6 visiones positivas de la IA para el futuro del trabajo

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  • Muchos expertos en IA predicen que las máquinas podrían superar a los seres humanos en todas las tareas en un plazo de 45 años.

  • Actualmente no hay consenso sobre cómo orientar estas tecnologías para apoyar a una fuerza laboral y una economía en transformación.

  • Pedimos a más de 150 expertos que analizaran estos desafíos y compartieran sus visiones positivas del futuro de la IA.

Las tendencias actuales en IA son, sin duda, extraordinarias. Día tras día, oímos historias sobre sistemas y máquinas que asumen tareas que, hasta hace muy poco, considerábamos patrimonio exclusivo y permanente de la humanidad:realizar diagnósticos médicos,redactar documentos jurídicos,diseñar edificios, e inclusocomponer música.

Sin embargo, aquí nos preocupa algo aún más sorprendente: la posibilidad de que sistemas de inteligencia artificial de alto nivel superen a los seres humanos en prácticamente todas las tareas. Esto no es ciencia ficción. En unaencuesta recientela estimación mediana de los principales informáticos indicó una probabilidad del 50 % de que esta tecnología aparezca en un plazo de 45 años.

Tiempo hasta que las máquinas superen a los seres humanos, presentado en el informe «Positive AI Economic Futures». Fuente: Grace et al., 2018.

Es importante señalar que esa encuesta también reveló un desacuerdo considerable. Algunos creen que la inteligencia artificial de alto nivel llegará mucho antes; otros, mucho más tarde, si es que llega. Estas diferencias de opinión abundan en la bibliografía reciente sobre el futuro de la IA, desde los comentarios populares hasta los análisis más especializados.

Sin embargo, pese a estas opiniones contrapuestas, hay algo claro: si creemos que este tipo de resultado es posible, debe captar nuestra atención. El avance continuo de estas tecnologías podría tener efectos profundamente disruptivos: agravaría las tendencias recientes de desigualdad, socavaría el papel del trabajo como fuerza de integración social y debilitaría una fuente de propósito y realización para muchas personas.

Expertos se reúnen para compartir sus visiones de la IA

En abril de 2020, Stuart Russell y Charles-Edouard Bouée, ambos miembros del Consejo Global sobre IA (GAIC) del Foro Económico Mundial, pusieron en marcha una ambiciosa iniciativa llamada Positive AI Economic Futures. En una serie de talleres y entrevistas, más de 150 expertos de una amplia variedad de ámbitos se reunieron virtualmente para analizar estos desafíos, así como posibles visiones positivas de la inteligencia artificial y sus implicaciones para los responsables de formular políticas.

Entre ellos estaban Madeline Ashby (autora de ciencia ficción y experta en previsión estratégica), Ken Liu (autor de ciencia ficción y fantasía galardonado con el premio Hugo) y los economistas Daron Acemoglu (MIT) y Anna Salomons (Utrecht), entre muchos otros. A continuación se presenta un resumen de estas conversaciones, elaborado para el informe del Foro Positive AI Economic Futures.

¿Qué constituirá el «trabajo» en el futuro?

Los participantes estaban divididos sobre esta cuestión. Un grupo pensaba que, liberados de las ataduras del trabajo tradicional, los seres humanos podrían aprovechar su nueva libertad para explorar, mejorar como personas, hacer voluntariado o dedicarse a cualquier otra cosa que les resulte satisfactoria. Quienes defendían esta postura solían apoyar alguna forma de renta básica universal (RBU), aunque reconocían que nuestro sistema educativo actual apenas prepara a las personas para construir su propia vida sin restricciones económicas.

El segundo grupo de nuestros talleres y entrevistas creía lo contrario: el trabajo tradicional quizá siga siendo esencial. Para ellos, la RBU es una admisión del fracaso: parte de la premisa de que la mayoría de las personas no tendrá nada de valor económico que aportar a la sociedad. Se las puede alimentar, alojar y entretener —en su mayor parte, con máquinas—, pero por lo demás se las deja a su suerte.

Las personas se dedicarán a prestar servicios interpersonales que solo pueden ofrecer —o que preferimos que ofrezcan— los seres humanos. Entre ellos figuran la terapia, las tutorías, la orientación personal y la creación de comunidades. Es decir, si ya no podemos aportar mano de obra física rutinaria ni trabajo mental rutinario, todavía podemos aportar nuestra humanidad. Para que este tipo de empleos genere valor real, tendremos que mejorar mucho nuestra capacidad de ser humanos, un ámbito en el que nuestro sistema educativo y nuestra base de investigación científica son notoriamente débiles.

