Este artículo se publica en colaboración con Quartz.
Las donaciones a organizaciones benéficas alcanzan su máximo a finales de año. Pero el número de causas y organizaciones que piden contribuciones puede resultar abrumador, lo que genera mucha incertidumbre sobre si estamos haciendo todo lo posible con nuestro dinero.
Dirijo una organización sin ánimo de lucro que utiliza conocimientos de economía conductual y evaluaciones rigurosas de la eficacia de los programas para diseñar programas y políticas más eficaces destinados a ayudar a las personas más pobres del mundo. Estos son algunos consejos que hemos aprendido sobre la donación eficaz:
1. Ignore el mito de los gastos generales. La cifra de gastos administrativos de una organización benéfica es un dato fácil de obtener, pero es un indicador engañoso. No le dice nada sobre si la organización está obteniendo buenos resultados. En cambio, consulte organizaciones como The Life You Can Save y GiveWell, que recomiendan organizaciones benéficas en función de su eficacia. Compruebe si las organizaciones benéficas que está considerando invierten en evaluaciones externas rigurosas o utilizan evaluaciones existentes de programas similares, para saber si sus métodos están dando resultados. Y premie a las organizaciones dispuestas a cambiar de rumbo si las evaluaciones demuestran claramente que sus programas no funcionan.
2. Reconozca el sesgo de inmediatez. Las investigaciones han demostrado que nos sentimos atraídos por causas emocionalmente inmediatas, aunque no sean las que causan daño a un mayor número de personas. Por ejemplo, la malaria y las enfermedades diarreicas matan a muchas más personas que los desastres naturales, como los terremotos. Pero, como estas enfermedades son persistentes, no aparecen en las noticias con tanta frecuencia y no nos generan la misma urgencia emocional.
Sin embargo, los mismos estudios muestran también que nuestro juicio racional prevalece si esperamos un día entre ver un vídeo de llamamiento emocional y tomar decisiones sobre donaciones. Así que está bien dejar que un vídeo viral le motive a donar, pero no elija su causa (o su organización benéfica) en el calor del momento.
3. Done su dinero allí donde pueda ayudar a más personas. «La caridad empieza por casa», dice el conocido refrán. Puede resultar tentador ayudar a la causa que conocemos o que nos queda cerca, pero la que nos resulta familiar no siempre es la mejor inversión.
Pero la verdad es que la necesidad es mayor en los países pobres y ayudar a las personas cuesta mucho menos. Apoyar al hospital que atendió a un ser querido puede ser una causa más cercana a su corazón. Pero su dinero rinde mucho más en el extranjero.
4. Tenga en cuenta la contabilidad mental–la tendencia a clasificar nuestro dinero en distintos «compartimentos» mentales. Establecer distinciones artificiales en el gasto puede dificultar la toma de decisiones eficaces, pero también puede utilizarlo a su favor. Un estudio demostró que, cuando a los ahorradores se les dio la oportunidad de etiquetar una cuenta de ahorro adicional con un objetivo concreto, como comprar una casa o pagar la matrícula escolar, ahorraron un 30 % más.
Dado que la temporada navideña suele coincidir con muchas compras, es fácil quedarse sin efectivo para donar a otras causas. Separe mentalmente y con antelación el dinero destinado a donaciones para asegurarse de que no compite con otros gastos de fin de año; y si este año no lo hizo, comprométase a hacerlo el próximo año.
5. Piense en su yo futuro. En la Odisea de Homero, Odiseo sabía que no podría resistir la tentación de las sirenas de dirigir su barco hacia las rocas, así que hizo que sus hombres lo atasen al mástil.
Del mismo modo, hemos comprobado que los «mecanismos de compromiso» de carácter conductual, que permiten a las personas restringir el acceso a sus cuentas, les ayudaron a aumentar sus ahorros (¡un 82 %!). Puede crear su propio mecanismo de compromiso para las donaciones benéficas: al realizar las donaciones de este año, configure una donación mensual con tarjeta de crédito para el próximo año, a fin de asegurarse de que puede donar durante todo el año.
Nuestras emociones pueden ser muy útiles para motivarnos a donar. Nos permiten empatizar con personas que nunca hemos conocido. Pero dejar que nuestras emociones guíen por completo nuestras decisiones de donación puede dar lugar a resultados menos eficaces para las personas necesitadas. Usar la cabeza y el corazón asegurará que su dinero ayude a la mayor cantidad posible de personas.
La publicación no implica la aprobación de las opiniones del Foro Económico Mundial.
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Autor/a: Annie Duflo es directora ejecutiva de Innovations for Poverty Action.
Imagen: Una niña espera en la cola para recibir suministros de alimentos de socorro en un hospital del campamento de refugiados de Kakuma, en el distrito de Turkana, al noroeste de Nairobi, la capital de Kenia. REUTERS/Kabir Dhanji.


