Solo una de cada 10 personas tiene «conectividad significativa» para aprovechar plenamente internet, según un informe
La exclusión de las mujeres de internet cuesta a los países más pobres 1 billón de dólares de PIB.
Quienes promueven la igualdad de acceso piden que la conectividad 4G sea la norma.
Una conexión decente a internet —esencial para muchas tareas básicas en la era de la COVID-19— está fuera del alcance del 90 % de las personas de países de ingresos bajos y medios, advierte un informe.
Aunque algo menos de la mitad de las personas de países de ingresos bajos y medios tiene acceso a una conectividad básica a internet, esta no basta para acceder a servicios esenciales de salud, educación y empleo, advierte un informe de la Alianza para una Internet Asequible.
El grupo, cuyo objetivo es reducir el costo del uso de internet en estos países mediante reformas normativas y regulatorias, define la llamada «conectividad significativa» en función del acceso a velocidades 4G más rápidas, la posesión de un teléfono inteligente y el acceso diario e ilimitado desde un lugar habitual, como el hogar, el trabajo o la escuela.
Ha llegado el momento de que los gobiernos reconozcan que, si las personas van a aprovechar todo el potencial de internet para transformar vidas y sociedades, el acceso de calidad importa.
Sonia Jorge, directora ejecutiva de la Alianza para una Internet Asequible
Según el informe, quienes cuentan con ella tienen tres veces más probabilidades de acceder a atención médica, conseguir empleo o tomar una clase en línea que quienes solo tienen acceso básico a internet.
La tecnología móvil de cuarta generación, o 4G, puede ser hasta 10 veces más rápida que la tecnología 3G anterior.
«Descubrimos que los usuarios de internet con conectividad significativa disfrutan de diversos beneficios sociales y personales», dijo Ana Maria Rodriguez, investigadora de la organización y coautora del informe.
«Esto puede marcar la diferencia entre tener acceso a la educación, la banca y la atención médica, o no tener acceso a ninguno de estos servicios».
Antes considerada un lujo, la conectividad a internet se volvió crucial para muchas personas durante la pandemia de COVID-19, cuando la población tuvo que quedarse en casa y muchas actividades pasaron a realizarse en línea.
Los investigadores estudiaron nueve países de ingresos bajos y medios —Colombia, Ghana, Nigeria, Kenia, Mozambique, Sudáfrica, Ruanda, India e Indonesia— y utilizaron encuestas por teléfono móvil para estimar cuántas personas tenían conectividad significativa.
Teddy Woodhouse, gerente sénior de investigación y responsable de investigación del informe sobre conectividad significativa, comparte sus principales conclusiones.
Detectaron grandes desigualdades en el acceso a internet: solo alrededor de una de cada 10 personas tenía conectividad significativa, frente a cuatro de cada 10 con acceso básico.
En Colombia, aunque dos de cada tres personas tenían acceso básico, solo una de cada cuatro tenía conectividad significativa. En Ruanda, una de cada cinco tenía acceso básico, pero menos de una de cada 160 tenía conectividad significativa.
«Exclusión digital»
Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones de la ONU, 2.900 millones de personas —más de un tercio de la población mundial— nunca han usado internet. La mayoría vive en Asia Oriental, Asia Meridional, las islas del Pacífico, el Caribe y África, según Anju Mangal, responsable de la región de Asia-Pacífico de la Alianza para una Internet Asequible.
«Quedan excluidas digitalmente por diversos obstáculos, como la pobreza, la falta de competencias digitales y de electricidad, y las dificultades geográficas», dijo a SciDev.Net.
«La mayoría de las comunidades con las que trabajamos vive en islas remotas y zonas montañosas».
La Alianza para una Internet Asequible pide a los gobiernos y proveedores de servicios que ofrezcan 4G, que considera el umbral mínimo para una conectividad significativa.
«Los gobiernos también deberían considerar la reducción de las tarifas de datos y de los precios de dispositivos como los teléfonos inteligentes para mejorar la accesibilidad digital», añadió Mangal.
Sin embargo, el concepto de conectividad significativa no parece convencer a todas las personas de los países encuestados.
Estar en línea ya es suficiente, afirma Joram Onyango, un trabajador de la construcción keniano de Nairobi que ahorró durante más de seis meses para poder comprar un teléfono inteligente de 90 dólares estadounidenses.
«Por lo general, no me preocupo demasiado por la calidad de la conexión, siempre que pueda terminar la tarea», dijo a SciDev.Net.
«Voy cambiando de proveedor hasta conseguir un acceso más fiable. Eso puede implicar ir de un lugar a otro para encontrar dónde llega mejor la señal de internet».
Brecha de género
Según la Alianza para una Internet Asequible, los hombres que están en línea tienen más probabilidades de contar con conectividad significativa que las mujeres. La organización señala que estas desigualdades persisten incluso en países que han cerrado la brecha de género en el acceso básico, como Sudáfrica y Colombia.
Según otro informe que la alianza elaboró junto con la Fundación World Wide Web en octubre del año pasado, los gobiernos están dejando de percibir miles de millones de dólares debido a la brecha digital de género.
El informe Costos de la exclusión concluyó que 32 países de ingresos bajos y medianos bajos dejaron de percibir 1 billón de dólares estadounidenses de PIB en la última década debido a la exclusión de las mujeres del mundo digital.
Sonia Jorge, directora ejecutiva de la Alianza para una Internet Asequible, dijo que era hora de «elevar el listón» del acceso a internet.
«Nunca ha estado tan claro que el acceso a internet es un derecho básico», dijo. «Ha llegado el momento de que los gobiernos reconozcan que, si las personas van a aprovechar todo el potencial de internet para transformar vidas y sociedades, el acceso de calidad importa».
Este artículo fue elaborado por la redacción global de SciDev.Net.

