El Sol contiene el 99,8 % de la masa de nuestro sistema solar. Su atracción gravitatoria es lo que mantiene aquí todo, desde el diminuto Mercurio hasta los gigantes gaseosos y la Nube de Oort, a 186 mil millones de millas de distancia. Pero, aunque el Sol ejerce una atracción tan poderosa, llegar hasta él resulta sorprendentemente difícil: se necesita 55 veces más energía para llegar al Sol que para llegar a Marte.
¿Por qué es tan difícil? La respuesta está en el mismo hecho que impide que la Tierra caiga hacia el Sol: nuestro planeta viaja muy rápido —a unos 67.000 millas por hora— casi por completo de lado con respecto al Sol. La única manera de llegar al Sol es anular ese movimiento lateral.
Créditos: Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA
Como sonda solar Parker atravesará rozando la atmósfera del Sol, solo necesita reducir en 53.000 millas por hora su movimiento lateral para llegar a su destino, pero no es nada fácil. Además de utilizar un potente cohete, el Delta IV Heavy, la sonda solar Parker realizará siete asistencias gravitatorias de Venus durante su misión de siete años para perder velocidad lateral en el pozo de energía orbital de Venus. Estas asistencias gravitatorias acercarán la órbita de la sonda solar Parker al Sol, hasta lograr en las órbitas finales una aproximación récord de solo 3,83 millones de millas de la superficie visible del Sol.
Aunque perderá velocidad lateral para acercarse al Sol, la sonda solar Parker aumentará su velocidad total, impulsada por la extrema gravedad del Sol; por eso también batirá el récord de los objetos fabricados por el ser humano más rápidos de la historia, al alcanzar 430.000 millas por hora en sus órbitas finales.


