer paso. Por ejemplo, cuando las tormentas eléctricas afectan a la aviación, nuestro software reduce los retrasos y el consumo de combustible al ofrecer orientación útil sobre el momento y las rutas de vuelo. Ayudar a personas y empresas a adaptarse al cambio climático es órdenes de magnitud más difícil que atender al tiempo inmediato, pero los fundamentos serán los mismos.

La comunidad científica mundial está elaborando sus mejores proyecciones sobre cómo cambiará el clima. Sin embargo, es necesario hacer mucho trabajo para que esta información pueda utilizarse en la toma de decisiones. Debe combinarse con información actualizada sobre cómo cambian el tiempo y otros parámetros ambientales, y debe hacerse a una escala que pueda aplicarse a una familia, una empresa, una comunidad o incluso una nación. Todo ello debe gestionarse para identificar posibles opciones de adaptación y recomendaciones sobre el mejor curso de acción.

Por ejemplo, en Estados Unidos, mientras afrontamos la subida del nivel del mar que afecta a las comunidades costeras, las autoridades locales y regionales deben concebir y evaluar soluciones que tengan en cuenta otros factores ambientales (p. ej., la frecuencia de los episodios de lluvias intensas, la calidad del agua, etc.) y que den cabida a muchos sectores (p. ej., el ocio, el transporte, etc.). Reunir esta diversidad de información sobre los paisajes locales y regionales, analizarla e identificar alternativas será enormemente importante en el futuro. Desarrollar enfoques probados para abordar estos problemas complejos será fundamental para adaptarse de forma oportuna y eficaz. Debemos aprovechar el Internet de las Cosas para complementar las fuentes de datos tradicionales y la computación en la nube para desarrollar soluciones escalables.

A primera vista, la computación en la nube y el Internet de las Cosas parecen muy alejados del cambio climático… ¿dónde se cruzan?

La intersección de ambos genera enormes cantidades de datos idóneos para extraer información sobre el tiempo y el clima. La computación en la nube ofrece una solución de almacenamiento basada en internet y de gran capacidad para los grandes volúmenes de datos disponibles en todos los sectores e industrias. Con la creciente afluencia de datos de sensores procedentes del Internet de las Cosas (de dispositivos como teléfonos inteligentes, frigoríficos, termostatos, limpiaparabrisas de automóviles, alas de avión y muchos más), será posible ayudar a empresas y comunidades a adaptarse al cambio climático. El abanico de posibilidades, por supuesto, depende de la correcta interpretación de esos datos.

En octubre, tras una alianza exitosa, IBM anunció que adquiría nuestras propiedades web B2B, móviles y basadas en la nube. La unión de los datos meteorológicos con las capacidades de computación cognitiva de IBM Watson y la plataforma en la nube de IBM nos permite tanto ampliar nuestra presencia en la prestación de servicios meteorológicos a sectores empresariales como afrontar grandes desafíos mundiales, como el cambio climático. Imagine servicios de toma de decisiones para la adaptación climática: cuestiones como la construcción de resiliencia, la gestión de los recursos hídricos, los impactos climáticos agregados en la salud y mucho más.

Un acuerdo climático en París es un paso importante: ¿qué espera ver a continuación?

Tras la COP21, más organizaciones privadas o empresas deben dar un paso al frente, asumir compromisos concretos y buscar alianzas público-privadas más profundas. Creo que todos debemos participar en la economía colaborativa para resolver los grandes problemas de nuestro mundo, como el cambio climático. Recientemente escribí sobre este tema como parte de la serie LinkedIn Take Action. Las acciones e inversiones del sector privado pueden alinearse con las agendas de los gobiernos, las ONG, el mundo académico y otros actores. Dado que nuestros objetivos son colectivos, nuestro trabajo para alcanzarlos también debe realizarse de forma conjunta. Se necesitan más alianzas público-privadas para compartir recursos y lograr resultados con un impacto real.

Autor: David Kenny, presidente y consejero delegado de The Weather Company

Imagen: Instrumentos de medición meteorológica expuestos en el emplazamiento de Meteo-France en Toulouse, llamado Meteopole, a las afueras de la ciudad de Toulouse (Francia), 3 de noviembre de 2015. REUTERS/Fred Lancelot

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