Seguimiento de enfermedades en la era digital

Seguimiento de enfermedades en la era digital
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Estar en cama esperando a que pase la gripe es bastante desagradable. Y también muy aburrido. ¿Qué otra cosa se puede hacer, salvo buscar síntomas en internet, leer artículos sobre la gripe en Wikipedia o WebMD, o publicar mensajes en Facebook y Twitter contando lo enfermo que uno está?

Muchas personas contraen la gripe cada año y muchas de ellas hacen exactamente eso: buscan información pertinente y comparten su malestar con los demás. La consecuencia es notable: una descripción de sus síntomas, con marca de tiempo y quizá incluso geolocalizada, queda en internet. Esto significa que internet ofrece una imagen bastante detallada de la salud de la población, procedente de fuentes digitales y de todos nuestros dispositivos conectados, incluidos los teléfonos inteligentes.

Esto es la epidemiología digital: la idea de que se puede evaluar la salud de una población mediante rastros digitales, en tiempo real.

Tiene el potencial de ser un gran impulso para la epidemiología tradicional. Los investigadores ya han empezado a desarrollar métodos y estrategias para utilizar la epidemiología digital en apoyo de la monitorización y vigilancia de enfermedades infecciosas, o para comprender las actitudes y preocupaciones al respecto. Sin embargo, queda mucho por hacer para integrar la epidemiología digital en las prácticas existentes y abordar las inquietudes éticas sobre la privacidad. Para 2020, habrá 6.100 millones de usuarios de teléfonos inteligentes, por lo que ya es hora de tomarse en serio la epidemiología digital.

Suscripciones de teléfonos inteligentes proyectadas entre 2014 y 2020.
Ericsson, CC BY-NC-ND

La epidemiología digital se generaliza: Google Flu Trends

Google Flu Trends fue uno de los primeros ejemplos populares de epidemiología digital. Lanzado en 2008 para ayudar a predecir epidemias de gripe, se basaba en una idea muy sencilla: cuando las personas contraen la gripe, suelen recurrir a internet para buscar información sobre sus síntomas.

En 2009, investigadores de Google y de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) publicaron un artículo con el acertado título «Detección de epidemias de gripe mediante datos de consultas en motores de búsqueda», en el que exponían un método para utilizar las búsquedas y detectar brotes de gripe.

Durante muchos años, Google Flu Trends ha sido un ejemplo destacado de epidemiología digital. Representa tanto las oportunidades como los retos que afronta este campo. Aunque sin duda popularizó la idea de obtener conocimientos epidemiológicos a partir de datos digitales, Google Flu Trends también demostró que no es una tarea sencilla.

Para empezar, sus estimaciones no siempre fueron muy precisas. De hecho, durante la temporada de gripe de 2012-2013 en el hemisferio norte, sobrestimó la prevalencia de la gripe hasta en un 100 % (en comparación con las cifras de los CDC). Además, las estimaciones no se pueden reproducir fácilmente: por supuesto, Google controla el acceso a sus datos.

Solo por esta razón, muchos investigadores han recurrido en los últimos años a fuentes de datos alternativas. Twitter ha sido una fuente especialmente popular, porque los tuits son públicos por defecto y cualquiera puede acceder a los datos de Twitter.

Twitter y Wikipedia se están convirtiendo en fuentes de datos para la epidemiología digital

Por ejemplo, un estudio de 2011 utilizó datos de Twitter para medir el interés y la preocupación del público por el virus de la gripe H1N1 y rastrear la actividad de la enfermedad. Otro estudio de 2014 mostró que incorporar datos de Twitter a los modelos de los CDC sobre enfermedades similares a la gripe puede reducir los errores de pronóstico. Twitter también se ha utilizado para evaluar las percepciones sobre la salud —por ejemplo, sobre la vacunación— y para vigilar la seguridad de los medicamentos.

Además, los registros de acceso a Wikipedia —datos abiertos y accesibles sobre la frecuencia con la que se consultan determinadas páginas de Wikipedia en la web— han proporcionado recientemente una rica fuente de datos para la monitorización y el pronóstico de enfermedades. Las investigaciones sugieren que examinar los registros de acceso a Wikipedia podría complementar la vigilancia tradicional de la gripe.

El médico en el bolsillo: la epidemiología se vuelve móvil

Pero no solo se han aprovechado para la epidemiología los datos de acceso público de Twitter y Wikipedia. Los datos anonimizados de teléfonos móviles han proporcionado información sin precedentes sobre cómo el desplazamiento de las personas afecta a la dinámica de las enfermedades.

Por ejemplo, se han utilizado datos de teléfonos móviles para medir cómo los patrones de desplazamiento humano propagan la malaria y para estimar rápidamente los movimientos de población durante desastres y brotes, como el terremoto y el posterior brote de cólera en Haití en 2010.

Las aplicaciones que permiten autodiagnosticar enfermedades no están muy lejos. Con la ayuda de un pequeño accesorio, un teléfono inteligente ya puede convertirse en una clínica móvil capaz de diagnosticar varias enfermedades infecciosas en cuestión de minutos.

Tradicional + digital = una imagen más completa

Tradicionalmente, la salud pública se basa en datos recopilados por los proveedores de atención sanitaria, quienes recogen datos de pacientes enfermos. Esto ofrece una imagen muy fragmentaria. Solo incluye a las poblaciones que tienen acceso a la atención sanitaria o que deciden acudir al médico. Además, incluye sobre todo información sobre enfermedades de declaración obligatoria, y deja fuera una enorme variedad de otras enfermedades. Por último, apenas recoge información sobre conductas, percepciones y opiniones relacionadas con la salud.

La epidemiología digital puede aportar más información a esa imagen y completar algunos de sus vacíos. Por supuesto, no abarcará a toda la población. Pero los métodos tradicionales de recopilación de datos epidemiológicos tampoco lo hacen. A medida que la gran mayoría del mundo se conecta a internet, las poblaciones que antes pasaban inadvertidas para la salud pública serán más visibles, algo crucial en un mundo donde las enfermedades de cualquier lugar hoy son enfermedades de todas partes mañana. También nos permitirá cumplir el lema « detección temprana, respuesta temprana » mediante la creación de sistemas digitales de alerta diseñados para detener las pandemias antes de que se propaguen.

No olvidemos la privacidad y la vigilancia

La epidemiología digital también se enfrenta a retos éticos relacionados con la vigilancia y la privacidad. La mala salud está estigmatizada —social y económicamente— en todas las sociedades. Además, la gente está cada vez más preocupada por la vigilancia y la privacidad de la información. A medida que crece la epidemiología digital, debemos mantener estas consideraciones éticas en primer plano.

Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Lea el artículo original. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Marcel Salathé es profesor adjunto de Biología y miembro adjunto de la Facultad de Ciencias de la Computación e Ingeniería de la Universidad Estatal de Pensilvania.

Imagen: Fotografían la lengua de una paciente con diabetes. REUTERS/David Gray

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