Compartir datos es bueno para la sociedad, pero debemos hacerlo con cautela

An illustration picture shows a projection of text on the face of a woman in Berlin, June 12, 2013. The European Union's chief justice official has written to the U.S. attorney general demanding an explanation for the collection of foreign nationals' data following disclosures about the "PRISM" spy programme. REUTERS/Pawel Kopczynski (GERMANY - Tags: SOCIETY POLITICS TPX IMAGES OF THE DAY) - BM2E96C197C01
"Data collaboratives" are taking off - but what are they?Image: REUTERS/Pawel Kopczynski
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Tras el huracán Katrina, que azotó Nueva Orleans en 2005, la empresa de marketing directo Valassis compartió su base de datos con agencias de emergencia y voluntarios para ayudar a mejorar la distribución de la ayuda. En Santiago de Chile, analistas de la Universidad del Desarrollo, la Fundación ISI, UNICEF y GovLab colaboraron con Telefónica, el mayor operador móvil de la ciudad, para estudiar los patrones de movilidad según el género con el fin de diseñar una política de transporte más equitativa. Y, como parte del proyecto Yale University Open Data Access, las empresas sanitarias Johnson & Johnson, Medtronic y SI-BONE dan a los investigadores acceso a datos de 333 ensayos clínicos que antes estaban restringidos, lo que abre la puerta a posibles nuevas innovaciones en medicina.

Estos son solo tres ejemplos de «colaborativos de datos», una forma emergente de colaboración en la que los participantes intercambian datos en beneficio del bien público. Por lo general, estas alianzas implican que organismos públicos utilicen datos de empresas y otras entidades del sector privado para beneficiar a la sociedad. Pero los colaborativos de datos también pueden ayudar a las empresas: por ejemplo, las compañías farmacéuticas comparten datos sobre biomarcadores para acelerar sus propios esfuerzos de investigación de fármacos. Las iniciativas de intercambio de datos también tienen un enorme potencial para mejorar la inteligencia artificial (IA). Pero deben diseñarse de manera responsable y tener en cuenta las preocupaciones sobre la privacidad de los datos.

Comprender el caso social y empresarial de los colaborativos de datos, así como las formas que pueden adoptar, es fundamental para apreciar mejor el potencial y las limitaciones de estas iniciativas. GovLab ha identificado más de 150 colaborativos de datos que abarcan continentes y sectores; entre ellos figuran empresas como Air France, Zillow y Facebook. Nuestra investigación sugiere que estas alianzas pueden generar valor de tres maneras principales.

En primer lugar, los colaborativos de datos pueden mejorar el análisis situacional y causal. Sus colecciones únicas de datos ayudan a los responsables gubernamentales a comprender mejor problemas como los atascos de tráfico o la desigualdad financiera, y a diseñar políticas basadas en evidencia más ágiles y específicas para abordarlos.

Además, estos intercambios de datos mejoran la capacidad predictiva de los responsables de la toma de decisiones. Las enormes reservas actuales de datos públicos y privados pueden aportar valiosos conocimientos sobre la evolución futura y, así, ayudar a los responsables políticos a planificar y aplicar medidas más eficaces.

Por último, y lo más importante, los colaborativos de datos pueden hacer que la IA sea más robusta, precisa y receptiva. Aunque los analistas sugieren que la IA estará en el centro de la gobernanza del siglo XXI, sus resultados solo son tan buenos como los modelos subyacentes. Además, la sofisticación y la precisión de los modelos suelen depender de la calidad, profundidad, complejidad y diversidad de los datos que los sustentan. Por ello, los colaborativos de datos pueden desempeñar un papel fundamental en la creación de mejores modelos de IA, al derribar los silos y agregar datos de fuentes nuevas y alternativas.

Las colaboraciones de datos entre los sectores público y privado tienen un gran potencial para beneficiar a la sociedad. Por ejemplo, los responsables políticos que analizan los patrones de tráfico o el desarrollo económico de las ciudades podrían hacer sus modelos más precisos utilizando los registros de detalles de llamadas generados por los proveedores de telecomunicaciones. Asimismo, los investigadores podrían mejorar sus modelos de predicción climática incorporando datos de operadores comerciales de satélites. Los intercambios de datos podrían ser igualmente útiles para el sector privado, ayudando a las empresas a reforzar su reputación de marca, canalizar con mayor eficacia su gasto en investigación y desarrollo, aumentar los beneficios e identificar nuevos riesgos y oportunidades.

Sin embargo, pese a los avances y a las promesas, la colaboración en materia de datos sigue siendo un ámbito incipiente, y apenas estamos empezando a comprender sus beneficios y posibles inconvenientes. Nuestro enfoque en GovLab hace hincapié en el beneficio mutuo de la colaboración y pretende generar confianza entre los proveedores y los usuarios de datos.

Como parte de este proceso, hemos empezado a diseñar un marco institucional que sitúa la colaboración responsable en materia de datos en el centro de las operaciones de las entidades de los sectores público y privado. Esto incluye la designación de responsables principales de datos en estas organizaciones que dirijan el diseño y la implementación de esfuerzos de colaboración sistemáticos, sostenibles y éticos. El objetivo es crear una red de personas de los sectores privado y público que promuevan la gestión responsable de los datos.

Ante la creciente preocupación por la privacidad y el uso indebido de los datos, el llamado techlash, es comprensible que algunos se muestren recelosos ante las iniciativas de intercambio de datos. Somos conscientes de estas legítimas preocupaciones y de las razones de la erosión general de la confianza pública. Pero también creemos que construir marcos rigurosos y enfoques más sistémicos para la colaboración en materia de datos son las mejores formas de abordar estas inquietudes.

Los colaborativos de datos reúnen datos que de otro modo estarían aislados y conocimientos dispersos, y ayudan a equilibrar la oferta y la demanda de dicha información. Las iniciativas bien diseñadas garantizan que las instituciones y personas adecuadas utilicen los datos de forma responsable para maximizar el potencial de las políticas sociales innovadoras. Y acelerar el crecimiento de los colaborativos de datos es crucial para el desarrollo futuro de la IA.

Compartir datos conlleva riesgos, pero también tiene el potencial de transformar la forma en que somos gobernados. Aprovechando el poder de los colaborativos de datos, los gobiernos pueden desarrollar políticas más inteligentes que mejoren la vida de las personas.

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