Por lo general, se ha considerado que el tiempo de desplazamiento al trabajo afecta principalmente las decisiones individuales sobre la oferta laboral. Los análisis anteriores no tienen en cuenta las interacciones entre los tiempos de desplazamiento de cada miembro de la pareja y su oferta laboral. Esta columna muestra que, ante un trayecto más largo del marido, disminuye el empleo de la esposa y el marido trabaja un poco más. Estos resultados sugieren que, al evaluar políticas que aparentemente afectan solo a uno de los miembros de la pareja, es necesario tener en cuenta las interacciones dentro de la familia.
La congestión del tráfico es un problema grave en las ciudades modernas y genera múltiples externalidades negativas. Estas abarcan desde problemas de salud y medioambientales relacionados con la contaminación hasta posibles consecuencias adversas para la oferta laboral, cuando los desplazamientos más largos, ya sea en tiempo o en distancia, elevan el coste fijo de trabajar.
Hasta ahora, la literatura económica se ha centrado principalmente en el efecto de los trayectos más largos al trabajo sobre la propia oferta laboral (Cogan 1981, Gutiérrez-i Puigarnau y Van Ommeren 2010, Gutiérrez-i Puigarnau y Van Ommeren 2015), sin tener en cuenta la posibilidad de que este efecto también dependa de las interacciones entre los miembros de la pareja. De hecho, cada vez hay más pruebas del papel fundamental de las interacciones familiares para explicar las conductas económicas individuales (Stancanelli y Van Soest 2012, Goux et al. 2014). Además, la existencia de roles de género (Bertrand et al. 2015) sugiere que probablemente sean las esposas quienes asuman el peso de los ajustes en la oferta laboral. Black et al. (2014) muestran que las mujeres —en particular, las casadas—, pero no los hombres, abandonan el mercado laboral cuando aumenta el tiempo medio de desplazamiento en la ciudad donde residen. Esta respuesta agregada podría deberse a un efecto directo de los trayectos más largos, que opera a través del aumento del tiempo de viaje propio, y a un efecto indirecto, que opera mediante las interacciones dentro del hogar a través del aumento del tiempo de desplazamiento de la pareja.
En un artículo reciente (Carta y De Philippis 2018), nos proponemos evaluar la relevancia de este efecto indirecto. Estimamos en qué medida la oferta laboral individual y la distribución del tiempo dentro del hogar responden a cambios en el tiempo de desplazamiento de la pareja. Más concretamente, nos centramos en el efecto de los cambios en el tiempo que tardan los maridos en desplazarse al trabajo sobre la oferta laboral de sus esposas, porque, dada la mayor elasticidad de la oferta laboral de las mujeres casadas, este es el caso que probablemente genere respuestas más fuertes dentro del hogar.
Qué predice la teoría: el papel de la producción doméstica
Primero mostramos, desde el punto de vista teórico, que el efecto del tiempo de desplazamiento del marido sobre el empleo de su esposa y la distribución del tiempo entre ambos depende fundamentalmente de la posibilidad de sustituir los bienes producidos en el hogar por los disponibles en el mercado (es decir, cuidado infantil, jardinería, cocina, etc.). Intuitivamente, cuando a la familia le da igual consumir bienes producidos en casa o bienes del mercado (porque son sustitutos perfectos), siempre consumirá el bien disponible «más barato»; esta decisión no dependerá del tiempo de desplazamiento al trabajo. Por tanto, la producción doméstica no responderá a las variaciones en los tiempos de viaje. Si aumenta el tiempo de desplazamiento del marido, este reducirá sus horas de trabajo y será más probable que su esposa trabaje y se desplace al trabajo. La especialización laboral dentro de la pareja disminuirá sin ambigüedad.
Sin embargo, cuando a la familia no le da igual consumir servicios del mercado en lugar de productos domésticos —es decir, cuando ambos son sustitutos imperfectos—, podría operar un mecanismo distinto. En este caso, como el consumo siempre requiere una combinación de bienes del mercado y bienes producidos en casa, la decisión de consumo no depende solo de los precios relativos, sino también del tiempo total de que dispone cada miembro de la pareja. Por tanto, para compensar la reducción del tiempo total disponible causada por el trayecto más largo del marido, su esposa podría verse inducida a quedarse en casa, ahorrar el tiempo que dedicaría a desplazarse y aumentar las tareas domésticas, mientras que el marido podría trabajar más. Así, la especialización laboral dentro de la pareja aumentará.
Este tipo de respuesta es más probable cuando las esposas ganan menos que sus maridos y en las familias a las que no les da igual consumir bienes del mercado en lugar de los producidos en casa. Esto ocurre, por ejemplo, cuando el cuidado infantil es uno de los principales bienes que consume la familia, pues es menos probable que se cumpla el supuesto de sustituibilidad perfecta entre el cuidado en el mercado (ofrecido en guarderías o jardines de infancia) y el cuidado parental que en otras actividades, como la jardinería o la cocina (Bernal y Keane 2011).
Evidencia empírica de los efectos dentro del hogar
Aportamos pruebas directas sobre la relevancia y la dirección de las interacciones dentro del hogar al considerar únicamente las variaciones en la distancia que recorren los maridos para ir al trabajo que, de forma plausible, se deben a decisiones del empleador; es decir, las que no obedecen a cambios en el empleo del marido ni en el domicilio de la familia. Utilizamos la distancia como indicador indirecto del tiempo de desplazamiento al trabajo.
Encontramos elasticidades importantes entre los miembros de la pareja: un aumento de la distancia que recorre el marido para ir al trabajo incrementa la especialización laboral dentro de la pareja, al reducir la probabilidad de empleo de la esposa e inducir al marido a trabajar algunas horas más. En particular, observamos que, si se duplica la distancia que recorre el marido para ir al trabajo, la probabilidad de que su esposa trabaje disminuye alrededor de un 3 %. Las reducciones del empleo de las esposas se observan principalmente en parejas con una brecha salarial mayor y en parejas con hijos pequeños (de 0 a 5 años).
Implicaciones para las políticas públicas
Nuestro análisis confirma la existencia de elasticidades considerables dentro del hogar y, por tanto, implica que una evaluación exhaustiva de las políticas dirigidas a quienes se desplazan al trabajo debe tener en cuenta sus efectos indirectos sobre sus cónyuges. La oferta laboral femenina es particularmente sensible a estos efectos indirectos, ya que el empleo de las mujeres suele ser el margen de ajuste que utilizan las parejas para absorber los posibles costes y beneficios de un nuevo programa. Por ello, las políticas destinadas a reducir los tiempos de desplazamiento podrían beneficiar a las mujeres por partida doble: además de las pruebas existentes de que aumentan directamente su oferta laboral al reducir los costes fijos de participación, mostramos que también aumentan indirectamente el empleo de las mujeres casadas, mediante el efecto dentro del hogar que generan los cambios en los tiempos de desplazamiento de sus maridos.
Nota de los autores: Las opiniones expresadas aquí son las de los autores y no reflejan necesariamente las del Banco de Italia.


