Los urbanistas deben encontrar un equilibrio.
Por un lado, los espacios verdes en las ciudades ofrecen una solución sencilla y de baja tecnología para ayudar a remediar el creciente problema de la contaminación del aire. Pero, por otro, son costosos de mantener y requieren mucho espacio cuando el suelo del centro urbano es escaso.
Por eso, un solo ‘árbol’ con los beneficios medioambientales de un pequeño bosque podría cambiar las reglas del juego, y eso es precisamente lo que CityTrees aspira a lograr.
Creada por la empresa emergente Green City Solutions, estas unidades verticales independientes están cubiertas de musgo y líquenes, que cuentan con una enorme superficie para absorber partículas, dióxido de nitrógeno y ozono.
Los inventores de los árboles calculan que una sola estructura ofrece los beneficios medioambientales de 275 árboles urbanos, ocupa un 99 % menos de espacio y cuesta apenas un 5 %.
El musgo crece en unidades de cuatro metros de alto y tres metros de profundidad. CityTrees funciona con paneles solares y recoge agua de lluvia en depósitos. Además, requiere poco mantenimiento: mediante el internet de las cosas, se supervisan la humedad del suelo, los niveles de nutrientes y la salud general de las plantas, y se ajustan según corresponda.
La huella de carbono de fabricar un CityTree es de cuatro toneladas, que se compensan con creces en el plazo de un año: el fabricante calcula que cada unidad capturará 240 toneladas de dióxido de carbono al año.
Hasta ahora, el producto se ha instalado en varias ciudades de países como Noruega, Francia, Alemania, Bélgica, Macedonia y Hong Kong.
Aunque cada árbol cuesta alrededor de 25.000 dólares, el costo puede mitigarse gracias a la posibilidad de anunciarse en los árboles mediante logotipos y pantallas en la unidad.
La invención forma parte de una tendencia creciente a utilizar la tecnología para combatir la contaminación.
Desde aspiradoras de aire hasta diamantes de esmog, la innovación para combatir este problema está a la vanguardia de la ciencia.


