Una nueva tecnología, conocida como Li-Fi, podría algún día ofrecer velocidades de internet cien veces más rápidas que el Wi-Fi que usamos hoy. Los científicos han alcanzado velocidades en laboratorio de hasta 224 GB por segundo. Eso equivale a descargar 18 películas en un abrir y cerrar de ojos. Li-Fi, o light fidelity, está pasando ahora a pruebas en el mundo real, con pruebas de oficina en Tallin (Estonia) que alcanzan velocidades de 1 GB por segundo, 100 veces la velocidad del Wi-Fi tradicional.
Los límites del Wi-Fi
Para quienes recuerdan los módems de 56k, el Wi-Fi resulta una forma rápida y liberadora de acceder a internet. Seguir usando el Wi-Fi como medio para transmitir datos, sin embargo, plantea varios desafíos. Como explica Harald Haas en el siguiente vídeo, el deseo cada vez mayor del mundo de más datos a mayor velocidad está empujando la capacidad del Wi-Fi hasta sus límites. El Wi-Fi se logra transmitiendo datos mediante ondas de radio, pero solo puede transferir cierta cantidad a la vez. Para 2019, se estima que el mundo intercambiará aproximadamente 35 quintillones de bytes de información cada mes. Como las frecuencias de radio ya están en uso y muy reguladas, esos datos tendrán dificultades para encontrar un lugar en la fila. El Wi-Fi simplemente se está quedando sin espacio.
La capacidad es solo una parte del problema. El Wi-Fi no es una solución especialmente eficiente. Las estaciones base encargadas de transmitir las ondas de radio solo funcionan con una eficiencia de alrededor del 5 %, ya que la mayor parte de la energía se utiliza para enfriar las estaciones. Para quienes transmiten datos sensibles, la seguridad también es un problema, ya que las ondas de radio atraviesan objetos sólidos como paredes y puertas.
Un paso hacia la luz
Al igual que las ondas de radio, la luz visible forma parte del espectro electromagnético. La diferencia es que la luz visible tiene un espectro 10 000 veces mayor que el de las ondas de radio. Esto significa que Li-Fi tiene un enorme potencial de capacidad. En lugar de transmitir información a través de un único flujo de datos, la luz visible permitiría transmitir la misma información mediante miles de flujos de datos simultáneos.
Li-Fi funciona encendiendo y apagando luces LED a velocidades increíblemente altas, enviando datos a un receptor en código binario. Es, esencialmente, una versión ultrarrápida de encender y apagar la linterna para crear código morse. Los destellos se producen tan rápido que el ojo humano no los percibe. Como explica Haas: «Todo lo que necesitamos es instalar un pequeño microchip en cada dispositivo de iluminación potencial, y esto combinaría dos funciones básicas: la iluminación y la transmisión inalámbrica de datos». En otras palabras, la infraestructura ya existe. Podemos usar las bombillas LED que ya tenemos, con algunos ajustes.
¿El fin del Wi-Fi?
Es probable que Li-Fi no suponga el fin del Wi-Fi. Al menos, no en un futuro previsible. Aunque más rápida, la luz visible no atraviesa objetos sólidos como lo hacen las ondas de radio. Si saliera de la habitación en la que está usando Li-Fi, perdería la conexión. Para quienes necesitan una seguridad sólida y protección de datos, esto puede considerarse sin duda una ventaja. Para usos más prácticos, sin embargo, es más probable un sistema híbrido de Li-Fi y Wi-Fi.
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Autor: Donald Armbrecht es escritor independiente y productor de redes sociales.
Imagen: Un visitante se encuentra frente a paneles informativos con códigos QR durante una ceremonia de inauguración de una sala de exposición dedicada al proyecto del parque Zaryadye, en el centro de Moscú. REUTERS/Maxim Shemetov


