Un eclipse solar total es una experiencia visual y emocional extraordinaria: desde el primer mordisco de la Luna al disco inmaculado del Sol hasta el momento en que el cielo diurno se oscurece y la luz resplandeciente del Sol se atenúa. La temperatura desciende, puede verse la sombra de la Luna desplazándose a toda velocidad por la superficie terrestre y se produce un silencio repentino cuando los animales se preparan para dormir, creyendo que ha caído la noche.
Sin embargo, el hecho de que podamos ver un eclipse solar es, en sí mismo, algo casi milagroso. La Tierra es el único planeta del sistema solar cuya Luna parece tener, vista desde la superficie, el mismo tamaño angular en el cielo que el Sol: es 400 veces más pequeña, pero también está 400 veces más cerca. Esta coincidencia cosmológica permite que la Luna oculte por completo el Sol y revele la etérea belleza de su tenue atmósfera exterior, la corona, a quienes tengan la fortuna de encontrarse en la sombra de la Luna.
John Couch Adams, quien descubrió Neptuno, escribió en 1851:
El aspecto de la corona, que brillaba con una luz fría y sobrenatural, dejó en mi mente una impresión que nunca podrá borrarse, y me invadió un sentimiento involuntario de soledad e inquietud.
Me considero extremadamente afortunado de haber presenciado hasta ahora cuatro eclipses solares totales. Este, el quinto, será el primer eclipse solar visible en Europa desde 1999, y el último hasta 2026. En promedio, se produce un eclipse solar total en algún lugar del planeta cada 18 meses, pero es mucho menos frecuente que la sombra de la Luna pase sobre tierra habitada.
Eclipses centrales.
Fred Espenak/NASA, CC BY
Un raro eclipse solar en Europa
El eclipse solar comenzará al amanecer en el Atlántico medio y avanzará hacia el nordeste, entre Islandia y el Reino Unido e Irlanda, antes de terminar en el Polo Norte. Las únicas islas desde las que podrá verse la totalidad —el momento en que la Luna oculta por completo el Sol y deja únicamente un halo ardiente— son la remota Svalbard, en el Ártico, y las islas Feroe, pertenecientes a Dinamarca, donde tengo intención de estar.
En el Reino Unido e Irlanda, según el lugar en que se encuentre, la cobertura máxima será un eclipse parcial que ocultará entre el 85 y el 97 % del disco solar, y el porcentaje aumentará hacia el norte. Sin embargo, incluso casi completamente oculto de este modo, el Sol sigue siendo lo bastante brillante como para causar graves daños oculares, por lo que es necesario tomar precauciones. Lo mejor es observar un eclipse parcial con gafas especiales para eclipses (no gafas de sol) o proyectando la imagen del Sol sobre una cartulina blanca con un proyector estenopeico; no mire directamente al Sol.
Riquezas científicas
Además de ser el espectáculo más sobrecogedor de la naturaleza, los eclipses solares también tienen un inmenso valor científico. El elemento helio se descubrió gracias a las observaciones de eclipses solares, décadas antes de detectarse en la Tierra. La teoría de la relatividad general de Einstein quedó demostrada gracias a un eclipse solar, cuando la posición aparente de una estrella en el cielo se «desplazó» debido a la influencia gravitatoria del Sol. Y la técnica de la espectroscopia condujo al descubrimiento de que la corona solar alcanza una temperatura superior a 1.000.000 °C, mil veces más alta que la de su superficie. Esto se conoce como el problema del calentamiento coronal, una cuestión que los científicos todavía intentan resolver. Incluso ahora, en el siglo XXI, con instrumentos científicos avanzados tanto en tierra como en órbita, no podemos reproducir las condiciones que brinda la naturaleza durante la totalidad.

Una colosal eyección coronal en 2012 da una idea de las fuerzas involucradas.
NASA, CC BY
La tecnología de la que hemos llegado a depender está a merced de explosiones catastróficas que se originan en la atmósfera del Sol. Las fulguraciones solares y las eyecciones de masa coronal son consecuencia del retorcido campo magnético coronal del Sol que, cuando se estira más allá de su límite, expulsa columnas de radiación y partículas cargadas en dirección a la Tierra, poniendo en riesgo nuestra infraestructura electrónica. Estudiar la corona interna durante un eclipse solar nos permite cuantificar el estado del campo magnético del Sol, lo que nos ayudará a entender cómo se aceleran las tormentas solares y cuáles son los orígenes del viento solar, entre otras cosas.
Ya es un poco tarde para empezar a planear un viaje al Atlántico Norte, pero tenga en cuenta que en agosto de 2017 la sombra de la Luna recorrerá todo el territorio continental de Estados Unidos, desde Oregón hasta las Carolinas, lo que lo convertirá en uno de los eclipses totales más accesibles de toda una generación. Si tiene sentido de la maravilla y la aventura, se debe a sí mismo encontrar la manera de vivir de primera mano este fascinante fenómeno. Después podrá sumarse al coro que se oye cuando ya ha pasado la sombra de la Luna: «¿Cuándo será el próximo?»
Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Ryan Milligan es investigador visitante en Queen’s University Belfast.
Imagen: Luc Viatour.