Así pues, tanto si creemos que el fin del trabajo tradicional sería algo bueno como si pensamos que sería algo malo, parece que necesitamos reorientar radicalmente la educación y la ciencia para capacitar a las personas a llevar vidas plenas o para sustentar una economía basada en gran medida en servicios interpersonales de alto valor añadido. También debemos garantizar que los beneficios económicos derivados de la automatización habilitada por la IA se distribuyan equitativamente en la sociedad.

Seis escenarios de IA para construir un futuro positivo

Uno de los mayores obstáculos para actuar es que, por ahora, no hay consenso sobre qué futuro deberíamos perseguir, quizá porque apenas se habla de lo que sería deseable. Esta falta de visión es un problema porque, si llega la inteligencia artificial de alto nivel, podríamos vernos rápidamente desbordados por un cambio tecnológico sin precedentes y por fuerzas económicas implacables. Sería una enorme oportunidad desperdiciada.

Por este motivo, los asistentes a los talleres y los participantes en las entrevistas, desde escritores de ciencia ficción hasta economistas y expertos en IA, intentaron formular visiones positivas de un futuro en el que la inteligencia artificial pueda hacer la mayor parte de lo que hoy llamamos trabajo.

Estos escenarios representan posibles trayectorias para la humanidad. Sin embargo, ninguno es inequívocamente alcanzable o deseable. Y, aunque las visiones contienen elementos de acuerdo y consenso importantes, también suelen presentar divergencias reveladoras.

1. Prosperidad económica compartida

Los beneficios económicos del progreso tecnológico se comparten ampliamente en todo el mundo. La economía mundial es 10 veces mayor porque la IA ha impulsado enormemente la productividad. Al compartir esta prosperidad, las personas pueden hacer más y lograr más. Esta visión podría hacerse realidad mediante diversas medidas, desde establecer un régimen fiscal mundial hasta mejorar la protección frente al desempleo.

2. Empresas reorientadas

Las grandes empresas se centran en desarrollar una IA que beneficie a la humanidad, sin ejercer un poder económico o político excesivo. Esto podría lograrse modificando las estructuras de propiedad empresarial y actualizando las políticas antimonopolio.

3. Mercados laborales flexibles

La creatividad humana y el apoyo práctico dan a las personas tiempo para encontrar nuevas funciones. La gente se adapta al cambio tecnológico y encuentra trabajo en profesiones de nueva creación. Las políticas se centrarían en mejorar las oportunidades educativas y de reciclaje profesional, así como en reforzar las redes de protección social para quienes, de otro modo, saldrían perjudicados por la automatización.

¿Cómo ayuda el Foro a los gobiernos a adoptar responsablemente la tecnología de IA?

4. IA centrada en las personas

La sociedad decide evitar la automatización excesiva. Los líderes empresariales, los informáticos y los responsables de formular políticas optan por desarrollar tecnologías que aumenten la demanda de trabajadores, en lugar de reducirla. Se reforzarían los incentivos para desarrollar una IA centrada en las personas y se gravaría la automatización cuando fuera necesario.

5. Empleos gratificantes

Los nuevos empleos son más gratificantes que los anteriores. Las máquinas se encargan de las tareas peligrosas y aburridas, mientras que las personas pasan a ocupar puestos más productivos, gratificantes y flexibles, con una mayor interacción humana. Entre las políticas para lograrlo figuran el fortalecimiento de los sindicatos y una mayor participación de los trabajadores en los consejos de administración de las empresas.

6. Empoderamiento cívico y florecimiento humano

En un mundo donde hay menos necesidad de trabajar y la RBU cubre las necesidades básicas, el bienestar proviene cada vez más de actividades no remuneradas y significativas. Las personas pueden explorar, mejorar como personas, hacer voluntariado o dedicarse a cualquier otra cosa que les resulte satisfactoria. Se promovería una mayor participación social.

La intención es que este informeinicie un debate más amplio sobre el tipo de futuro que queremos y los desafíos que habrá que afrontar para alcanzarlo. Si el progreso tecnológico continúa su avance implacable, el mundo será muy distinto para nuestros hijos y nietos. Hace falta mucho más debate, investigación y participación en la formulación de políticas sobre estas cuestiones: ahora son demasiado importantes como para ignorarlas.

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