Satya Nadella habló sobre las implicaciones de la IA con Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro, en la Reunión Anual de 2024 en Davos.
El CEO defendió un enfoque proactivo para gestionar los posibles efectos negativos de esta tecnología.
Microsoft se convirtió en una fuerza importante en la expansión de la IA gracias a su inversión en OpenAI.
La inteligencia artificial ha maravillado a mucha gente durante el último año, más o menos. También ha asustado a muchos de ellos.
Microsoft ha hecho tanto o más que cualquier otra empresa para impulsar el tema, al contribuir a que la tecnología llegara a un público más amplio que nunca. Ahora, su director ejecutivo afirma que no tiene sentido dejar de considerar las posibles repercusiones negativas.
«Tenemos que tener en cuenta las consecuencias imprevistas de cualquier nueva tecnología junto con todos sus beneficios y pensar en ellas simultáneamente», dijo Satya Nadella durante una intervención en Davos esta semana, «en lugar de esperar a que aparezcan las consecuencias imprevistas para después abordarlas».
El CEO dijo que ser proactivos en la gestión de riesgos es sencillamente lo correcto.
También fue una decisión proactiva por parte de Microsoft invertir inicialmente 1.000 millones de dólares en 2019 en OpenAI, que entonces era un laboratorio de investigación de IA poco conocido, lo que le dio acceso a la tecnología de OpenAI y la capacidad de darle forma y difundirla; una capacidad que ha perdurado pese a la reciente turbulencia interna en la empresa creadora de ChatGPT.
«La regulación que nos permita garantizar que se amplifiquen los amplios beneficios para la sociedad y se atenúen las consecuencias imprevistas será el camino a seguir», dijo Nadella.
OpenAI, que sigue siendo una empresa privada, podría alcanzar una valoración de 100.000 millones de dólares en su próxima ronda de financiación, una cifra comparable a la de marcas consolidadas y más maduras como Starbucks o Citigroup. A medida que más usuarios inician sesión para pedirle a la tecnología de OpenAI que haga de todo —desde planificar comidas hasta escribir código—, esa tecnología se vuelve cada vez más capaz.
Por supuesto, OpenAI y Microsoft no son las únicas empresas que empiezan a comercializar la IA para una base de usuarios global y masiva.
Por suerte, según Nadella, las conversaciones que ha mantenido con otros expertos indican que existe un «amplio consenso» sobre la mejor manera de contener sus efectos negativos y, al mismo tiempo, aprovechar sus posibles beneficios.
El CEO y otras personas sugieren un examen interno cuidadoso al desarrollar la estructura interna de un «modelo fundacional grande» como ChatGPT, por ejemplo, y después aplicar regulaciones externas a usos específicos de esa tecnología, como un nuevo dispositivo médico.
Si se permite que la IA prospere, Nadella vislumbra aplicaciones más profundas en el horizonte. «Si podemos acelerar de manera fundamental la ciencia», dijo, eso podría significar nuevas curas para enfermedades y nuevas formas de ayudar a dejar atrás los combustibles fósiles.
Aun así, la cautela ha crecido junto con el entusiasmo. Los «resultados adversos» de la IA figuran entre los principales riesgos del reciente informe del Foro Informe sobre los Riesgos Globales, junto con fenómenos como los episodios meteorológicos extremos y los conflictos armados.
Nadella pidió adoptar una perspectiva a largo plazo sobre el desarrollo de la IA. «La mayor lección de la historia es… no maravillarnos tanto ante una tecnología como para sentir que no podemos controlarla ni usarla para mejorar la vida de nuestra gente».
Estas perspectivas de mejora ya han aportado beneficios tangibles a los accionistas; la semana pasada, aunque fuera por poco tiempo, Microsoft superó a Apple y se convirtió en la empresa más valiosa del mundo.
Nadella dijo que el impacto comercial de la IA podría tener un alcance mucho mayor, en un momento en que, una vez ajustado por la inflación, apenas hay crecimiento económico del que hablar en el mundo desarrollado: «En un mundo así, quizá necesitemos un nuevo factor de producción».
Pero Nadella también defiende el capitalismo de las partes interesadas: una forma de tener en cuenta no solo a los inversores, sino también al medioambiente y al tejido social.
«A nuestros inversores debería importarles el conjunto de las partes interesadas», dijo, «porque es la única manera de obtener rendimientos a largo plazo».
Proceder con prudencia en el uso de la IA podría ser una forma de cuidar a esas partes interesadas. «No creo que el mundo vaya a tolerar más que cualquiera de nosotros (en el sector tecnológico) cree algo sin haber reflexionado sobre la seguridad, la confianza y la equidad», dijo Nadella. «Son cuestiones importantes».


