Imagine un robot. ¿De qué color lo imagina? Lo más probable es que sea blanco o metálico, porque los robots de otros colores son escasos, según un nuevo estudio.
Esto llevó a los investigadores de la Universidad de Canterbury, en Nueva Zelanda, a preguntarse: ¿existe realmente un sesgo racial en lo que respecta a los robots? Y, si existe, ¿cuáles son las implicaciones?
El profesor asociado Christoph Bartneck y su equipo reclutaron a 163 personas para participar en el estudio.
Para determinar si las personas atribuyen a los robots algo similar a cualidades raciales y qué efecto podría tener esto, utilizaron lo que se conoce como el paradigma del sesgo del tirador, junto con una serie de preguntas en profundidad.
Percepción de amenaza
El sesgo del tirador es un concepto basado en estudios que buscan determinar si los agentes de policía tienen más probabilidades de disparar contra personas que no son blancas, independientemente de cualquier amenaza real para la vida.
Bartneck y su equipo mostraron a los participantes una serie de imágenes: humanos y robots, armados y desarmados, negros y blancos. Si percibían una amenaza, los participantes pulsaban un botón que sustituía al gesto de apretar el gatillo de un arma.
Los investigadores analizaron si los participantes identificaban correctamente a los agresores frente a los no agresores, así como su tiempo de reacción; y, si decidían disparar, el tiempo transcurrido entre ver la imagen y pulsar el botón.
Los resultados, publicados en el informe Robots and Racism, muestran que los robots negros desarmados recibieron más disparos que los blancos desarmados. También fueron disparados más rápidamente, lo que indica una reacción instintiva y no una valoración de la información visual.
“Este sesgo es a la vez una clara indicación de racismo hacia las personas negras, así como de la automaticidad de su extensión a robots racializados como negros”, afirman los autores del informe.
Desarrollar la diversidad
Por supuesto, no puede decirse que los robots tengan raza en el sentido en que se aplica esta palabra a las personas. Pero se trata de una distinción que, al parecer, no coincide con la percepción de las personas.
Los participantes del estudio fueron “capaces de identificar fácil y con seguridad la raza de los robots según su racialización”, afirma el informe.
Si las personas aplican características raciales a los robots, de forma involuntaria o no, el desarrollo de la diversidad en los robots será importante, sostienen los autores.
Para quienes trabajan en el desarrollo de robots, afirman, estos hallazgos deberían orientar las decisiones sobre su apariencia: “Si se supone que los robots desempeñarán funciones de maestros, amigos o cuidadores, por ejemplo, será un problema grave que todos estos roles estén siempre ocupados únicamente por robots racializados como blancos”.



