La gente tiende a desaprobar la inmoralidad ajena, pero hace excepciones, según revela un nuevo estudio de la Universidad de Yale.
La desaprobación de cualidades asociadas con la inmoralidad, como la deshonestidad, la infidelidad sexual, la falta de piedad y el egoísmo, es condicional y no universal, como han sostenido algunos, según la investigación publicada el 8 de enero en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
En un estudio de 1968 sobre 555 rasgos personales, la gente clasificó a los mentirosos y farsantes como las personas más detestables, incluso por debajo de quienes son asesinos, malintencionados y crueles. «Queríamos saber si esto siempre se cumple o si hay contextos en los que la gente considera que fingir es algo bueno», dijo el psicólogo de Yale David E. Melnikoff. Él y su coautora, April H. Bailey, encontraron uno: las personas a quienes se pidió contratar a un espía veían con mejores ojos a uno poco fiable que a uno fiable, pese a considerar más inmoral al espía poco fiable.
Los resultados de la encuesta también se confirmaron para otros rasgos asociados con la inmoralidad. En general, la gente coincidía en que la infidelidad sexual es más inmoral que la fidelidad sexual, pero los hombres sin compromiso no valoraban la infidelidad sexual de forma más negativa. Casi todo el mundo coincidía en que ser despiadado es más inmoral que ser compasivo, pero la gente valoraba más positivamente a un jurado despiadado que a uno compasivo. Los investigadores también descubrieron que la preferencia de la gente por el altruismo frente al egoísmo es condicional.
«Todos conocemos a personas inmorales que gozan de buena aceptación, pero tendemos a suponer que quienes las admiran no las consideran inmorales o que, si las consideran así, les atribuyen otras cualidades que lo compensan», dijo Bailey.
Sin embargo, los hallazgos sugieren que, en ciertos contextos, las personas gustan precisamente porquese las considera inmorales, afirman los autores.


